El Arte de los impuestos consiste en desplumar al ganso de tal forma que se obtenga la mayor cantidad de plumas con el menor ruido posible – Jean Baptiste Colbert
Hace veintiún años sí fue una elección el optar por estar en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, consecuencia lógica de montar una pequeña empresa. Todo era ilusión. Todo eran ganas de hacer las cosas bien, de comerse el mundo y sobre todo, una fe ciega en la viabilidad de un proyecto. Ese proyecto se llamaba y aún hoy en día se sigue llamando GRUPO3. Cuando das el paso, y dejas de ser emprendedor para pasar a ser «empresari@», lo único que tienes en la cabeza es el convencimiento de que tu proyecto tiene futuro, porque si no fuera así, mejor quedarse en casa. En ese momento, en el que los gastos se miden con lupa, el recibo de autónomo se ve hasta como una bendición. La cuota de la seguridad social para trabajadores por cuenta ajena, de media es algo más de un tercio de su salario. Así que el recibo de autónomo se ve hasta como un beneficio. De esta manera caemos en una gran falacia. Y como la intención es seguir trabajando «per secula, seculorum», no te paras a pensar en las consecuencias. No te paras a pensar en qué podrá ocurrir si las cosas no van del todo bien.
La cobertura del autónomo es un chiste en comparación con la de cualquier trabajador por cuenta ajena, pese a que los autónomos sean los que están con su sobre-esfuerzo y a costa de sus patrimonios personales y familiares, convirtiéndose en el soporte de la economía española. No vamos a hablar ya de coberturas por enfermedad, dónde pese a la mejora en los últimos años todavía si eres autónomo, mejor no te enfermes, o a la pensión que luego te queda, total los que ahora estamos cotizando no tenemos garantía alguna de que vayamos a poder cobrar. Además después de 21 años y 2 meses, si mañana tuviera que darme de baja no tendría derecho a ningún tipo de cobertura. Muy alentador ¿verdad?.
Evidentemente ninguno de nosotros tenemos en cuenta estos aspectos al montar un negocio, al buscarnos la vida como autónomos. Porque si fuera así, nadie se lanzaría a la aventura. Afortunadamente los gobiernos son conscientes de la importancia de los trabajadores autónomos para la economía y por eso su apoyo es total. Los mensajes que nos llegan van encaminados a animar a los desempleados -recordemos que son más de cinco millones- a que «se busquen la vida» a través del auto-empleo, porque que los contrate alguien no está nada fácil. Por eso desde los diferentes niveles administrativos y territoriales se piensa en el trabajo por cuenta propia como en el maná capaz de ahuyentar al fantasma del paro, la mayor lacra de nuestro país (bueno no, la mayor es la corrupción, pero de eso hablaremos en otro momento).
Así que todos autónomos, felices, creyendo en nuestros proyectos a veces como si de un acto de fe se tratara, porque no hemos realizado un estudio que mínimamente nos de ciertas garantías. Y todo va bien hasta que comenzamos a tener problemas de circulante (nos falta efectivo para hacer frente a los pagos), en ese momento decides pedir ayuda a la administración, sólo quieres un poco de comprensión. Quieres cumplir con tus tributos y buscas soluciones. Vas en primer lugar a la temida «Hacienda», y resulta que como decía el eslogan, la Agencia Tributaria, «somos todos», y, aunque parezca imposible, llegamos a un acuerdo, nos fraccionan los pagos, te llenas de autoconfianza y como si fueras un deportista jugándose la medalla olímpica piensas para ti “sí se puede”. En ese momento ves un rayo de luz, una esperanza.
Todo va bien, ahora sólo hay que solucionar el tema de la Seguridad Social, pero si se ha resuelto la cuestión con Hacienda, que es lo peor, piensas que no habrá problemas. Lo que no sabemos a priori es que «el mal habita en la Casa de la Perra Gorda». La propaganda gubernamental con respecto a que para nada existe un afán recaudatorio y mucho menos con los autónomos, columna vertebral de la economía de este país, nos acompaña. Y seguimos con el “sí se puede” dentro de nuestra cabeza. Todo se va a resolver. Pero llegas a la Tesorería General de la Seguridad Social, entras en el reino de la «no empatía» y te topas con la cruda realidad. Antes existía la posibilidad de poder retrasar los pagos, con un 3% de recargo el primer mes, un 5% el segundo, un 10% el tercero y un 20% a partir del cuarto. Ahora el gobierno ha decidido que para que no tengamos que preocuparnos por hacer cuentas, desde el minuto 1 del primer día de mes, se pague un 20% de recargo. Además no puedes intentar ningún tipo de acuerdo hasta que la deuda no supera al menos, dos veces el salario mínimo ínter profesional, (4 mensualidades aproximadamente), pero además para sentarse a hablar, para cualquier tipo de acuerdo hay que pagar por adelantado un 25% del total de la deuda. Ojo, y el cuarto mes que no pagas, la deuda entra ya en ejecutiva y te embargan la cuenta. Así que como se puede comprobar es muy fácil solucionar los problemas con la Seguridad Social. Y esta información que habéis podido leer en pocos minutos, la podéis obtener en la práctica tras una mañana completa de colas y de malas caras.
Así que la conclusión perfecta es que se puede dejar de pagar algo, e intentar luego llegar a un acuerdo, pero si es posible, que nunca sea la Seguridad Social. Intentad por todos los medios estar al día, o se entra en una espiral de dificultad y podemos decir, de incomprensión, de la que es muy difícil salir.
Ánimo valientes, pese a las dificultades, ¡¡aquí seguimos en la lucha!! Y no hay nada como ¡¡¡la emoción de ser emprendedor!!!
Elegir la primera máscara es el primer gesto voluntario humano. Y es solitario – Clarice Lispector
No podemos elegir el momento en el que llegamos a esta vida, no nos corresponde. En general, a no ser que tomemos una decisión drástica, tampoco podemos elegir ni el momento de abandonar este mundo, ni la forma en la que va a suceder. Aunque sí es cierto que todo lo que pasa entre uno y otro acontecimiento, depende de nosotros. Aunque queramos descargar esa responsabilidad en la suerte, en la familia, en la sociedad o en cualquier otra cosa que veamos como factible de ser acusada de dirigir nuestra existencia, la verdad es que la responsabilidad sobre las elecciones es nuestra y sólo nuestra.
Además de la responsabilidad de nuestras decisiones, hay otro tema fundamental e íntimamente relacionado y es asumir y dar valor a las decisiones, siendo conscientes de que a veces, pequeñas elecciones determinan el devenir de toda nuestra vida, y lo peor de todo, es que ni siquiera somos conscientes de ello. Estos días echo la mirada atrás, y descubro cómo una decisión tomada en un momento determinado hace más de veinte años pudo cambiar radicalmente mi vida. Y sobre esto es sobre lo que queremos reflexionar hoy. La decisión que tomé no fue la que yo quería, no, fue la que se esperaba. Fue una decisión motivada por el miedo al qué dirán, por no salir de los cánones establecidos, buscando la aceptación del grupo y mantenerme dentro del orden establecido. No hice caso a mi corazón, no quise correr mi aventura. Simplemente me amoldé a lo «esperado» e hice lo que se suponía correcto. No lo que yo quería hacer.
Cuento esto por una simple razón. Nosotros elegimos cómo queremos vivir nuestras vidas. ¿O no? Las decisiones que tomamos, ¿son las que realmente queremos, o las tomamos porque es lo que se espera? Cuando miras hacia atrás has de ver elecciones basadas en tus auténticas preferencias, en tus creencias, en tu pasión, en las cosas que realmente te emocionan. Así los errores serán propios, y habrán sido nuestros, serán nuestra responsabilidad y para bien o para mal, aprenderemos de ellos. Pero no sólo los errores, también las victorias serán nuestras, por lo que el orgullo y la satisfacción serán mucho mayores. Es muy triste echar la vista hacia atrás y soñar e incluso fantasear, con que las cosas podrían haber sido diferentes, y pensar que la decisión que tomaste estuvo motivada por la cobardía, no por la convicción personal.
Esta reflexión debe llevarnos a sellar un auto-compromiso con nosotros mismos, que nos lleve a ser auténticos, a ser valientes, a elegir cómo queremos vivir nuestra vida en base realmente a nuestra conciencia, a nuestra concepción del mundo, a la propia escala de valores. Este camino es muy difícil, mucho. Requiere de convencimiento y de autenticidad. Pero es el que de verdad nos llega a llenar como personas, y como profesionales. Comete tus errores, disfruta de tus aciertos, porque sobre todo serán TUYOS. Elegir es un acto de libertad absoluta, es un derecho que se convierte en anhelo del ser humano. Así que disfrutemos de esa libertad.
Sí por el contrario elegimos no elegir, decidimos que las decisiones las tomaremos con la intención de «ser políticamente correctos», «socialmente aceptados» y de ser siempre catalogados como «cuerdos», muy bien. Será nuestra elección, pero seamos conscientes de cuál es el precio que hay que pagar. El peaje es muy alto. Decidamos sí estamos dispuestos a pagarlo, sabiendo que el resultado puede ser la tranquilidad, la aceptación, pero no la felicidad.
Las segundas oportunidades no existen, o casi nunca existen.
Estamos aquí para dar un mordisco al Universo, sino ¿para qué otra cosa podemos estar aquí? – Steve Jobs
Hay que reconocer que una de las formas más originales que se pueden escuchar para ligar es: ¿eres iPhone o Android? Desde luego muestra más «originalidad» que aquello del estudias o trabajas, o lo de pedir fuego. Está claro que esta es una expresión que se asocia a un tiempo nuevo. A un mundo nuevo. Y, además tras una frase con más o menos chispa, muestra una nueva forma de diferenciar y de segmentar a los consumidores, ya que realmente tras esta simplificación encontramos dos perfiles humanos y de consumo, muy diferentes.
Hoy la manzana mordida forma parte de nuestra vida. Estamos más que acostumbrados a su presencia. Ordenadores personales, aparatos para reproducir música, tabletas, teléfonos… son la gallina de los huevos de oro de una marca muy culpable del cambio que hemos sufrido en cuanto al uso y a la forma de relacionarnos con este tipo de aparatos, que ha supuesto incluso un cambio de hábitos no sólo de consumo, sino que también de comportamiento social.
Pero lo cierto es que el éxito de Apple no ha sido fácil, y mucho menos en Europa, dónde le costó mucho entrar. Todavía recuerdo las sensaciones que me producían los primeros ordenadores Macintosh, porque al principio no se utilizaba el acrónimo «Mac». Eran ordenadores personales, imposibles para aquellos incipientes usuarios de entorno Windows, pese a la facilidad de uso, que añorábamos, trabajar bajo MS DOS. Hablar de los «Mac» era hablar de un sistema operativo muy complicado, incompatible con los programas que la mayoría de usuarios comenzábamos a utilizar. Los Macintosh eran los ordenadores que utilizaban las personas que trabajaban en diseño, en temas de maquetación, de publicidad, pero parecían vetados para el usuario corriente. Tenían un segmento de mercado muy limitado. Recuerdo a aquellos primeros compañeros que compraron uno de estos y que primero, tenían que aprender a utilizarlos prácticamente desde cero. Pero lo peor sin duda alguna era la incompatibilidad con la mayoría de las personas con las que se relacionaban. No se podían intercambiar archivos, ni programas, ni documentos. Quién utilizaba uno de estos ordenadores personales, se convertía en un “paria informático”, aunque eso sí, muy chic. Recordemos aquellos portátiles de colorines, tan “monos”, cuando el mundo de los portátiles era en negro y gris, como la televisión de los sesenta.
Explicamos el tema de la incompatibilidad con los programas al uso, porque este fue el primer gran escollo que la marca tuvo que salvar, para poder realmente introducirse en el mercado europeo, y por supuesto, español. Los Mac eran los ordenadores más llamativos, que más prestaciones podían dar, además de ser los más bonitos, modernos y con mucho diseño, pero… ¿qué hacías con ellos? No podías usarlo con los programas que sabías utilizar, y si aprendías a manejarlos, no te servía de gran cosa por la falta de compatibilidad. Así que en el momento en el que se hizo compatible con el entorno Windows, el gran escollo estuvo resuelto. Mucha gente se compraba un Mac por diferenciarse y ahora sí que podía usarlo. Este fue el gran paso hacia delante que dio la marca, ya que hubiera sido si no, imposible haber conseguido un importante nivel de penetración en el mercado europeo, y además convertirse en un producto “aspiracional” para muchos potenciales usuarios. Esta fue una de las grandes revoluciones. La otra, que tiene al iPhone como icono, vino no de este dispositivo, sino del IPod que es el que se generalizó, sobre todo para un segmento de mercado y fue el adalid del cambio.
Después vino iPhone. El teléfono se convirtió en algo mucho más importante que un aparato que sirve para hablar o enviar SMS. Tengo que reconocer que personalmente mi relación con la marca llegó a través del iPhone, después llegó el portátil, al que le perdí el miedo, porque funcionaba «como el teléfono». Después aparecerían las tablets y el cambio del mundo. De hecho, el resto de marcas fabricantes de este tipo de dispositivos, tuvieron que cambiar, hasta conseguir parecerse lo máximo posible al iPhone. El día que muchos de nosotros cambiamos nuestro Nokia por el iPhone, y nos hicimos de la religión «Apple» el mundo empezó a cambiar y se dio un paso más en la evolución. Al igual que en mi caso, muchos fuimos rezagados, pero una vez que llegamos a tener a nuestra manzana, nos convertimos en fieles seguidores. Ahora la idea de tener que cambiar el iOS por el Android, nos da pánico, porque habría que volver a aprender.
Hoy tener un dispositivo Andoid, también supone en muchos casos una declaración de intenciones, una forma de reivindicarse y de mostrarse contra el «status quo». Aunque también puede ser que alguna compañía telefónica le haya hecho una propuesta irresistible, al fin y al cabo, no olvidemos que estamos viviendo un momento de «todos contra el iPhone», «todos contra Apple».
«Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos comprometidos puede cambiar el mundo. De hecho, es lo único que lo ha logrado» – Margaret Mead, madre de la Antropología moderna
Esta semana nos acercamos a conocer la propuesta de Izquierda Unida para las elecciones municipales, y lo hacemos a través de la candidata a la alcaldía de Alhendín (municipio del cinturón de Granada), Victoria García Valenzuela, Vicky para los “muy allegados”. Nació en tierras del Nervión, pero es granadina, porque así lo eligió. Administrativa, cuarenta años, aguerrida, inquieta, y con una idea fija en su cabeza, presente durante toda la conversación, y a la que recurre una y otra vez, de forma más o menos consciente, la “Justicia Social”.
Victoria llega a Izquierda Unida, tras su paso por SOS-Racismo Granada, lo que la llevó a participar en el Foro Social, dónde conoció a Manuel Morales, Delegado en Granada, de Turismo Comercio y Fomento en el anterior gobierno de la Junta de Andalucía, y que por aquellos entonces, era un “joven” concejal del Ayuntamiento de Granada. Victoria reconoce que este encuentro fue muy impactante para ella y que el discurso de “Manolo la enamoró”. Finalmente Morales la fichó, y de esta manera entra en Izquierda Unida en 2007. Hasta ese momento había sido votante intermitente de IU, pero tanto el discurso de Morales, como el ambiente del partido en Granada, la terminó enganchando, llegándole sobre todo la honradez que vio en esta formación. No quiere hablar por todo su partido, sólo por la parte que ella conoce, por Granada, dónde pese a los años pasados, a Victoria le sigue llamando la atención no sólo la honradez, sino el altruismo de sus compañeros y compañeras, que “no buscan para nada ningún beneficio propio”. Gente que pone su trabajo, a cambio de nada, sólo por principios.
Victoria considera que si tiene que resumir lo que identifica a IU, por encima de cualquier otra cosa, sería la defensa de los Derechos Humanos (haciendo especial hincapié en la justicia social y la igualdad), la coherencia y la defensa de lo público. Y a la hora de distinguir a su formación del resto que concurren a las próximas municipales, lo tiene clarísimo, la gran diferencia es LA PARTICIPACIÓN. Un ejemplo clarísimo de hasta qué punto las decisiones de IU se toman sobre la base de que todo el mundo puede participar, lo supone el que para entrar a formar parte del gobierno andaluz, se hiciera un referéndum entre las bases para que tomaran la decisión de si hacerlo, o no. Como anécdota, se refiere a la primera asamblea provincial a la que asistió, en la que preguntó inocentemente si ella podía preguntar lo que quisiera, y decir lo que quisiera, para gran sorpresa de sus compañeros y compañeras, que poco menos le respondieron que de qué clase de campo de concentración venía. Para Victoria que todo el mundo pueda participar, con participación real, no ficticia, es una característica que define a su partido, como a ningún otro. Para ella sólo IU realmente es una formación en la que todo el mundo puede participar.
Todo el mundo es consciente que PODEMOS se ha nutrido de muchos militantes, simpatizantes, votantes, etc., de IU. Para Victoria las diferencias reales entre su partido y el partido que dirige Pablo Iglesias, radican en primer lugar, en cuanto al sistema de participación interna, que es PODEMOS, es una cosa como muy abierta, pero a la postre menos real. Y a nivel ideológico, que es dónde están las diferencias reales, es dónde está el quid de la cuestión. IU es un partido de izquierdas, con un posicionamiento claro ante todos los temas, mientras que PODEMOS, aunque parezca lo contrario, no tiene un planteamiento de izquierdas, e ideológicamente no se ha querido posicionar en los temas realmente importantes. Antes de las europeas, sí que estaban a la izquierda de IU, pero tras las elecciones, cuando ven que su caladero de votos puede ser mucho más amplio, en ese momento empiezan a cambiar el discurso, porque saltan por encima de IU, para pelear el voto al PSOE, e incluso al PP. “Ellos no tienen un planteamiento, ellos son la gente, ellos no tienen, ni defienden intereses de clase, ni unos principios ideológicos, ahora mismo no los tienen”. Para Victoria el día de la abdicación de Juan Carlos I, cuando todos los partidos de izquierda reales salieron a pedir un referéndum y PODEMOS en ese momento en el que había que retratarse, se desmarcó.
Las clave real del programa electoral general de IU para las próximas elecciones municipales radica en el convencimiento de que se terminó la política antigua, y que por ello se necesita gente diferente, que vea la política de otra manera y que quiera trabajar de otra manera, distanciándose del comportamiento rancio que hasta ahora existe. La política municipal se tiene que basar en la necesidad de generar alianzas y estas alianzas con quien realmente se tienen que hacer es con la ciudadanía, con los vecinos. Se acabó la política consumo, dónde la gente no quería participar, sólo que le resolvieran sus problemas. Ahora hay que enseñar y obligar a la ciudadanía a que participen, para lo que hay que generar los mecanismos necesarios para que esto sea posible, para que de verdad sea una realidad. Para Victoria ya hay municipios en los que están funcionando diversas modalidades, por lo que hay que ir a un modelo en el que las decisiones se consensuen con los vecinos, pero de una manera real. En los municipios pequeños es más fácil, pero en los más grandes se puede hacer a través de las juntas de distrito que tienen que ser auténticas plataformas de participación ciudadana activa. Es consciente que esto también requiere de un importante grado de concienciación, de información, de transparencia, y hasta de formación de la propia ciudadanía. Un proceso de educación en democracia, para que asuman su papel y lo ejerzan.
Para conseguir un crédito, debes demostrar al banco que no lo necesitas – Anónimo
Sin lugar a dudas uno de los mayores inconvenientes con los q nos encontramos a la hora de emprender un nuevo negocio, o a la hora de abrir una nueva delegación, o también cuando se pretende lanzar un nuevo producto al mercado, es el de solventar los problemas de financiación. Muchas buenas ideas, muchos productos que podrían haber sido interesantes se han quedado durmiendo el sueño de los justos, porque no han encontrado la financiación necesaria para que se conviertan en realidad.
Lo ideal ante una nueva aventura que se va a emprender sería poder contar con fondos propios, pero esta opción es probablemente la menos usual, por lo que se hace necesaria la búsqueda de financiación externa. Para ello se puede recurrir a las ayudas públicas que existen, (que suelen ser poco conocidas, y aunque existen, muchas veces son difíciles de localizar, identificar e incluso, solicitar), y fundamentalmente a los préstamos bancarios. La relación con las entidades financieras no es fácil, es una relación de desequilibrio de poder, y a veces es complicado llegar a entenderse con ellos, y mucho más después de ver las consecuencias del descontrol crediticio pre-crisis económica. Tras esa época en la que la rigurosidad a la hora de conceder un préstamo fue inexistente en muchos casos, y después de haber visto las gravísimas consecuencias que esta política ha traído tanto para empresas, como para particulares, el grifo se cerró de tal modo, yéndose los bancos al extremo opuesto, habiendo vivido unos años en los que acceder al crédito, ha sido casi imposible, lo que ha provocado el asfixio económico para muchas empresas y la imposibilidad de que muchos proyectos hayan visto la luz.
En este estudio se recoge información de la competencia, información del mercado potencial, para poder establecer las posibles ventas, el volumen del mercado, siendo esta cuestión la que determinará los ingresos potenciales a los que se puede llegar. Desde ahí, el análisis de la viabilidad económico-financiera. Con este estudio, el banco tendrá la información, necesaria para poder conceder el préstamo, y el solicitante por su parte, dispondrá de la herramienta perfecta para negociar, demostrando con información real, que su proyecto es viable de todas, todas. Todo esto lleva a que este estudio sea una de las mejores inversiones que el emprendedor o empresario puede hacer, porque además de servirle como instrumento para acceder al préstamo, y para negociar con la entidad bancaria, obtendrá información de gran valor en la toma de decisiones con respecto a cuestiones relacionadas con su oferta, con sus cliente, con cómo realizar mejor la comunicación, etcétera, etcétera, etcétera.
Sinceramente, el contar con un estudio de estas características va a ser de gran ayuda, y es una inversión más que rentable. Así que al menos, os recomendamos que os lo planteéis y que pidáis información. Seguro que os vais a alegrar, y probablemente os sorprenderéis muy gratamente viendo la cantidad de información que se puede obtener.
«La motivación es lo que te ayuda a empezar. El hábito te mantiene firme en tu camino«. Jim Rohn
A todos nos gustaría seguro ser personas absolutamente excepcionales, capaces de inventar algo, capaces de crear algo nuevo, capaces de descubrir alguna de esas cosas que aún están por encontrar, pero por suerte o por desgracia, la mayoría no somos genios.
Esta que es una verdad universal, por más que nos duela cuando en la niñez lo descubrimos, no debe de hacer que nos amilanemos, que nos acobardemos, que nos asustemos o lo que es peor que nos sirva de excusa para dejar de hacer cosas, para dejar de intentarlo. En definitiva el asumir nuestra “normalidad” no nos puede hacer caer en los brazos de la procrastinación, entendiendo que mañana siempre será mejor día que hoy para intentarlo.
El concepto de éxito tiene muchas aristas, y probablemente tantas definiciones como seres humanos. En otro momento nos dedicaremos a hablar largo y tendido por lo que consideramos o no éxito, pero hoy no es el tema de este post. Hoy vamos a asumir de forma genérica que el éxito es lograr “aquello que buscamos” y si lo orientamos al tema profesional, estaremos de acuerdo en considerar que éxito es conseguir cierto grado de reconocimiento y de bienestar a través de nuestro trabajo. En general asociamos éxito a personas que de alguna manera destacan en su ámbito profesional. Y sobre este tema es sobre el que queremos hoy reflexionar.
Jim Rohn, de quién cogemos hoy prestada la frase sobre la que trabajar, fue un empresario estadounidense, que aplicó conceptos propios del coaching empresarial, antes de que el mismísimo concepto, incluso, naciera. Este empresario y conferenciante, filósofo de los negocios, como a él mismo le gustaba autodenominarse, que llegó de forma directa a más de 300 millones de personas, con sus seminarios y conferencias, nos quiso dejar claro que ante la realidad de que sólo existen muy pocas personas excepcionales, no podemos creer que esta sea la base única e intransferible del éxito. De hecho, su recomendación es que si queremos alcanzarlo, lo que tenemos que centrarnos es en hacer nuestro trabajo de la mejor forma posible. Lo extraordinario no tiene que ser lo que hacemos, sino que extraordinaria debe ser la forma de hacerlo.
Esto nos lleva a la convicción de que cualquier personas que se lo proponga puede alcanzar el éxito, porque aunque el componente suerte siempre será bienvenido, sólo a través del trabajo, sólo a través de no estar parados, sólo a través de esforzarnos, de intentarlo todas las veces que sea necesario lo podremos conseguir. Si queremos ser los mejores en algo, no basta con pensarlo, o desearlo, simplemente hay que ponerse manos a la obra, ponerse a trabajar. No hay excusas, sólo hay que mejorar si no somos aún lo suficientemente buenos. Hemos de mejorar nuestra formación, hemos de trabajar nuestras habilidades y hemos de actualizar nuestras herramientas de trabajo. El éxito está al alcance de cualquiera, pero hay que saber que no va a suceder porque sí, sino que hay que no dejar de intentarlo, trabajando, trabajando y trabajando.
Ojo, esto es un proceso, que en unos casos podrá ser más rápido y en otros necesitará de mucho tiempo. Durante este camino tendremos que hacer un ejercicio de autorreflexión importante, siendo absolutamente objetivos con nosotros mismos, para evaluar realmente nuestras posibilidades y ver qué es lo que necesitamos para conseguirlo y así trabajarlo. Si quiero trabajar en el extranjero, no basta con ser un gran profesional, tendré que dominar el idioma, y si no lo hago, está claro que en mi camino para conseguir el éxito que busco, estará el aprender o el perfeccionar este idioma para así realmente tener las herramientas que me permitan luchar por lo que busco y por lo que quiero.
No tenemos excusa, sólo tenemos que hacerlo, ponernos manos a la obra, y si realmente queremos el éxito en algún campo, trabajar para conseguir hacer esas cosas ordinarias, hacerlas de una forma extraordinaria. Si quieres el éxito, sólo existe un secreto, ponte a trabajar en ello. Busquemos en nuestro interior la motivación necesaria para conseguir el pistoletazo de salida y a partir de ahí, desarrollemos las rutinas que nos permitan lograrlo. No hay más secreto que ese.
“La autocomplacencia es uno de los mayores riesgos de un negocio” – Amancio Ortega
Nadie puede negar que cuando estás en la ciudad de los rascacielos, y paseas por la Quinta Avenida, queriendo tener tu momento “Breakfast at Tyffany´s”, y de pronto mientras intentas encontrar el centro mundial del glamour y en tu cabeza “resuena la cancioncilla de Audery Hepburn, encontrarte de bruces con ZARA, te produce una especie de placer orgásmico. En ese momento sientes que es algo tuyo, que un trocito te pertenece y entonces piensas aquello de “qué grandes somos los españoles” (aunque no hayamos ganado el último mundial de fútbol). Pues sí, esa experiencia hemos tenido el placer de vivirla, y sentirla. Y ese encontronazo inesperado provocó un apego mayor a una marca, con cuya ropa hemos ido creciendo.
ZARA, como principal baluarte del Grupo INDITEX, es un importante referente en el mundo entero, de cómo hacer las cosas, y cómo conseguir convertirse en líder mundial, habiendo nacido en Galicia. Su historia, su forma de trabajar, su todo, no deja indiferente a nadie, y mucho menos desde que hace ya algún lustro consiguió adelantar al gigante GAP y convertirse en la primera empresa del mundo en su sector.
ZARA, ha “democratizado la moda”. Nunca la ha creado, no la ha diseñado, pero sí ha ayudado a que llegue a muchas personas, a distintas generaciones, y a diferentes espectros económicos, sociales, culturales. Su ropa, permite crear estilismos que no pasan desapercibidos para los “coolhunting”, y desde miembros de la realeza, a la vecina del cuarto, pueden sentirse e ir a la última con esta ropa. Es un caso de estudio no sólo en las escuelas de negocios españolas, sino que en las de todo el mundo, ya que ha creado una manera propia de hacer las cosas.
El referente está claro, el respeto y la admiración por una forma de trabajar, y por unos logros conseguidos, utilizando una filosofía propia de vida y de empresa, asociada a una innovación constante, también es manifiesto, pero hace mucho tiempo que no hemos estado. Así que hoy es el momento de volver a sentir lo que es “vivir la experiencia ZARA”, consciente de tenerla ciertamente idealizada, porque al final, lo que nos hacen sentir las marcas, depende del momento personal en el que te encuentras, y si encima apelamos a los recuerdos, nos quedamos con todo lo positivo y es posible que hasta lo magnifiquemos.
Al llegar, la primera percepción es: horror me he equivocado de hora. Que haya mucha gente en la tienda, hace que la primera sensación que se puede tener sea de cierto caos. Superemos este prejuicio y vamos a ver qué nos encontramos. En primer lugar, una imagen diferente. Los cubiletes en los que están las prendas, el color blanco, la madera y el acero. Una imagen más moderna y sobre todo más “cool”. Pero esto es sólo el anillo exterior, ya que la tienda está plagada de “islas” que seguro que deben de tener un aspecto maravilloso a las 9.30 de la mañana, antes de que se abra la tienda, pero que a media tarde, parecen más bien el mercadillo de cualquier barrio o de cualquier pueblo. Prendas diferentes mezcladas y amontonadas y la gente acercándose a “escarbar” en la búsqueda del “chollo”, como podríamos ver en cualquier puesto callejero. ZARA nos tiene acostumbrados a que si vemos algo que nos gusta, más vale que nos lo llevemos, porque es muy probable que cuando vuelvas, ya no esté, y la gente disfruta revolviendo y revolviendo y dando vueltas a lo que hay en las mesas. Estoy segura que a las personas encargadas de colocarlo, no les debe de hacer ninguna gracia. A esta hora, las siete de la tarde, de un día primaveral, en el centro de la ciudad y con la tienda llena de gente, está claro que ZARA no tiene su aspecto habitual, el de ser una boutique, a precio de pret a porter.
Seguimos deambulando por la tienda, mirando, buscando… porque no olvidemos que esa es la mejor parte de la experiencia “ir de compras”. Seguimos viendo todo lo que hay, lo que nos gusta, zapatos, minifaldas, blusas ligeras… pero hay algo que se echa en falta, ¿qué es? Nadie ha preguntado. Nadie ha ofrecido ayuda. Se puede estar deambulando con la sensación de ser invisible porque nadie se acerca, nadie se ofrece. Lo cierto es que con la cantidad de gente que hay no es de extrañar la sensación de estar sobrepasadas que se ve en el rostro de las dependientas. Sin embargo, a las compradoras, porque sobre todo hay mujeres, se las ve tan contentas, yendo viniendo, haciendo la infinita cola de los probadores. Buscando complementos. Están disfrutando, lo están pasando bien.
Particularmente no me gusta ir de compras así, con tanta gente, con tanta sensación de caos. Prefiero la tranquilidad de las horas del mediodía, dónde puedes ver todo bien colocadito. Momentos en los que si tienes cualquier duda, o necesitas otra talla, otro color, allí está la persona encargada de ayudarte, a la que además la ves relajada, y se puede permitir el lujo de hablarte mirándote a la cara, porque no está estresada, ni tiene a veinte personas más detrás preguntándole. Decido que esa es “mi experiencia ZARA”, la que me gusta vivir, y cómo me gusta vivirla. A esa hora en la que puedo apreciar los detalles, en la que puedo imponerme el ritmo que me apetezca para pasear por la tienda. No volveré por la tarde, porque pese a ser ZARA, y tenerlo todo a su favor, inevitablemente, cuando hay demasiada clientela, todo aquello que caracteriza a la marca, como atención al cliente, glamour, surtido, etc., desaparece, y nos puede llevar al error de creer que ha perdido sus señas de identidad. Aunque, ojo, también hay clientes que prefieren el bullicio y la locura mercadillera. Afortunadamente, por eso el horario es tan extendido, para complacernos a todos los tipos de consumidores.
“No existe nada en el mundo más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo” – Víctor Hugo.
Podríamos coger los programas electorales de los diferentes partidos, y contar qué es lo que propone cada una de las fuerzas políticas, al menos las de mayor nivel de representación, para los próximos comicios municipales. Podríamos hacer un análisis muy concienzudo y politológico intentado hacer algún descubrimiento brillante, y por supuesto que sería más interesante. Pero en la filosofía del Grial, está el basarse en experiencias, en contar desde lo que se ha vivido, desde lo que se ha sentido, o desde lo que se ha hecho, por ello, la opción que hemos tomado, es hablar de las principales opciones que los ciudadanos tenemos a la hora de elegir nuestros próximos ayuntamientos, desde esta perspectiva, la de hablar de lo vivido. Y cómo no pertenecemos a ninguna formación política, hemos creído que la mejor manera era contarlo desde la experiencia de aquellos que sí lo están viviendo, que sí lo están haciendo, aunque necesariamente no tienen porqué ser primeros espadas. Esta semana comenzamos esta sección con la Experiencia Ciudadanos de Luis Miguel Rodríguez Garzón. Granadino, periodista de “los de antes” que ha estado 40 años en IDEAL, y que ahora en la tercera fase de su vida, ahora que ya no tiene que bregar en las guerras de una redacción, se ha ilusionado con un proyecto que se llama “Ciudadanos”. Él mismo reconoce que para una vez que se interesa por la política “va y acierta”. Él no tenía ninguna “necesidad”, más allá de la de querer que las cosas cambien, que España cambie. Cierra la lista a las municipales en Granada Capital.
Ciudadanos está siendo un fenómeno, y eso a estas alturas es algo en lo que expertos y no tan expertos estamos de acuerdo. Pero ¿qué tiene este partido “que a tanta gente le mola”? Luis Miguel, no lo duda. Es un partido que nace de la misma ciudadanía, que surge como un movimiento ciudadano, una plataforma ciudadana en la que sencillamente se cobijan personas de diferente edad, formación, posición social, religión, profesión, etc. Es la respuesta para una parte de la sociedad, que se sentía errante en el voto, que votaba más por estar en contra de… que por estar a favor de… Y sobre todo con algo en común, gente que quiere hacer, gente que ya no quiere seguir siendo espectador y “protestador pasivo”. Gente muy diferente que llega a la misma conclusión “algo habrá que hacer”. Además, en el caso de Luis Miguel, que sentía mucha simpatía por el líder a nivel nacional, por Albert Rivera, su encuentro lleno de “feeling” con Luis Salvador, el que es candidato a la alcaldía de Granada, hizo que no lo dudara. Entra en “una casa en la que existe el pleno convencimiento de que cualquiera puede hacer” independientemente de lo que sea, de lo que tenga. El primer reto al que tuvieron que enfrentarse fueron las elecciones europeas, que suponen el principio del nuevo tiempo.
Para Luis Miguel, las tres palabras que definen lo que él siente que es Ciudadanos son: Honestidad; Futuro; e Ilusión. Para nuestro protagonista, es un partido honesto, que tiene futuro para sí mismo y para España, y además tiene capacidad para ilusionar, como demuestra la cantidad de gente que está encontrando su sitio en esta formación. Considera que a diferencia de PODEMOS que ha aglutinado a gente con muy diferentes necesidades, planteamientos y puntos de vista, mientras que eso no ocurre con Ciudadanos. Para él esto es lo que explica las dinámicas encontradas que ahora mismo, en lo que a intención de voto se refiere, están experimentando ambas “revoluciones”.
En cuanto al tan traído y llevado tema de los posibles pactos, ya que el escenario bipartidista todos intuimos que va a desaparecer, Luis Miguel no titubea, y de alguna manera retoma el famoso “programa, programa, programa” de Julio Anguita. Están dispuestos a pactar con cualquiera, porque el tema no es con quién pactar, sino sobre qué pactar. Siempre que los pactos sirvan para mejorar la situación y para luchar contra cuestiones como la corrupción, o el paro, Ciudadanos, estará dispuesto, porque por delante de las siglas, están las personas.
Ciudadanos estatutariamente es un partido que se define de izquierdas, aunque lo cierto es que el eje izquierda – derecha, para este partido es sencillamente una concepción añeja, lo importante es hacer cosas, independientemente de las ideologías, que hoy además se parecen mucho.
Para Luis Miguel Ciudadanos supone el “triunfo de la razón”, en el sentido de que sólo propone cosas lógicas, cosas no extraordinarias, simplemente cosas que se pueden hacer. Aunque para él lo que lo hace sentirse más orgulloso de formar parte de este partido, en el que está dispuesto a hacer lo que le manden, es saber que el día de mañana, cuando sea una formación mucho más importante de lo que es ahora, su hijo y sus nietos puedan decir, mi padre, mi abuelo, estuvo en los comienzos.
Trasmite ilusión ver cómo una persona que podría dedicarse a viajar y leer (dos de sus pasiones) o simplemente a la vida contemplativa, se ha volcado en un proyecto político nuevo, al que ha llegado como un adolescente que se va de fiesta por primera vez. Independientemente de la ideología o del partido en el que se milite, creo que todos queremos que aquellas personas que aspiran a gobernarnos, sientan esa pasión por lo que hacen.
“No hay nada en el intelecto que no haya pasado antes por los sentidos” – Guirao
Empezábamos la semana hablando de que para aprender hay que hacer, y en esa idea tan básica es en lo que se fundamenta algo que ahora está muy de moda, como es el marketing de los sentidos, o el marketing sensorial. Expliquemos de qué estamos hablando. La relación de los consumidores con las marcas ha cambiado. Ahora el exceso de información, la oferta en demasía, hacen que como consumidores nos motiven otras cuestiones. Distinguirse en la jungla de las marcas, de los productos, no es fácil, y sobre todo si se quiere hacer como hasta ahora, es decir, utilizando publicidad tradicional, o pensando que una oferta en precio es suficiente atracción para los consumidores. En momentos puntuales podría ser, pero si lo que queremos como empresas, como marcas, es tener una relación duradera con nuestros clientes, tenemos que buscar otra forma de diferenciarnos. Y esta es la de ser capaces de generar una experiencia diferenciadora en nuestros consumidores, una experiencia que llegue a través de los sentidos, y que haga que cuando surja la necesidad, la marca que le venga a la cabeza al cliente, sea precisamente la mía.
Si hablamos de marketing de los sentidos o sensorial, lógicamente nos estamos refiriendo a aquellas acciones que nos llegan a través del olfato, la vista, el tacto, etc. Al fin y al cabo, estamos hablando de tocar las marcas, sentirlas, olerlas, escucharlas, en definitiva, vivirlas. No queremos teorizar a cerca de cómo se pude o no conseguir, queremos contar con situaciones reales de qué es de lo que estamos hablando. En este sentido probablemente, el que más se haya desarrollado y es en el que hoy nos vamos a centrar es en el marketing olfativo. Es decir, en asociar una marca, una experiencia de compra, una experiencia de uso de un determinado producto a un olor. La memoria más potente que tiene el ser humano es la memoria olfativa, pese a que sea uno de los sentidos que con el bienestar más se nos haya atrofiado. Según los expertos, recordamos el 1% de lo que tocamos, el 2% de lo que oímos, el 5% de lo que vemos, el 15% de lo que probamos y el 35% de lo que olemos. Es por ello, por lo que se está trabajando mucho en asociar olores únicos a marcas concretas. Por ejemplo, en Granada, en el centro, concretamente en la C/ San Antón, hay una tienda de MoviStar que lleva varios años utilizando una fragancia en su interior como ambientador que expulsa hacia la calle. De tal manera, que cualquiera que pase por allí, con el paso del tiempo, aunque jamás haya entrado a este establecimiento, en su mente asocia este olor a MoviStar, de tal forma, que para los que transitamos por esa acera, existe el olor a MoviStar.
Todo lo que tiene que ver con el marketing olfativo, es relativamente novedoso y se lleva trabajando de forma muy seria, aproximadamente una década. Las grandes marcas están por eso unificando no sólo su logotipo, sus colores, su tipografía, sino que también su “fragancia” su “olor”. Se han dado cuenta de que es más importante esta forma de diferenciación que otras en las que se ha invertido mucho tiempo o dinero. Por ejemplo, Mc Donald´s tiene su olor característico, que es diferente al de Burguer King. Burguer King ha incluido entre los matices, el olor a brasas, porque sirve para apoyar en nuestra mente que sus hamburguesas están hechas a la parrilla. La intención tanto de uno como de otro, es que ese olor se mantenga en nuestra memoria, de tal manera que sea capaz de provocar con un mínimo de recuerdo el deseo de consumir un Whopper, por ejemplo, en vez de querer comprar un Big Mac.
La mayoría de las cadenas están trabajando en desarrollar sus olores propios. Pero las pequeñas empresas también pueden aprovecharse de la fuerza de este tipo de acción de marketing, buscando aromas que puedan ser fácilmente asociables a los productos que venden. Aunque parezca paradójico, la Iglesia católica lleva siglos haciéndolo, con su incienso. Olor que asociamos directamente con esta religión. Este es un ejemplo que creo que la mayoría hemos experimentado en algún momento. Así huele a Semana Santa que acaba de pasar, igual que el olor a castaña asadas en los centros de las ciudades, nos advierte de que la Navidad está cerca.
En el vídeo que ilustra este post, tenemos un ejemplo perfecto de lo que puede suponer el marketing olfativo y de lo que se puede lograr.
“Lo más difícil de hacer es ser fiel a ti mismo, sobre todo cuando todo el mundo te está mirando” – Dave Chappelle
Llevamos varias semanas hablando de la necesidad de hacer, de hacer y de hacer. No podemos cambiar las cosas desde la comodidad de nuestro sofá, desde el bastión de nuestro despacho, o desde la tranquilidad de nuestro círculo de conocidos. Ahí queremos seguir incidiendo, una vez más. Todos deseamos que pasen cosas, la mayoría anhelamos cambios en nuestro trabajo, en nuestra vida personal, en nuestro entorno, en todo. Los deseamos, queremos que lleguen, pero la mayoría de las veces lo hacemos como un simple acto de fe. Esperamos a que pasen, pero no hacemos que pasen. Y lo mejor de todo, las miles de teorías que desarrollamos para conseguir el cambio, pero que no ponemos jamás en práctica. Somos muy de establecer sabiamente lo que habría que hacer, por dónde se debería de ir, cómo habría que proceder, pero luego… ¿ah? Luego nos quedamos ahí. Está claro que si el gato tuviera un cascabel todos los ratones seríamos felices y estaríamos más a salvo, porque lo oiríamos venir, ahora bien ¿quién le pone el cascabel al gato? Eso es ya otra cuestión.
Las teorías están muy bien, hay que dominar el conocimiento, eso nadie lo niega. Pero si echamos la vista atrás, ¿cuántas cosas que aprendimos de memoria y que nos sabíamos perfectamente hemos olvidado? Miles, seguro que sí. El siguiente nivel es el de entender, no sólo sabemos, si no que entendemos algo. ¿Quién no recuerda aquellos problemas de matemáticas que parecían estar escritos en sánscrito? La pizarra era un galimatías tremendo, hasta que de pronto eras capaz de entender lo que representaba y así como por arte de magia, todo lo que era incomprensión y oscuridad se transformaba en luz y conocimiento. ¡Qué fácil era entonces! Pero también qué rápido se olvidaba si no lo ponías en práctica. Estabas en clase y habías visto la luz, se había hecho el milagro, pero si no te aplicabas a hacerlo rápido, cuando llegabas a casa volvía la desolación, no entendías cómo sacar aquello hacia adelante.
De todas esas cosas es de lo que queremos básicamente reflexionar hoy. Hacer significa también aprender. No sólo porque pones en práctica aquellas cosas que estudias, que piensas, que diseñas, sino que además porque en la gran mayoría de los casos, esta es la única forma de saber qué cosas funcionan realmente y cuáles no, o bajo qué parámetros pueden funcionar. No en vano el mejor sistema educativo es aquel que se basa precisamente en la formación práctica, sólo haciendo se aprende. Esta máxima que tenemos tan clara cuando somos pequeños, a veces parece que se nos va olvidando conforme nos vamos haciendo mayores. Cada vez nos volvemos más ratoncitos en asamblea, vanagloriándonos de las grandes ideas que tenemos, de lo genial que va a ser cuando oigamos al gato llegar con su cascabel y podamos escondernos, pero dejando que ese ente llamado “se” tenga que ser el principal actor y hacedor de todo.
El primer paso por tanto a seguir, es tomar la decisión de hacer y llevar las cosas a la práctica, y de hacerlo en primera persona. Vamos a empezar a decir “voy a …” lo que sea, y vamos a olvidar aquello de “se debería…”. Tras las palabras que utilizamos, hay una clara declaración de intenciones, nada es baladí, así que el compromiso al que debemos de llegar es como mínimo este. Voy a hacer, voy a ir, voy a llamar, voy a ver… Lo “voy” a hacer yo, y no voy a encargarle más cosas a “se” que debe de estar al borde de la desesperación, ya que le hemos dejado, cuál Hércules el peso del mundo sobre sus hombros.
No inventamos nada, no aportamos nada nuevo, seguimos incidiendo en un planteamiento encaminado a la acción que aunque podría parecer muy actual, muy vitalista, muy del recién mundo del coaching, es la gran tribulación de la humanidad, desde que el mundo es mundo. Pero eso no significa que a nivel individual no podamos ir haciendo cambios, que al final lleven a un cambio más global. No hay excusas, y voy a terminar por hoy, ¡ya!