“El networking nada tiene que ver con la caza. Tiene que ver con la agricultura, ya que de lo que se trata es de “cultivar relaciones”, escuchando y averiguando para ver en qué podemos aportar valor”.
Hay una palabra, con tintes de «palabro», que últimamente ha pasado a formar parte de la nueva jerga del mundo empresarial, junto a otras que ya van estando más asentadas como benchmarking, mentoring, management, reporting, target, y otras muchas más. Nos estamos refiriendo al tan traído y llevado últimamente, Networking. La traducción para este anglicismo sería «red de contactos». Realmente no es nada nuevo. Hace años, en los cursos de «técnicas de búsqueda de empleo» tan prolijos en los noventa y en la primera década de este siglo XXI, recuerdo que lo llamábamos directamente «capital relacional». Recuerdo hablarle a los alumnos de este capital, como el más importante y el que más debíamos de cuidar, tanto en lo personal, como en lo profesional.
Así el networking como decíamos, es una práctica que ha existido siempre, ya que forma parte de la misma naturaleza del ser humano. Somos seres sociales que tienden a reunirse, a relacionarse y en muchos momentos a apoyarse, a ayudarse. Desde que puedo recordar cuando he necesitado a un mecánico, a un abogado, a un gestor, a un economista, a un electricista o a un carpintero, he preguntado a conocidos, a personas en las que confías por el nombre, por el teléfono de alguien «de confianza» que pudiera ayudarme al respecto. Creo que todos y todas hemos actuado de esta manera, o mejor dicho, en presente, actuamos de esta manera. El que el profesional o la profesional que llega a nosotros venga «de parte» de alguien en quién confiamos, de alguien a quién conocemos, es el aval suficiente y necesario para directamente poner la solución a nuestro problema, sea el que sea, en manos de esa «persona recomendada». Esta es una práctica a la que no sólo recurrimos en el terreno de lo personal, o de lo doméstico. Incluso en el terreno empresarial y/o profesional, también esta práctica es muy habitual. Aunque en cualquier formación de management te insisten en la necesidad de contar siempre con tres presupuestos, no voy a hablar por boca de otras empresas, pero es cierto que la mayor parte de las veces, la decisión última viene porque es una recomendación de alguien, empresa o conocido, cuyo criterio tiene la validez suficiente, como para servirnos como el criterio de mayor peso en la elección. Pues esto sencillamente es el networking.
En los últimos años están surgiendo empresas que se dedican justo a impulsar de una manera organizada, esta práctica que ya hemos comentado que es tan antigua como la propia humanidad. La filosofía es promover relaciones de confianza y de conocimiento entre empresarios y profesionales de diversos sectores, lo ideal es que cuántos más, mejor, y que todo el mundo trabaje para todo el mundo. Es decir, ampliar las redes de contactos individuales, consiguiendo un efecto multiplicador en el grupo. No se busca la simple suma, la progresión aritmética, sino que lo que se pretende es consolidar una red de relaciones de tal manera, que las relaciones crezcan de forma exponencial, y beneficien a todos y cada uno de los miembros del grupo.
Existen diferentes empresas de networking y algunas de ellas, han alcanzado un grado de consolidación importante, incluso en todo el territorio nacional. Los miembros de los grupos nos obligamos entre nosotros a buscar referencias (recomendaciones y potenciales negocios/trabajo) para los compañeros. Estas referencias se comparten entre los compañeros, y se da puntual información de las mismas. Se contabilizan los negocios que se han cerrado, así como el volumen que se ha generado entre todos los miembros del grupo. La idea es trabajar como un equipo que tiene como objetivo común el beneficio de todos.
Como decíamos antes es lo de siempre, pero ahora de forma organizada y estructurada, y además adquiriendo un compromiso con los miembros del grupo, para que todos generen. Suelen reunirse una vez en semana (en el caso del que GRUPO3 es miembro lo hacemos los martes a las 7 de la mañana), pero además se organizan toda una serie de eventos, en los que se suele entremezclar el carácter empresarial y el social, en los que se da cabida a otras muchas empresas que no forman parte de los grupos cerrados, y que tienen como principal finalidad, el ampliar cada vez más esa red de contactos o capital relacional.
Por cierto en GRUPO3 somos miembros de N&N, Negocios y Networking. Esta empresa tiene delegaciones por toda España, y aunque es de las más recientes, empieza a tener un importante grado de implantación en la península. Para nosotros ha sido una decisión acertada, por las relaciones humanas que estamos generando, y por las sinergias, que pese a llevar sólo un mes empezamos a encontrar. Nuestro planteamiento es que el negocio, ya vendrá. Ahora estamos trabajando en la integración, en la pertinencia, y en conocer bien las posibilidades de todos los miembros del grupo.
Fuere como fuere, de forma organizada, perteneciendo a un grupo, o simplemente a la vieja usanza, las empresas y las personas responsables de las empresas tenemos que tener presencia en todos aquellos fotos en los que podemos generar negocio. Siempre pensando en el futuro y siempre entendiendo que este tipo de relaciones que se establecen son bidireccionales, y hay que buscar el beneficio de todos. Todos sumamos. Así que a invertir un poquito de tiempo en «networkingnear», merece la pena.
El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad. – Víctor Hugo.
Hay fechas que especialmente son para reflexionar. Fechas que nos hacen pararnos y mirar hacia atrás, e irremediablemente pensar en mañana. Uno de estos momentos es la Navidad y el final de año. Está claro que este no es el que estamos viviendo hoy, cuando nos derretimos soportando los más de 40 grados de esta histórica ola de calor. Así que de fun, fun, fun y uvas y campanadas no es momento, no hablamos de esto. La otra fecha propicia para los viajes introspectivos es el cumpleaños, y en esa sí estamos.
Saber que ha pasado un año más en nuestra vida nos hace reflexionar sobre si lo hemos aprovechado o no. Si ha sido un año perdido o si por contra ha sido un año en el que hemos crecido, hemos aprendido, hemos sido mejores. Aunque hay que hacerlo con valentía, y estando preparados para asumir lo que de verdad nos encontremos al enfrentarnos a este viaje. Nos paramos y vemos qué ha sido lo mejor y lo peor. Si hemos cumplido o no algunos de nuestros propósitos, si hemos sido capaces de hacer algo por acercarnos a nuestros sueños.
En particular, este último año ha sido muy complicado. Doloroso en muchos aspectos. Muchas caretas se han caído, y sobre todo de quiénes menos podríamos esperar. Pero también este es el año del nuevo comienzo. Prefiero pensar que es el año cero. Es el momento de un resurgir, o mejor dicho de un nuevo comenzar, el momento de ser de verdad, de no esconderse, de estar y de hacer. A partir de ahora sin buscar excusas, sin buscar culpables, sólo asumiendo las consecuencias de las decisiones propias, de las acciones. Viviendo el momento, haciendo lo que de verdad sea coherente con el propio planteamiento vital, y no haciendo por parecer mejor, por la notoriedad, o por el reconocimiento, ya que esto sólo serviría para engordar al ego sino simplemente haciendo para realmente alcanzar los objetivos personales y profesionales.
En definitiva, como dice nuestro azucarillo de esta semana, pese a todo lo que hayan podido deparar los últimos 365 días, teniendo en cuenta a quiénes ya no están en nuestra vida, y dando las gracias a quiénes han aparecido para ayudarnos y tal vez hasta para dar coherencia a nuestra existencia, no tenemos que mirar hacia atrás con ira. Lo pasado, pasado ya está, y no hay que perder energías con enfados o rabias incontroladas por cómo fueron las cosas. Tan sólo asumir los errores, recordando que son la mejor fuente de aprendizaje que existe. Así aprendiendo de ellos, e intentando no volver a cometerlos, aunque ya sabemos que el hombre (y por ende la mujer) es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Siguiendo con la enseñanza de Thurker, que es a quién hemos decidido seguir esta semana, tampoco hemos de mirar el futuro con miedo. Sentir miedo por lo que nos pueda sobrevenir mañana es la mejor manera de acobardarnos y no hacer nada. El mañana llegará queramos o no, porque el tiempo es inexorable y ni tan siquiera la muerte lo para. Por ello, no hay que atenazarse. La mejor manera de enfrentarse al mañana es haciendo en el hoy. Como dice Thurker mirando alrededor con atención. Es decir trabajando en el aquí y el ahora. Esforzándonos y viviendo el momento, con coherencia, con esfuerzo, pensando sólo en clave de presente, en hacer lo mejor posible las cosas, tanto a nivel personal como profesional, dejándonos guiar por la humildad, y marcando unos objetivos realistas pero que nos hagan crecer, no tenemos que temer al mañana.
De esta manera para afrontar con valentía el futuro, sólo tenemos que no caer en la vanidad de las ínfulas de grandeza, y cada día hacer y hacer para así conseguir acercarnos a nuestros sueños, y que se conviertan en realidad. Pero si nos sentamos a esperar, mirando al cielo, soñando con las estrellas y pidiendo a los dioses, entonces sí es mejor que empecemos a temblar, porque de ninguna de las maneras tendremos ni el más pequeño control sobre ese mañana al que con razón, deberemos de temer.
A todo esto, feliz cumpleaños a todos y todas las que en estos días sumáis uno más, y sólo una recomendación que la voy a vivir en carnes propias (desde la convicción de no ser nadie para dar consejos) no dejéis de hacer, de hacer, de hacer. Vivid el momento, dándolo todo y olvidad padecer por el mañana, porque es algo que no podemos evitar que llegue, aprendamos a que todo mañana sea siempre un hoy. Es mejor pensar que no somos el resultado de un pasado, sino la causa de un futuro que se fragua en un hoy. No lo olvidemos.
Y en estos días, por favor, intentad encontrar un rinconcito fresco, porque estos calores son insoportables.
“Estrellarse contra una pared en la vida es la mejor forma de quitarnos nuestra armadura de ego y soberbia. A veces, necesitamos un golpe para tomar conciencia con humildad de todo lo que debemos mejorar”– David Fischman
Muchos de nosotros vivimos dominados y de paso, engañados por nuestro “ego”, que se infiltra y se camufla para hacernos esclavos de sí y para transformarnos en seres ruínes, y lo peor de todo, sin darnos cuenta, en muchas ocasiones vivimos en la ignorancia, creyéndonos que somos todo lo contrario.
No hace mucho alguien a quien considero un Maestro, me hizo reflexionar sobre las palabras que empiezan por ego, y cómo realmente no hay ninguna que tenga un significado positivo; egoísmo, egolatría, egocéntrico… todas se resumen en ponernos a nosotros mismos como centro del universo, no importándonos realmente los demás, aunque juguemos a que sí, y utilizándolos en mayor o menor medida para nuestro fines, siendo o no conscientes, porque lo peor de todo y he ahí la agudeza de nuestro ego, es que encima nos hace creer que lo que hacemos, lo hacemos por el bien de los demás.
Probablemente la humildad sea el mayor enemigo del ego, es la cualidad perfecta para poder enfrentarnos a él. Nuestro ego se alimenta de la buena imagen, de estar bien vistos, de caer bien a todo el mundo. Nos hace vernos como queremos ser y presentarnos así al mundo, pero no hacerlo como realmente somos. La visión propia acerca de nosotros mismos se distorsiona, perdemos la perspectiva y nos perdemos como personas. El ego nos hace confundir las cualidades positivas de una persona, con otras mucho más mezquinas. Yo creía que era fuerte, pero probablemente lo que veía en mí no era fuerza, sino que era vanidad. No pedir ayuda no es un símbolo de fortaleza, sino de creerme mejor y por eso no tener que reconocer que ya no podía más o simplemente que no sabía. La necesidad de parecer una persona perfecta te lleva a quedarte en el lugar en el que te sientes por encima del bien y del mal. El ego hace que no quieras asumir nuevos retos, porque esto supondría la posibilidad de equivocarte, de fallar, y entonces esa imagen de “falsa” perfección se rompería. Además así el halago fácil llega, porque estás en tu mundo, en tu salsa. No creces, ni como persona, ni como profesional, porque no te enfrentas a nada nuevo. Cualquier cuestión se convierte en un debate, porque tu ego siempre quiere llevar razón, y tú sin embargo, crees que estás argumentando algo que no tiene nada que ver con que no soportas no estar en lo cierto. Nuestro ego es listo, nos engaña. Dices que quieres aprender, y en el fondo es cierto, lo bueno y lo noble que hay en tu alma quiere hacerlo, pero tu ego siempre encuentra la excusa perfecta para dejarlo para otro momento, siempre posponiéndolo para una ocasión en la que será mejor, o más fácil, o más lo que sea… en el fondo simplemente lo que quiere es que sigas engordándolo, que siga creciendo, que te fagocite del todo, para que no tengas esperanza, para que sea imposible poder darte cuenta de qué clase de persona eres.
A mí me ha pasado, era (aún soy) una persona totalmente confundida, perdida. El ego dominaba mi ser, porque había creado un caparazón para defenderme del mundo, pero un caparazón en el que se confundían cuestiones como la vanidad con el valor, la responsabilidad con la cobardía, el pensar primero en los demás, con el miedo a hacer, la seguridad con el complejo de inferioridad. Demasiada preocupación por lo que los demás pudieran pensar, por lo que demás pudieran ver, y olvidándome totalmente de lo que realmente soy. Pero afortunadamente la venda se me ha caído de los ojos. Me he mirado al espejo y no me ha gustado lo que he visto. Hasta ahora había ido viendo ráfagas, pero de pronto he visto el monstruo en todo su esplendor. Un monstruo que te aleja de lo que más te importa de verdad en el mundo, un monstruo que vive debatiéndose entre la autocomplacencia y la autocompasión. Ese monstruo soy yo, aunque he decidido que ya no quiero serlo. Que se puede cambiar, tengo que conectar con mi interior y centrarme de verdad en lo que soy. Es un camino muy complicado. Es una guerra que no tiene cuartel, y que siempre se tiene que estar batiendo. La lucha contra el ego es como la lucha contra las adicciones, porque estas nunca desaparecen, igual que el ego tampoco desaparece, y siempre busca el menor resquicio, la menor debilidad, nuestra flaqueza, para aparecer y volver a intentar tomar el control. No lo podemos dejar hacer eso. Para ello hay cuestiones que hemos de tener en cuenta como son por ejemplo, no ofendernos por cualquier cosa, no vivir con la obsesión de ganar, de tener siempre razón o de sentirnos superiores, de tener más y más o de conseguir la fama. Tenemos que aprender a pensar y a vivir en clave del aquí y el ahora.
Recuerda que no eres tus logros, que no eres lo que tienes, que no eres lo que dicen de ti o piensan de ti los demás. Tú eres tú, y tienes que ser capaz de liberarte de todo eso y dejarlo al margen. Yo lo estoy intentando, estoy haciéndolo (primera forma de pelear con el ego), sólo espero que no sea demasiado tarde. Tengo esperanza en el hacer, en el hacer que me lleve a liberarme de la pesada carga de ese ego que no me ha traído nada bueno. Esta es mi guerra, y hoy y aquí lo reconozco, aprovechando para pedir perdón a todas aquellas personas que mi ego y yo hayamos podido llevarnos por delante.
No sé si voy a ganar la guerra, ni siquiera alguna batalla, pero sí sé que por lo menos me voy a dejar la piel en el intento. El dolor de ver la realidad, es sin duda mi mejor aliado, y en él me centro para seguir adelante. Quiero terminar con unas palabras de OSHO: “Si una persona conoce su propio valor, no tiene que preocuparse por lo que piensan los demás, por es importante conocerse, porque sólo el ego es el que depende de las opiniones de los otros. El ego tiene que hace lo que sea para quedar bien, pero el verdadero ser, no”.
“Twitter es sin duda, la mayor revolución en la comunicación de toda la historia de la Humanidad” – Alfredo Vela
Después de haber estado dos días (22 y 23 de junio) con inmersión total en el mundo “twitter” gracias a TATGranada 2015 (Talking About Twitter, evento mundial sobre el uso y el alcance de esta red social), aprendiendo, conociendo, debatiendo, necesitábamos 24 horas de reflexión antes de poder hablar, o mejor dicho, reflexionar sobre emprendimiento en la red, porque reconozcemos que padecíamos una especie de “síndrome de Estocolmo” al respecto. El martes, último día, en la sesión final, la mayoría de los asistentes alcanzamos un estadio de emoción compartida, que nos habría llevado a hacer alguna manifestación del tipo, Oh, mi Capitán del Club de los Poetas Muertos. Para los más jóvenes, lo explicamos, algún tipo de manifestación teatralizada de nuestra adhesión a la causa. Por ello era necesario, dejar ese tiempo de desconexión para poder coger un poco de distancia e intentar sacar conclusiones que sean de utilidad para emprendedores y emprendedoras y también por supuesto para las pequeñas empresas y autónomos, que probablemente son o somos, quiénes más perdidos nos encontramos al respecto de esta revolución que no es que esté por venir, es que ha llegado ya.
No basta con decir que en la Red está el futuro, y que hay que estar presentes, y que bla, bla, bla. Todo eso está ya más que claro y como decía, no hablamos de futuro, es ya un presente. Por ello es el momento de autoanalizarnos y ver qué necesitamos para no perder el tren, que aunque salió hace rato, es cierto, aún tenemos la oportunidad de cogerlo.
Los casos de éxito de empresarios jóvenes que han sabido ver un hueco en internet y que han sido capaces de realizar con éxito su proyecto, como puede ser el caso de SocialBro que tuvimos la suerte de poder conocer de primera mano, precisamente en TATGranada, y además con la historia contada en primera persona por Javier Burón uno de los fundadores, nos debe de servir de inspiración, porque demuestra que con trabajo y constancia las cosas se consiguen, pero también es importante que tengamos los pies en el suelo, porque ni es fácil, ni todas las historias tienen un final feliz en internet. Aunque el mensaje está claro, se puede si se quiere, si se cree firmemente en el proyecto, de tal manera que hagamos todo lo que sea posible para conseguir nuestro objetivo, y el resto del mundo pase a ser secundario. Pero además de “emprender en la red”, todas las empresas necesitamos estar presentes. Y además hacerlo de forma organizada, consciente y coherente, por supuesto respondiendo a una estrategia global de comunicación y de relación con clientes, proveedores y porqué no, hasta con la competencia.
Por ello el primer paso es concienciarnos de que hay que estar y que hay que estar bien. Ya lo comentamos en otra ocasión, no vale con abrir cuentas a nombre de la empresa o del profesional, en todas las redes sociales que existan, sólo por abrirlas, no, ni mucho menos. Hay que ver dónde se quiere estar, y además comprometerse a ser constante. Después del TATGranada, está claro que hay redes en las que cada cuál tendrá que decidir si está o no, pero en Twitter es importante tener presencia.
Algunas cuestiones básicas que hemos de tener muy en cuenta para que nos ayuden en este camino son:
Nombre: debe ser identificable y fácilmente asociable a nuestra empresa o persona. Sin hacer alardes de ingenio. Lo mejor la marca y ya está. Si el nombre es muy largo, recordar que en un mundo de 140 caracteres esto siempre es un problema, así que abreviarlo lo posible.
Intensidad: cada cuál deberá buscar su “número óptimo” de tuits diarios, porque dependerá del tiempo, de si existe una persona que se dedique a este tema o no, pero fuera como fuese, la actividad debe de demostrar que estamos presentes, y que vivimos el sentir de twitter.
Comunicación: por experiencia propia y por lo que hemos podido aprender de auténticos expertos en estos días, la forma de comunicarse en twitter ya seas empresa o no, debe de ser muy directa, debe llegar al corazón, trasmitiendo sobre todo emociones y sensaciones. Los tuits de información, está claro que se deben de utilizar, pero sólo cuando sea necesario dar información. Y por supuesto, el fin de twitter es comunicarse, no lo olvidemos, no vender. Ahora bien, una buena comunicación ayudará a la venta, pero esta no es el fin en sí mismo de estar presente en twitter.
Esta red social es una importantísima herramienta que está a nuestra disposición y que además crece constantemente en cuanto a posibilidades y oportunidades. Así que modestamente, para quiénes aún no sois del pajarito azul, no perdáis más tiempo. Os lo dice alguien que tardó en llegar, pero que ahora ve en toda su magnitud lo que twitter supone a nivel empresarial, y por supuesto, también profesional y personalmente.
“El verdadero milagro no reside en caminar sobre el agua, o sobre el fuego o el aire… el verdadero milagro es hacerlo sobre la tierra, en el aquí y ahora”– Maestro Zen Lin Tsi
Tal vez una de las cosas que en general más nos cueste, empezando por quién escribe, sea el ser capaces de vivir realmente el momento. De aprovechar el presente, de sacarle todo el jugo a lo que estamos haciendo en el aquí y ahora. Sencillamente, no sabemos, nos cuesta mucho, por lo que al final, pasa la vida mientras dejamos de disfrutar y sobre todo de sentir muchas cosas que tienen su presente y que además es efímero y no lo sabemos saborear.
Creo que existen cuatro tipos de perfiles al respecto, o más bien, todos nos solemos mover en estos estadios diferentes. El primero es el de vivir sólo pensando en el pasado. Nos torturamos con lo que no fuimos capaces de hacer. Nos martirizamos recordando aquel momento en el que tomamos una decisión equivocada. Nos lamentamos por aquel tren que dejamos escapar, por ese instante que no supimos aprovechar. De esta manera nos asentamos en una melancolía constante, regodeándonos en nuestro propio dolor y en nuestra propia miseria. Sufrimos pensando en lo que pudo ser, y no fue, porque no supimos aprovechar. Permitid que os diga que esto es una tremenda estupidez. Y que conste que lo digo desde la mayor de las humildades por haber estado mucho tiempo en ese estadio. En el del lamento constante por no haber hecho, por no haber dicho, por no haber actuado… y mientras me anclaba en esta especie de espiral del desastre que había sido todo, seguía acumulando momentos y situaciones de no haber hecho, de no haber dicho, de no haber actuado, con lo que al final simplemente se consigue estar en una constante mirada hacia el pasado, además con dolor, pensado que ya no puede haber futuro. Sinceramente tremenda estupidez y pérdida de tiempo. A lo hecho pecho, a aprender y a sacar las conclusiones que nos permitan avanzar y no quedarnos parados en una especie de “cuéntame” atemporal. Este estilo de pensamiento, o este estadio, porque puede que sea sólo temporal, podríamos definirlo como el de la “melancolía y el dolor como forma de vida, centrando nuestra existencia en lo que pudo ser, pero no fue”.
Otro estilo o estadio, es el de “en el pasado todo fue mejor”. Me divertía más, tenía mejores amigos y amigas, la gente me quería más, el tiempo era mejor y los bollos estaban más buenos, hasta la climatología era mejor. A este tipo podríamos llamarle “pejigueras”. El ahora es peor por definición que el ayer. Todo lo de antes era mejor, todo lo que sucedía en mi vida era más auténtico. Y perdonad la sinceridad, pero… esto es otra gran estupidez. Filtramos en el recuerdo sólo los momentos buenos, las sensaciones agradables, los olores exquisitos, y nos olvidamos del dolor que hubo, de la miseria y de la peste, porque queramos o no, esto también forma parte de nuestra vida, y hemos de saber aceptarlo y superarlo. Así que esta actitud es igualmente negativa, porque tampoco nos permite ser capaces de seguir adelante, de sacar lo mejor de lo que nos sucede a cada instante, de aprender de lo que no nos sale, para conseguirlo la próxima. Queridos y queridas, esta actitud es inútil y además machacante para nuestro espíritu.
Y luego quedan dos más. El modelo “vivo pensando en que el futuro será mejor”, que son aquellos que piensan que por arte de magia las cosas se solucionarán mañana, lo que hace que no sean capaces de afrontar y exprimir el hoy y el ahora, lo que les lleva a entrar en el limbo del absurdo y a comportarse como niños que sueñan con la llegada de los reyes magos, sin asumir su responsabilidad y su adultez. Actitud igual de negativa que la de quiénes están tan atemorizados y atemorizadas por lo que va a pasarles mañana que tampoco se centran en disfrutar, de lo bueno, de lo malo y de hasta lo peor que puede tener el hoy.
En definitiva en todas estas situaciones, nos olvidamos de vivir, de sentir, de aprovechar el momento. Son actitudes que además son incompatibles con la felicidad, que es un estadio exiguo que se sólo se puede sentir en el aquí y el ahora. Os aseguro que todo esto no es teoría. Para nada. Después de haber estado siendo parte de los cuatro perfiles de los que hemos hablando, haber pasado por el martirio constante de pensar en que si se hubiera hecho esto o lo otro, el presente sería diferente. De haber vivido en el autoengaño de creer que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. De haber recurrido al opio, de “seguro que mañana todo se solucionará”, o haber sentido la parálisis del miedo por el “mañana será peor”. Después de todo eso, decido VIVIR AQUÍ Y AHORA. Mirar hacia atrás sólo para aprender de los errores, y tomar nota de los aciertos. No se puede cambiar el pasado, así que perdamos el menor tiempo posible pensado en él. Y además, mirar hacia delante, sólo para marcar metas que conseguir, con el pleno convencimiento de que el mañana empieza por lo que se hace hoy.
Así que la decisión está clara. Disfrutar del momento, sentir el momento, ya sea con risas o con lágrimas, en soledad o en compañía, pero viviéndolo. Sólo así no tendremos la sensación de que el tiempo se nos escapa irremediablemente, mientras que lo desaprovechamos.
Para terminar en palabras del Dalai Lama “sólo existen dos días en el año en los que no se puede hacer nada, uno se llama ayer y otro se llama mañana. Por lo tanto hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y principalmente vivir”.