“Si piensas que eres demasiado pequeño como para marcar la diferencia, intenta dormir con un mosquito en la habitación”– Proverbio africano
Nos sentamos con Romu Benítez Rodriguez. Sevillano afincado en Granada, concretamente en el Albaicín. Geógrafo convencido de que existe otra forma más social, más igualitaria, más equitativa, y más respetuosa con el medio ambiente, de hacer las cosas, que despertó el 15M y decidió que era el momento de pasar a la acción, de hacer algo, de cambiar la conciencia. Su planteamiento fue claro: sólo se podía hacer desde dentro. Militante de EQUO, llega a la lista de VAMOS GRANADA (que integra a ciudadanos comprometidos, algunos pertenecientes a partidos y organizaciones, como por ejemplo PODEMOS o EQUO, y otros que simplemente han elegido esta forma de participación, precisamente porque no lo lidera ningún partido), tras superar unas primarias abiertas. Cree plenamente en el proyecto ciudadanista, horizontal, participativo y asambleario que representa EQUO. Desde esta organización se toma la decisión de integrarse en ese proyecto más amplio que es VAMOS GRANADA, y que nace con la intención de convertirse simplemente en un “lobby” que consiga cosas para la ciudadanía.
Tras un proceso totalmente abierto a toda la ciudadanía en el que todo el mundo podía tanto presentarse como candidato, sin necesidad de formar parte de ninguna organización, así como votar, el elegido y pasa a formar parte oficialmente de la lista que encabeza Marta Gutiérrez Blasco. VAMOS GRANADA, es una candidatura que nace desde la ciudadanía. Gente con experiencia profesional variada, pero que nunca han ocupado cargos de responsabilidad pública. Es una opción en la que nadie es “profesional de la política”.
En cuanto a los ejes fundamentales del programa con el que optan a gobernar la ciudad de la Alhambra, Romu, lo primero que quiere es hacer hincapié en que se ha elaborado un programa distinto, que también es el producto de la participación de todos y todas. En primer lugar en lo que a empleo se refiere, una de las grandes lacras de Granada, su propuesta es crearlo pero bajo otro tipo de economía. Una economía no capitalista, que crea empleo sin importarle las consecuencias que pueda tener para las personas y el medio ambiente. Su alternativa es lo que se denomina “economía del bien común”. Desde VAMOS GRANADA, proponen crear otro tipo de empleo, que tal vez suponga calentarse un poquito más la cabeza para conseguirlo, pero que es posible, desde su concepción. Un ejemplo puede ser el campo de las energías renovables, incentivando la creación de pequeñas cooperativas que se dediquen a esta explotación, y relocalizar así la producción de energía. El ayuntamiento sí que puede apoyar eso.
En turismo también se pueden hacer muchas cosas, porque hasta ahora mismo, tal y como funciona el turismo en Granada, el reparto económico se queda en manos de muy pocos. Se podría ofrecer mucho más, ofrecer otra Granada diferente y además de una forma diferente, por ejemplo integrándose con la ciudadanía, e intentar romper con el estigma de turismo de dos días que existe en esta ciudad. Paseos, mostrar otros barrios, cómo vive de verdad Granada, son opciones que se plantean.
También cree necesario que para luchar contra la economía sumergida, por ejemplo, se tomen medidas para que el asfixio de pequeñas y medianas empresas y sobre todo de autónomos y autónomas, sea menor. Aunque pueda sorprender, Romu nos habla de bajar los impuestos, y esto según su percepción, no es que sea una actitud liberal, sino que sencillamente habría que pagar por lo que realmente se produce, así sería más justo.
Romu incide especialmente en una cuestión que desde su concepción es absolutamente básica en política, mucho más en la política municipal, y es la trasparencia y la participación. No puede ser que los ciudadanos vayan al ayuntamiento, él lo ha hecho, para pedir información sobre un gasto público, y no se dé nada de nada, que no se informe de cuánto se ha gastado, cómo y con quién, nada de nada. También considera que los plenos deberían de abrirse más a la ciudadanía, que está amordazada en los plenos y que ni siquiera se sabe qué es de lo que se habla, qué votan los políticos, porque ni tan siquiera se publican las actas, algo que desde su perspectiva es absolutamente ilógico. En este sentido es fundamental para incrementar la participación que además se revitalicen las juntas vecinales, que ahora mismo además están terriblemente politizadas y son prácticamente inoperativas. Hay que dinamizar los barrios, que sea mucha más gente la que participe y además que se despoliticen las asociaciones de vecinos, cuestión fundamental para la regeneración y la participación que desde VAMOS GRANADA, se propone.
Otra propuesta sería crear una marca “Granada Natural”, con la que se premie a los comercios y empresas que no sólo trabajan bajo los principios de la economía del bien común, sino que además lo hacen beneficiando especialmente a Granada, por ejemplo a los productos granadinos, beneficiando por ejemplo a estar empresas con rebajas fiscales. Además desde el ayuntamiento habría que potenciar espacios coworking para que así pequeños emprendedores y emprendedoras puedan realmente iniciar su actividad económica con una ayuda real, revitalizando los servicios municipales que tienen como función ayudar a la formación de trabajadores y a emprendedores y emprendedoras, abriendo la mente a otro tipo de economías, y otra forma de hacer las cosas.
Otro eje de su programa es lo que tiene que ver con el urbanismo, que ha sido una cuestión desde su perspectiva desastrosa. Se ha pasado del modelo de barrio, al modelo de urbanizaciones. El ayuntamiento no ha trabajado en rehabilitar y repoblar los barrios. Su propuesta es volver al modelo de ciudad mediterránea, llenando los barrios de gente, de vida, y además de gente que quiera cooperar, y crear comunidad. Desde el consistorio se puede trabajar en este sentido.
De la misma manera, considera que hay que recuperar la Vega granadina, dándole su valor como terreno productivo agroecológico, y dejar de estresarla con el crecimiento urbanístico descontrolado. Granada es una ciudad con mucha suerte, ya que cuenta con tierra productiva pegada a la ciudad, lo que supone que “se puede comer de la vega”, y ya no se debe de volver a ocupar nada de estos terrenos. La vega no se debe ocupar y tampoco se debe producir en ella de forma tradicional, intensiva y con uso de pesticidas y similares. Romu predica con el ejemplo y es miembro de una asociación que tiene un gallinero comunitario en la vega. Es partidario de que se puede producir de otra manera en estos terrenos, frutas, verduras, etc., que sean ecológicas y además para Granada, lo que supone el plus de un nuevo nicho de empleo, dignificando la profesión de “agricultor” ya que es un profesional, como otro cualquiera, como ocurre en otros países, como por ejemplo en el Reino Unido.
Este geógrafo, copropietario de un negocio de venta de productos ecológicos, resume todo lo que supone VAMOS GRANADA, en tres palabras que para él son: participación y trasparencia (entendida como un binomio que debe ir unido); empoderamiento ciudadano; y horizontalidad y cooperación ciudadana, como antagónicos a la competitividad.
Para VAMOS GRANADA, la horizontalidad debe estar por encima del liderazgo, y es la mejor herramienta para luchar contra los egos, que en política pueden ser tan negativos.
Finalmente, en cuanto a los posibles pactos post electorales, aunque todavía no han tratado mucho esta cuestión, el planteamiento general es trabajar sobre la base de un programa. No se han planteado aún si entrarían o no a formar parte de un gobierno de coalición o si por el contrario apoyarían medidas que encajaran dentro de sus planteamientos. Ahora mismo tienen mucho trabajo y no se han parado aún a debatir sobre qué es lo que puede pasar a partir del 24 de mayo.
Tras más de una hora de charla amigable y tranquila, se pueden compartir más o menos los planteamientos de los que hemos estado hablando, pero lo que sí es cierto es que Romu demuestra una coherencia entre lo que dice, cómo lo dice, y su forma de ver y entender la política, la economía, y la vida, en general.
“A veces navegamos con el viento, a veces en contra, pero debemos navegar, no estar a la deriva, ni echar el ancla” – Oliver Wendell Holmes
Hoy nos planteamos tanto en el caso de los nuevos emprendedores y emprendedoras, así como en el de las empresas que ya están asentadas en el mercado, si el estar a la última en lo que a la utilización de las nuevas tecnologías se refiere, es realmente una necesidad en la que hay que invertir tiempo y recursos, o por el contrario, se pude considerar un capricho, para así ser más “cool”.
Lo cierto es que en pleno siglo XXI ya, pocos son los sectores, o las empresas que pueden mantenerse fuera de la “onda de la introducción de las nuevas tecnologías”. Es cierto que en cada caso hay que ser consciente de que es lo que realmente es imprescindible, y qué es lo que puede pasar a un segundo término, sobre todo cuando estamos en clave de ahorro.
Hace unos años, en plena investigación sobre el sector industrial de Andalucía, hubo un hecho que llamó poderosamente nuestra atención, y es que una cooperativa olivarera muy importante de Andalucía, y que movía una cantidad de dinero, realmente impresionante, no contaba con correo electrónico, ni tampoco con algo tan básico como un fax. Cuando le requerimos la información necesaria, que además al ser un estudio oficial del Instituto de Estadística de Andalucía, tenían obligación de presentar, pensamos que se trataba de una excusa burda, pero cuál fue nuestra sorpresa, cuando un par de semanas después recibimos la información, perfectamente mecanografiada, pidiendo disculpas por enviarla por correo ordinario porque el fax estaba roto. La verdad es que en ese momento lo entendimos como algo hasta tierno, pero evidentemente, fuera de la mera anécdota, es imposible que una empresa, pueda ser competitiva estando tan al margen del mundo actual. Ojo, puede que esa empresa tuviera beneficios, que de hecho así era, pero si estuviera en el presente en cuanto a su gestión seguro que serían mayores, y sobre todo se elevaría su competitividad.
Hemos querido mencionar este caso, porque es cierto que existen muchas velocidades para las empresas, va a depender del mercado en el que se muevan, y por supuesto del grado de asentamiento que tengan en el mercado, así como de cuáles sean sus objetivos de crecimiento. Pero lo cierto es que la mayoría no podemos permitirnos el lujo de estar de espaldas a la evolución. Hoy hay cuestiones tan básicas que ni se mencionan para una empresa, como contar con un mail (por favor corporativo) y que por supuesto que tenga presencia en la Red. Antes estar presente en la red, quedaba finiquitado con tener una página web que hacía las veces de escaparate al ciber mundo. Hoy esto no es suficiente. La presencia tiene que ser más dinámica, y mostrar sobre todo interactuación con el mundo en el que se mueve la empresa, con sus potenciales clientes, con sus competidores, con sus proveedores o distribuidores. Hoy tenemos muchas opciones, por eso hay que estudiarlas y elegir en cuál o cuáles queremos tener presencia. Es importante tener en cuenta que NO ES NECESARIO ESTAR DE TODAS LAS FORMAS POSIBLES. Pero lo que sí es cierto, que en la forma en la que elijamos estar, tenemos que ser constantes y demostrar que nos interesa y que estamos vivos. Por ejemplo, con las redes sociales. Tendremos que ver cuál nos interesa más. Y una vez que hemos optado por una o varias, es necesario que nuestra actividad y nuestra presencia sea constante. Que no parezca que un día estuvimos en una jornada, o hicimos un curso, en el que nos hablaron de la importancia de las redes y nos “apuntamos” a todas y nunca más se supo.
De entrada no hay una red mejor que otra, va a depender de las preferencias de nuestros consumidores y también de la dedicación que podamos tenerle, de la formación que tengamos, de que podamos o no contar con un Community. A modo de ejemplo, si optamos por estar presentes en Twitter hemos de ser conscientes de que como mínimo tendremos que poner cuatro al día. Si optamos por Facebook como mínimo tendremos que postear una vez cada día. Si por el contrario optamos por estar presentes mediante un blog, tendremos que trabajar la calidad de los contenidos, y además como mínimo tener una entrada semanal. En definitiva son muchas las posibilidades que se nos presentan, sólo hemos de buscar la que mejor se adecúe a nuestras necesidades. Igual ocurrirá con las herramientas de gestión , aquí nuestra recomendación es que el esfuerzo que se haga sea mayor, ya que todo lo que gastemos en mejorar la calidad y la rapidez de nuestro trabajo, realmente será una inversión que además a buen seguro que la amortizaremos rápidamente.
“Los que dicen que es imposible, no deberían molestar a los que lo están haciendo” – Albert Einstein
Si descartamos lo imposible, para el mago de la deducción, Sir Arthur Conan Doyle, lo que queda, es la verdad. Esta afirmación es valiente y acertada. La compartimos. Pero la cuestión que se plantea es: ¿qué es lo imposible? Esta es la gran cuestión. Lo que hoy nos parece imposible, ¿mañana nos lo seguirá pareciendo? ¿Quién decide lo que es imposible y lo que no? Estas cuestiones son sobre las que realmente nos gustaría reflexionar hoy.
Si buscamos la definición de imposible, nos encontramos con que es “aquello que no puede ser, ocurrir o realizarse», ¿pero esto es absoluto? ¿es inamovible? ¿es siempre así? Evidentemente la respuesta es NO. Durante milenios para la humanidad volar era una cuestión imposible. Para el hombre o mujer de los 80 del siglo XX, llevar en la mano un teléfono que nos permitiera llevar la oficina encima, era imposible. Para casi todos nosotros, hace unos años la misma existencia de Internet, y la revolución que ha supuesto, era algo imposible. Y sigamos, que un ser humano fuese capaz de saltar 10 metros sin ayuda de ningún artilugio, sólo con el impulso de sus propias piernas, era imposible, o que corriera 100 metros, en menos de 10 segundos, era imposible… los imposibles que han sido posibles a lo largo de la historia han sido muchísimos.
Así que la pregunta que volvemos a repetir es la misma, ¿qué es imposible? Además esta cuestión también la podemos llevar al terreno personal y/o al profesional, ¿qué consideramos imposible? Aquí es dónde vamos a pararnos a pensar. Dónde vamos a hacer un alto en el camino, y nos vamos a centrar.
¿Creemos que es imposible conseguir aquello que nos proponemos? ¿Creemos que es imposible conseguir nuestra felicidad? ¿Creemos q es imposible lograr nuestros objetivos profesionales? Simplemente lo creemos porque, ¿pensamos que no puede ocurrir, que no puede pasar? Sí esto es así, en muchos casos lo que estamos haciendo es buscar una excusa para no pelear por lo que queremos. Es una excusa por si finalmente no conseguimos llegar. Muchas veces recurrimos a ocultarnos tras esa catalogación de imposible, lo hacemos en un acto de pura cobardía, simplemente porque tenemos miedo, incluso de intentarlo. Tampoco queremos desde aquí decir que todo es posible para todo el mundo, hay pre-condicionantes para algunas cosas, pero para la gran mayoría, lo primero es que tenemos que querer y por supuesto, tenemos que trabajar por ello.
El problema muchas veces es que no somos capaces de identificar lo que realmente queremos, el lugar al que queremos llegar, o también puede ser que nos falte establecer cuál es el camino para lograrlo. A veces simplemente porque no tenemos las herramientas necesarias. En esta situación lo primero que tenemos que hacer es pararnos y realmente analizar todas estas cuestiones. Hace varias semanas hablábamos de lo útil que puede ser el realizarnos un DAFO personal que nos ayudará a buscar realmente nuestro camino. Que nos va a servir para tener claros nuestros objetivos, y por supuesto para establecer cuáles deben de ser los escalones a superar para llegar.
Este trabajo es duro y además hay que ser muy sinceros con nosotros mismos. Tenemos que estar dispuestos a realmente desnudarnos, emocionalmente hablando y ponernos frente al espejo, para que sin tapujos veamos nuestra propia realidad. Hay personas u ocasiones en los que podemos necesitar ayuda, y esto no es malo. No significa que seamos más débiles, ni que seamos menos que aquellos que lo pueden hacer por sí solos. En esos momentos no tenemos por qué avergonzarnos, podemos contar con una persona, un profesional que nos ayuda, un Coach, que para eso están. Nos pueden ayudar tanto a nivel profesional, como a nivel personal. Lo importante es que lo consigamos.
Para terminar simplemente decir que no existen los imposibles, y mucho menos si son los demás los que nos los imponen. Echemos un minuto la mirada atrás, pensemos, y seguro que todos encontramos en nosotros mismos ejemplos de logros personales que hemos conseguido, y que a buen seguro, pensábamos que era imposible. Vaya mi ejemplo. Cuando era adolescente hacía salto de longitud. La primera vez que salté en un estadio de verdad, y no en una pista escolar, con un foso con medidas oficiales, al ver la distancia que había entre la tabla de salto y la arena (3,25 mts) pensé, es imposible llegar. Hasta entonces mi salto más largo había sido 3;33 mts. De todas formas lo intenté, y no sólo fue posible, sino que con 13 años conseguí saltar 4:70 mts. ¿Era imposible? Evidentemente no, era más que posible, lo que sucede es que a menudo, no conocemos nuestros propios límites, y nosotros mismos creemos que están muy por debajo de lo que en realidad están. Por experiencia, puedo asegurar que a todos los niveles, físico, mental, emocional, etc., nuestros límites están muy por encima de lo que creemos. Así que intentemos llegar a conocerlos. No nos quedemos simplemente en «es imposible».
“Busque, compare y si encuentre algo mejor, cómprelo” – Manuel Luque
Lavar la ropa es algo que hay que hacer sí o sí, evidentemente, no vamos a tirarla, ni vamos a ir sucios. Esto está claro. Necesitamos que nuestra ropa esté limpia. Pero lo que es cierto es que para la mujer y por supuesto, para los hombres del siglo XXI, del año 2015, todo lo que tiene que ver con el proceso de “puesta a punto” de nuestra ropa, no es un ritual, ni una prueba social, por la que se nos vaya a evaluar, en cuanto a lo bueno o menos buenos que podamos ser en lo que a “las labores” del hogar se refiere. Pero sí es cierto que hasta los años noventa prácticamente, el conseguir que nuestra ropa fuera la más blanca, o la más negra, o con los colores más brillante, y por supuesto la mejor planchada era un elemento importante, al que se le dedicaban muchos espacios publicitarios y que suponía cómo decía antes un examen para saber lo buena o mala “ama de casa” que se era, porque quien era la encargada de lavar la ropa, era la mujer, por supuesto, ya que era una de las funciones que entraban directamente dentro de “sus labores”. Afortunadamente el mundo ha cambiado y España ha cambiado en el sentido de que ha evolucionado, y hoy evidentemente la cuestión de la limpieza de la ropa y de la pulcritud o no de la misma no recae sólo sobre las féminas. Aunque hecho este guiño al cambio en el rol de responsable del hogar, realmente lo que hoy queremos aquí plantear es la evolución que han sufrido las marcas de detergente. La irrupción de la lavadora en los hogares, que tuvo una gran acogida, -no como ocurrió por ejemplo con el lavavajillas, que costó mucho que realmente se introdujera en los hogares españoles- trajo consigo la aparición de un nuevo tipo de producto que se convirtió en parte esencial de la cesta de la compra, el detergente. Al principio se vendía en unos paquetes grandes de forma cilíndrica, en formato de 5 y de hasta 8 kilogramos, que por su aspecto, se le denominó tambor. En esta época había dos reyes indiscutibles, Ariel y Colón, que probablemente protagonizaron una de las más emocionantes guerras publicitarias en nuestro país. Estos eran los detergentes de verdad, los buenos, los que servían para dejar la ropa mejor que ninguno, el resto serían sucedáneos. Si a toda una generación nos preguntan por el detergente que mejor lava, probablemente recurriremos a nombrar a alguno de estos dos, no porque nosotros lo hayamos constatado directamente, si no porque era el que utilizaban nuestras madres, y nos hemos socializado con esa marca, con ese producto. Si a mi me preguntan, yo diré Colón, porque mi madre siempre me dijo que era el que dejaba la ropa más limpia, aunque yo no recuerdo haberlo comprado de adulta para mi propio hogar nunca, pero en mi cabeza es el mejor, como puede pasarle a muchas personas.
Hecha esta reflexión, la pregunta que cabe hacerse es, si realmente son tan buenas estas marcas, si son los detergentes que mejor dejan la ropa, ¿por qué ahora no son las más vendidas? La explicación que podemos buscar a esta pregunta tiene dos vertientes muy importantes, fundamentalmente de carácter sociológico una y la otra, probablemente sea una cuestión de tipo más relación precio/beneficio esperado.
Comencemos por la primera. Podríamos pensar que ahora hay muchas más marcas entre las que elegir y eso hace que estos dos gigantes hayan decaído, pero la raíz al cambio de hábito de consumo viene por la alteración en la escalar de valores y la prioridad que ahora tiene “el tener la ropa más limpia que nadie”. Sobre todo la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, ha hecho que el tema del lavado de la ropa sea algo secundario y que ya no sirva como elemento de valoración de lo “buena o mala” ama de casa que se es. La ropa se lava por higiene y no para ir a ningún concurso, a lo que se añade el que la responsable ya no es únicamente la mujer, porque el perfil de los hogares ha cambiado, hay hombres que viven solos, familias monoparentales masculinas, etc, etc. La responsabilidad del lavado de la ropa ahora se comparte, y además se entiende como un aspecto más en el mantenimiento del hogar, con una visión mucho más práctica y de pura logística.
Además de este cambio social, que es más que obvio, hace unos años jamás hubiéramos creído que los hombres protagonizarían los anuncios de detergentes. Como decía además de este cambio social, hay un elemento importantísimo que ha incidido directamente en el proceso de elección de muchos productos, pero en el de los detergentes, especialmente. Nos estamos refiriendo a la irrupción de las marcas blancas en sus distintos estadios. Si mi preocupación es simplemente que la ropa esté limpia, esté desinfectada y que no se destroce, busco un detergente con un precio bajo, porque para mí la limpieza de la ropa no es ese espejo en el que se me va a valorar y medir. De esta manera, la lealtad a la marca pierde muchos enteros.
Ante este hecho que se ha venido consolidando en los últimos años, tanto Colón como Ariel, que son hoy los protagonistas de nuestro análisis, han ido desarrollando sus propias marcas low cost, para de alguna manera poder seguir compitiendo en el mercado, y poder llegar a este nuevo tipo de consumidor, intentando aprovechar la notoriedad de marca para así seguir teniendo presencia en el mercado. De esta manera han aparecido sus “básicos” que bajo su misma marca, están compitiendo con los hacendados, carrefoures, coviranes, o lideles… El miedo de estas marcas es no consolidarse en las nuevas generaciones de consumidores para quien los elementos que te llevan a elegir una marca u otra de detergente, se centran básicamente en el precio, ya que el beneficio esperado es el mismo, es decir, que la ropa quede limpia, y para eso de una manera u otra, cualquiera puede ser bueno.
“Es difícil derrotar a una persona que nunca se rinde” – Babe Ruth
Esta semana nos toca acercarnos al color Magenta. Nos tomamos un café y charlamos con Mayte Olalla, que nos cuenta todo lo que hay que saber de UPyD. Mayte actualmente es concejal del Ayuntamiento de Granada, y cabeza de lista por su formación al Ayuntamiento de la capital nazarí. Esta mujer de ojos claros, que hoy tiene 44 años, fue la única en conseguir representación en un ayuntamiento de capital de provincia en toda Andalucía en las pasadas elecciones municipales. Mucho ha llovido desde entonces, pero esta madre de tres hijos, socióloga de formación y Técnica de Empleo de profesión que nunca había tenido vinculación con la política, sigue siendo hoy la misma que repartía su programa electoral, en la puerta del Estadio de los Cármenes, parándose con la gente que pasaba por allí, mirándola a los ojos con mucho convencimiento, y diciendo: Hola soy Mayte Olalla, candidata de UPyD para el Ayuntamiento de Granada.
Mayte entra en UPyD, movida por la conciencia social que siempre ha tenido. Siempre había tenido claro que quería hacer algo más “desde pequeña creía que cada persona era la pieza de un puzzle, y ella buscaba saber qué pieza era, y dónde encajaba mejor”. Es una mujer convencida de que cada uno de nosotros tiene que poner lo mejor de sí mismo al servicio de la comunidad. Su madre siempre la había animado a entrar en política, diciéndole que cuando llegara, podría cambiar las cosas. Aunque ella estaba muy desencantada con los unos y con los otros. Por su trabajo en el Instituto Municipal de Empelo había trabajado precisamente con los unos y con los otros y todos la habían expedientado. Pero en verano de 2007, todo cambia, por mediación de una prima, se acercó a conocer el proyecto de UPyD, leyó el manifiesto y le encantó. El proyecto le ilusionó, vio que realmente había gente que creía en ello, en que hacer las cosas de otra manera era posible. El primer reto fueron las europeas y fue la primera vez que un partido de ámbito nacional, nacido después de la transición logró obtener en 6 meses una diputada.
Olalla recuerda que UPyD fue el primer partido en hablar de que había que romper con el bipartidismo, que era necesario cambiar la ley electoral, que había que despolitizar la justicia, y las Cajas de Ahorro, así como las diferencias territoriales generadas por no cerrar en su momento el modelo autonómico. De hecho para Mayte, UPyD había puesto sobre la mesa todos los temas básicos que luego sacó a la palestra el Movimiento 15M, y todo lo que este recogió en su manifiesto, ya lo venía diciendo UPyD. Estos movimientos de alguna manera han servido para aupar a las dos nuevas formaciones políticas (PODEMOS y Ciudadanos), pero para Olalla los primeros en sentar a los poderos frente a un juez han sido precisamente su partido. Se han enfrentado a los bancos y eso no se lo perdona nadie. Su partido ha hecho ver dónde estaban los problemas y han sido la principal herramienta que ha hecho que el bipartidismo en España vaya perdiendo fuerza.
Para Mayte el problema que han tenido como formación política es que no han sabido comunicar bien todo lo que estaban haciendo. Para ella en su partido se creía que con trabajar y hacer las cosas bien, era suficiente, y se vería, aunque al final no se ha visto, porque además tampoco han contado con la ayuda de los medios de comunicación para visibilizar lo que estaban haciendo. De hecho la percepción que tiene es que se les ha intentado arrinconar, porque eran molestos, y cambiarlos por otro partido que puede resultar más vendible y más comprable, para ello han querido “matar a Rosa”, pero de lo que no son conscientes es de que aunque no lo crean este partido no es para nada personalista y que hay verdadera democracia interna, y hay muchas “rosas”. Mayte lo tiene clarísimo, no los van a parar, ni los van a callar. De hecho, nos están dando por muertos desde antes de las elecciones andaluzas, pero ni mucho menos. Estamos más vivos que nunca.
Mayte considera que no tienen nada que ver con Ciudadanos, aunque para ella este partido ha copiado muchas de las propuestas de UPyD, que por cierto, piensa que ojalá las lleven a cabo, porque así se harán cosas nuevas y diferentes que es lo que ellos quieren. Un ejemplo concreto, es en la concepción de pactos que tiene Ciudadanos. Sólo se pactará sobre propuestas concretas y programas, y aquí Mayte bromea recordando que la frase de “programa, programa, programa”, realmente fue de Julio Anguita.
Según la edil granadina, las tres palabras que definen lo que es y lo que representa Unión Progreso y Democracia son: transparencia, honestidad y conciencia de servicio público. Partiendo de esta base, lo que aporta este partido cómo diferente lo ha estado demostrando durante estos cuatro años de oposición en el Ayuntamiento de la capital. Han trabajado haciendo ver que la vieja política no tiene sentido, demostrando que es posible hacer política de otra manera, aportando soluciones, haciendo sugerencias, denunciando lo que no debe de ser, demostrando que hay mucho dónde recortar todavía, para que no halla que recortarle nada a los ciudadanos. Olalla cree que es un sinsentido que haya trabajadores/asesores que cobren más que el alcalde, o que los concejales cobren dietas (200.000 euros al año), por asistir a consejos de administración, que en el fondo son sobresueldos encubiertos por hacer algo que forma parte de su trabajo (Mayte no ha cobrado estas dietas, no ha querido). Además de alguna manera, en el ayuntamiento de Granada están incidiendo en hacer la política de otra forma, debatiendo sobre temas reales, no sobre las personas, y mostrando mucho más respeto para con todos. Es una forma de hacer diferente que ha ido calando. Lo importante debe ser que no nos pongamos trabas, hay que colaborar y pensar de verdad en la ciudad.
Mayte considera que las etiquetas de izquierda y derecha, hoy en día no tienen sentido, porque son concepciones del siglo XIX, hoy ya no hay esa lucha de clases que originó esta concepción. Considera que conservadurismo y progresismo son conceptos más acordes al siglo XXI, y por supuesto UPyD es un partido progresista. Si tuvieran que sentarse a negociar o hablar con algún partido, la condición sine qua non es que se comprometan a la trasparencia absoluta del ayuntamiento, y no sólo dejando ver la información, sino generando herramientas que te permitan ordenar, organizar y realmente poder sacar partido a esa información, esto además genera economía, como se ha demostrado en otros países, porque las empresas ven posibilidades que están contrastadas con estudios y con información que debe de estar disponible para toda la ciudadanía. Esto es democracia básica y es algo imparable, que aunque se quiera ralentizar, va a llegar.
UPyD también ve mucho dónde es posible recortar, para que no se recorten en cuestiones sociales, y dentro de sus propuestas está el volver a poner en pie al IMFE, que no es un gasto, es una herramienta de generación de empleo, negocio, desarrollo, etc. Desmantelarlo sólo ha supuesto una pérdida de oportunidades, y a la larga no ha sido ningún ahorro.
Mayte trasmite ganas, positivismo, cree en lo que está diciendo, y pese a haber estado muy “sola ante el peligro” durante toda la legislatura está plenamente convencida de que aún puede aportar mucho al Ayuntamiento de Granada. Tienen muchas ganas de trabajar, y pese a que las encuestas no le sean ahora mismo favorables, cree que UPyD tiene que seguir presente en el consistorio haciendo las cosas de otra manera y como ella dice seguir así “siendo el pepito grillo” que denuncia todo.