Somos un imán, atraemos lo que sentimos, lo que damos

Somos un imán, atraemos lo que sentimos, lo que damos

somos un iman

“Las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas” – Woody Allen

Esta semana vamos a reflexionar sobre lo que conseguimos con nuestros actos, con nuestro comportamiento. La mayoría de las personas somos egoístas por naturaleza y tendemos a esperar recibir algo diferente a lo que entregamos, o lo que es peor aún, queremos que nos den más de lo que nosotros mismos entregamos.

En nuestro refranero tenemos muchos ejemplos al respecto. Particularmente me gusta aquel de “quien siembra tormentas, recoge tempestades”. Hemos de pararnos a pensar en qué es lo que queremos de los demás, cómo queremos que nos traten, y a partir de ahí decidir qué es lo que vamos a hacer nosotros. No es justo pedir lo que nosotros no damos. No debemos exigir lo que no somos capaces de entregar. Aunque a veces se tarde en recoger la cosecha, lo cierto es que en el corto plazo o en el largo, tendremos aquello que hemos sembrado.

La pasada semana, estando en clase, con un grupo de alumnos de Dirección de Recursos Humanos, y comentando estas cuestiones, poníamos como ejemplo el boomerang. Recordemos que este artilugio, que particularmente recuerda al logo de una conocida marca deportiva, siempre vuelve. Lo lanzas, con mucha fuerza o con poca, y es un instrumento que está diseñado para retornar. Justo eso es lo que ocurre con nuestras acciones. Es por ello por lo que debemos ser conscientes de que nuestra actitud ante las cosas, ante los demás, en definitiva ante la vida, es nuestro boomerang que tarde o temprano volverá a nosotros. Pensar en qué es lo que queremos para nosotros mismos, es la mejor forma de tener claro, cómo comportarnos con respecto a los demás.

Seamos muy conscientes de lo que estamos trasladando al mundo con nuestro comportamiento. Quevedo decía que “la soberbia nunca baja de dónde sube, pero siempre cae de dónde subió”. La persona arrogante, prepotente, que mira al resto por encima del hombro, en el fondo lo que demuestra es ser débil, todo lo contrario a lo que pudiera parecer. La mayoría esconden tras este comportamiento grandes carencias, muchos miedos, y por supuesto, complejos de inferioridad. Quien necesita compararse con el resto para darse importancia, o para sentirse bien, no deja de ser “una pobre persona”. La fuerza de verdad, la que nos hace seguir adelante, enfrentarnos al mundo y afrontar los retos con gallardía, reside en la humildad. En saber tratar a todo el mundo con el mismo respeto y la misma educación. En valorarnos a nosotros mismos por lo que somos y hacemos, no por lo que tenemos, y mucho menos comparándonos con los demás. Este ejercicio no es fácil, porque desde pequeños, la forma de medirnos que en muchos casos nos han enseñado, es precisamente el compararse con otros. Pero esta actitud resulta muy pobre. Siempre recordaré aquello de “en el reino de los ciegos, el tuerto es el rey”. No te compares con nadie, sé tú mismo. Mejora por ti, no por los demás, compite contra ti, sólo de esta manera podrás llegar a tu máximo. Pero no te pierdas mirando constantemente a los lados, porque de esa manera, puede que no llegues a desarrollar tu potencial, y además hay que hacerlo desde la convicción de que sólo dando lo mejor de nosotros, podremos recibir lo bueno de los demás.

Esta filosofía, esta manera de entender nuestro paso por la vida, podría parecer muy “mojigata”, pero no lo es. Es aplicable tanto al terreno profesional, como al terreno personal, y aunque a veces el boomerang tarda mucho en volver, no podemos olvidar que siempre, siempre lo hace. De camino, no está mal recordar, que las cosas se hacen, no se dicen, como decía Woody Allen. No basta con decir soy una persona humilde, hay que comportarse como tal. No es suficiente con decir, soy una persona justa. Para nada sirve ni no actúas con justicia hasta en los pequeños detalles. No debemos olvidar que hemos de elegir muy bien las semillas que queremos plantar, porque de ellas dependerán los frutos que después recojamos. Como me decían el otro día, “Somos un imán, atraemos lo que sentimos, lo que damos”. Así que no echemos la culpa a nadie porque todo depende de nosotros.

En busca de la alcaldía desconocida

En busca de la alcaldía desconocida

“Las elecciones, a veces, son la venganza del ciudadano. La papeleta es un puñal de papel.” – David Lloyd George

Han pasado ya diez días desde que la ciudadanía eligiéramos a nuestros nuevos representantes municipales. Las urnas en general, nos dejaron un panorama hasta ahora desconocido en nuestro país, ya que las mayorías absolutas, aunque no hayan desaparecido del todo, se han quedado reducidas a la mínima expresión, sobre todo en poblaciones de más de 20.000 habitantes. Esta situación hace que como se preveía comience una nueva etapa que debe de estar protagonizada por una nueva forma de hacer política, en la que irremediablemente los pactos son los que tienen que marcar las hojas de ruta a seguir, y sobre todo, son los que finalmente van a decidir quiénes van a ser los gobernantes y por supuesto quiénes van a ocupar las alcaldías. Hasta ahora hay una gran incertidumbre al respecto de quién finalmente será el alcalde o la alcaldesa en la gran mayoría de las capitales de provincia. Los nuevos actores, lógicamente se están dejando querer y aún no se han manifestado claramente en muchos casos. En lo que sin lugar a dudas sí que hemos de estar de acuerdo, es en que es un nuevo principio, y que por supuesto supone un cambio radical con respecto a lo que hasta ahora, mayoritariamente ha sido la política municipal.

En las semanas previas al 24 de mayo, por nuestro blog han pasado representantes de la mayoría de las fuerzas políticas, y muchos de ellos ahora son protagonistas absolutos del proceso. Aunque vamos a referirnos al caso de Granada, prácticamente las conclusiones y lo sucedido se puede trasladar a todas las capitales andaluzas y a gran parte de todas las de España, ya que aunque se hable a nivel municipal, en cierta manera, se trabaja en “modo consigna nacional”, porque no olvidemos que las generales que serán probablemente en noviembre, están en el punto de mira de todas las fuerzas políticas, por lo que las elecciones que hagan ahora, y a qué “compañeros de cama” se elija, será determinante a la hora de presentarse con mayor o menor credibilidad al nuevo proceso electoral.

Uno de los partidos “nuevos” que por primera vez competían a nivel municipal es VOX. No se presentaba de forma general en todos los municipios, ni tan siquiera en la mayoría, y sus resultados han sido bastante exiguos. En el caso de Granada, Ignacio Nogueras, el candidato a la alcaldía de la capital nazarí, tras conocerse los resultados nos decía que “el caos se ha instalado”. Para Nogueras, es necesario respetar los programas electorales y las ideas, y según él, esto es incompatible con los pactos. Considera que “la llave la tiene Ciudadanos, y este partido es el que al final va a decidir en muchos sitios, como Granada, quién gobierna o quién no”. Nogueras teme que este nuevo panorama pueda terminar en cuatro años perdidos para la mayoría de los municipios. También quiso aprovechar este espacio para agradecer a los cerca de 1000 votantes que han confiado en su opción en Granada capital.

UPyD, ha sido probablemente el gran damnificado en este proceso electoral, ya que a nivel general, ha perdido aproximadamente el 40% de sus votos. Mayte Olalla, que hasta el próximo día 13 sigue siendo concejala en funciones en el Ayuntamiento de la capital granadina cree que “la baja participación ha sido un palo tremendo, y que todas las fuerzas políticas deben revisar sus actuaciones, porque esto significa que algo se está haciendo mal”. A partir de ahora “el escenario que se abre supondrá un gran reto para los ayuntamientos, y por supuesto para el de Granada”. Olalla sale del consistorio nazarí con la satisfacción del trabajo realizado, con la convicción de haber hecho todo lo posible, recordando que el presupuesto inicial para la campaña con el que contaban era de 339 euros (finalmente 3140 con las donaciones), lo que desde luego no les ha ayudado a tener una gran presencia mediática, como la que sí han disfrutado otras fuerzas políticas.

Otra “víctima” en estas elecciones ha sido Izquierda Unida. En Granada ha perdido la mitad de su representación, volviendo a tener sólo un concejal. Aunque mo todo han sido malos resultados para esta formación. Con nosotros estuvo Victoria … que recordemos era la candidata por Alhendín, y en sus caso los resultados han sido un auténtico éxito. Vicky ha conseguido entrar en el ayuntamiento de la localidad del cinturón de Granada y devolver a este municipio la presencia de IU, que desde los años noventa no había vuelto a estar, por lo que para esta sevillana, granadina de adopción, ahora se abre una nueva etapa llena de ilusión y que afronta con muchas ganas. También quiso recordar que los resultados generales en la provincia han llevado a su formación a pasar de 4 alcaldías a 11 y a incrementar las concejalías, por lo que ahora IU debe centrarse en “responder a la gente que ha confiado en nosotros”.

Vamos Granada, formación en la que estaban PODEMOS y EQUO, aunque realmente es un partido ciudadanista, también concurría en estos comicios por primera vez. Esta formación ha conseguido 3 concejalías, y Romu Benítez, que formaba parte de esta lista, y que estuvo con nosotros para presentarnos su programa, hacía también una valoración al respecto, considerando que han cumplido sus principales objetivos, ya que según Benítez “llegábamos a estas elecciones con el objetivo de romper la mayoría absoluta del Partido Popular, que duraba ya 12 años, y además buscando estar presentes en el consistorio para poder participar en la toma de decisiones y ambos objetivos se han cumplido, por lo que desde Vamos Granada, la valoración que hacemos de los resultados electorales es muy positiva”. Este partido, que tiene una forma muy diferente de entender cómo se deben de hacer las cosas, afronta también con mucha ilusión, la nueva etapa. Avisan de su intención de propiciar que no haya un nuevo gobierno de Pepe Torres, pero a la vez quieren dejar claro que no van a entrar a formar parte de un posible “gobierno de izquierdas”.

Uno de los grandes vencedores de estas elecciones, y además considerado “llave” en muchos de los municipios de nuestro país, y en muchos de los “emblemáticos”, es sin lugar a dudas Ciudadanos. Con nosotros estuvo Luis Miguel Rodríguez, y también nos recibió para valorar los resultados. En el caso concreto de Granada, existía un gran descontento con la campaña directa en contra del candidato, Luis Salvador, que había hecho el PP, por la que el propio alcalde en funciones, Pepe Torres, pidió la pasada semana disculpas públicas. Para Luismi esta campaña había restado votos a su formación y también al propio PP, propiciando que la participación fuera finalmente menor de la esperada. Para Rodoríguez lo más gratificante para su formación ha sido “que se ha acabado con el rodillo de la mayoría”. Aún no se puede avanzar cuál va a ser el signo del voto de esta “llave”, aunque lo que sí se nos asegura es que no va a formar parte de ningún gobierno, sino que van a trabajar para llevar la trasparencia al consistorio y para que cada decisión deba de ser consensuada. “Ciudadanos no va a dar un cheque en blanco a ninguna formación, a cambio de ningún asiento”.

El gran perdedor, de estas elecciones, sin lugar a dudas es el Partido Popular, que tras 12 años de gobierno municipal ha visto como perdía la mayoría absoluta, dejando en el camino además a cinco concejales con respecto a las elecciones anteriores. Nos sentábamos con Antonio Granados, -hasta ahora concejal de deportes, número 12 de la lista, y el primero de los integrantes de la candidatura del PP que finalmente no ha conseguido acta- quien hace una valoración autocrítica de los resultados obtenidos por su formación. Es consciente de que “los ciudadanos han hablado y han castigado a nivel nacional a su partido. No es un tema particular de Granada, sino generalizado, por lo que cree que “en la dirección nacional del Partido Popular hay que reflexionar, no siendo autocompasivo o autocomplaciente, sino que hay que oír a la ciudadanía y a lo que han querido trasmitir. Es necesario que los líderes se remanguen y tomen el pulso a lo que está pasando, tomando las decisiones que sean necesarias, y sobre todo oyendo lo que la ciudadanía ha dejado claro con estos comicios”. Granados también aprovechaba para agradecer a todas aquellas personas del mundo del deporte que en estos días se han puesto en contacto con él para agradecerle el trabajo desarrollado durante estos cuatro años.

Y finalmente, también hablábamos con Paco Cuenca, cabeza de lista de los socialistas granadinos, y que aspira a ser alcalde de Granada, liderando una coalición progresista que desbanque a la actual corporación. Cuenca, que ha mantenido los mismos concejales con los que partía, ocho, considera que Granada ha hablado, se ha manifestado y que la mayoría de los granadinos y granadinas quiere un cambio en la alcaldía, por lo que él se propone como esa alternativa, liderando un nuevo proyecto de ciudad, basado en consensos y sobre todo, en la creación de empleo y hasta el día 13 que se constituirán los nuevos ayuntamientos, va a seguir trabajando para que así sea.

Fuera como fuese, el sábado de la próxima semana, San Antonio de Padua, según el santoral, día 13 de junio, definitivamente las incógnitas quedarán desveladas. ¿Cuáles son vuestras apuestas?

Debemos aprender del fracaso.

Debemos aprender del fracaso.

nuevo comienzo

El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia – Henry Ford

La pasada semana, estando en clase con los alumnos del Master de Gestión de la Moda de la Escuela de Comunicación y Marketing (ESCO), hablábamos de los éxitos empresariales de las marcas que se podían utilizar como ejemplo y analizábamos qué era lo que había detrás de estos proyectos que estábamos convirtiendo en ejemplos del buen hacer empresarial, en un sector tan complicado como es el de la Moda.

El debate fue muy interesante. En general se coincidió bastante en la elección de aquellas marcas que nos parecían referentes, aunque lo más interesante del debate, para el post de hoy, no fueron estos nombres (otro día hablaremos de este tema), lo más interesante fue la discusión que entablamos en torno al éxito y al fracaso. Las conclusiones a las que llegamos, fueron muy interesantes y por eso hoy queremos compartirlas en este espacio que dedicamos a hablar del mundo de la empresa y del emprendimiento.

Hay culturas, como la anglosajona en las que realmente se entiende el fracaso, y por supuesto el empresarial, como parte del proceso de aprendizaje, y simplemente como un paso lógico más en la consolidación de las personas emprendedoras, como empresarios y empresarias de verdad. De hecho para ser considerado realmente un hombre o mujer de negocios, se debe de contar con al menos algún fiasco a las espaldas. Esto hace que el miedo al fracaso, y sobre todo las consecuencias del mismo, sean mucho menores en países como por ejemplo, Estados Unidos. Esta concepción del mundo de los negocios, por tanto, hace que las personas emprendedoras se arriesguen, con mucho menos miedo, y sobre todo, que si una vez les fuera mal, no serán penalizados socialmente, ni económicamente, ni lo que puede ser más importante, entrarán en las listas negras de las entidades financieras. El no tener ese lastre y ese peso encima, propicia el que la gente se lance a hacer realidad sus proyectos empresariales, lo que lleva a que hayan podido llevarse a la práctica grandes ideas de negocios, que es muy probable que en nuestra órbita, hubieran terminado durmiendo en el sueño de los justos.

En el otro extremo, en el de los países mediterráneos, es dónde lamentablemente nos encontramos españolitos y españolitas. Vivimos en una cultura en la que el estar pendiente de lo que hace el resto, con la intención de criticar y despotricar, se convierte en deporte nacional. Hacer escarnio público de la desgracia ajena, dar charlas magistrales acerca de cómo debería haber actuado o no (lo más gracioso, lo hace gente que nunca ha hecho nada, y que no ha movido un dedo), y proclamarse sustentadores de la razón absoluta, es lo que parece alimentar a muchos y a muchas, que por suerte o por desgracia, nunca hicieron nada.

Con este panorama, poco propicio al aliento y a la comprensión, la idea de que nuestro negocio no funcione, se convierte en una de las principales barreras con las que nos encontramos a la hora de llevar a cabo nuestros proyectos, ya que el error (fracaso, cierre, etc) no se entiende como algo lógico, que forma parte de la vida de las empresas, sino que se convierte en una losa difícil de levantar y superar. La propia sociedad hace que nos produzca vergüenza el reconocer que las cosas no nos han ido todo lo bien que esperábamos. Y en vez de aprender de lo que no hemos hecho bien, o de lo que podemos mejorar, lo que hacemos es cerrarnos en el fracaso, avergonzarnos y rechazar la idea en muchos casos de volver a intentarlo “por no tener que volver a pasar por lo mismo”. Ahí es dónde radica nuestro principal fallo. Digo nuestro principal fallo, ya que como empresarios y empresarias, o autónomos o emprendedores, el miedo al fracaso, al escarnio público que muchas veces se produce, y a que nos ninguneen por no haber podido salir adelante, se convierte en el principal hándicap para precisamente, llegar a buen puerto.

La herramienta con la que contamos para luchar contra esta realidad no es otra que la convicción, el creer en nuestro proyecto, el convencimiento de que hay que darlo todo para conseguirlo. Nuestra motivación para recorrer el camino, es nuestra mayor arma. Y si no sale a la primera, ya saldrá a la segunda, o a la tercera, o a la que haga falta. Con la fuerza necesaria siempre seremos capaces de levantarnos una vez más de las que caigamos. Y con respecto a los demás “que les den, ande yo caliente, riase la gente”.

Para recordar que esto es una realidad, Os dejamos por aquí dos enlaces a soyentrepeneur.com y nubelo.com interesantes, en los que podemos ver qué grandes empresarios y empresarias, partieron de fracasos estrepitosos. Por mencionar sólo algunos nombres: Ford, Walt Disney, Steve Jobs, J.K. Rowling, Oprah Winfrey o Mary Kay Ash.

https://www.youtube.com/watch?v=OBpv7QqN8Mg

Duros finales, traen esperanzadores comienzos

Duros finales, traen esperanzadores comienzos

duros finales

«Todos los triunfos nacen cuando nos atrevemos a comenzar» – Eugene Ware

A veces las cosas no salen como queríamos. Hay ocasiones en las que por motivos varios, la vida nos pone ante lo que parece el final del camino. Las puertas están cerradas y las aldabas tan altas, que ni siquiera alcanzamos a tocarlas. Damos saltitos intentando llegar, para hacer resonar el manubrio y así soñamos con la posibilidad de que se nos abra la puerta que nos lleve a la felicidad. Pero la realidad no es así. Los milagros rara vez se producen, y atendiendo a la probabilidad, que la suerte nos golpee tampoco es fácil. Así que cuando estamos al borde del precipicio, ¿qué debemos de hacer? ¿Saltar al vacío? ¿Pasear por el borde jugueteando con la posibilidad de caernos? ¿Sentarnos a llorar y a esperar que alguien venga a salvarnos?

Vayamos paso a paso. Cuando las cosas se complican y se nos ponen muy cuesta arriba, tanto, tanto, que creemos que no lo vamos a poder soportar, lo primero que hemos de hacer, es analizar la situación de la forma más objetiva (ya sé que es muy difícil, pero se puede hacer, lo dice alguien que lo ha hecho), y empezar a tomar las decisiones oportunas, siendo conscientes de que un error no es un fracaso, sino que es fuente de aprendizaje. Pero al mismo tiempo con la humildad suficiente como para realmente ser capaces de sacar ese aprendizaje, del error cometido. En las situaciones límite es dónde realmente aflora nuestra auténtica naturaleza, dónde nos mostramos tal cual somos, nos quitamos la careta. Y ahí es dónde tenemos que dar la talla. Haber fallado no supone ser un perdedor, simplemente significa que no se ha conseguido el objetivo, pero no hay porqué darse por vencido. La gran decisión que hay que afrontar es el aprender de los errores y tomar las decisiones que sean necesarias para revertir la situación. No podemos quedarnos esperando a que milagrosamente la situación cambie sola. O a que venga una especie de salvador o de súper héroe que nos solucione nuestro problema. Hemos de actuar. Dar un paso hacia delante y hacer todo aquello que sea necesario.

El final de un sueño, de un proyecto, puede parecer estar ahí, acechando, pero irremediablemente no tiene porqué serlo. Lo que parecen finales, pueden ser comienzos. Cuando nos encontremos en esta situación es cuando tendremos que decidir qué es lo que realmente queremos. Y si de verdad, creemos en nuestro proyecto, en nuestro sueño, si realmente es nuestra pasión, sólo podremos hacer una cosa, no tirar la toalla. Ese es el momento de la valentía, de tomar las decisiones necesarias, y de ser consecuente con ellas, y así seguir adelante. Hay que querer, hay que creer y sobre todo, hay que hacer. Remangarse y dejarse la piel en el intento. Poner todo lo que tenemos para conseguirlo. Sólo así tendremos una oportunidad, porque, ¿es fácil? No, para nada. Es muy difícil, y muy duro, y por ello hay que estar plenamente convencido y quererlo con todas nuestras fuerzas, para hacer los sacrificios que sean necesarios, ya que no olvidemos que una elección siempre supone optar por una vida y dejar otra.

Trabajar duro, hacer las renuncias necesarias, tomar las decisiones oportunas, ¿nos va a asegurar el éxito? Lamentablemente no. Ni siquiera hacer lo correcto y de la mejor manera posible nos va a asegurar que consigamos nuestros objetivos. Pero esta es también la emoción de la vida, la apuesta que hemos de hacer. Y en todo este camino, en toda esta lucha hay una cuestión necesaria. Algo fundamental para nosotros, y es que como no sabemos cómo va a ser el final del camino, hemos de disfrutar, aprender, gozar, y sacarle el máximo partido al camino en sí mismo. Si me obsesiono con el final, no sacaré el necesario aprendizaje de todo el proceso. Y al final, lo que cuenta de verdad, no es el que consigamos los objetivos, el éxito, el triunfo, sino todo lo que hemos hecho para conseguirlo. Lo que hemos trabajado, peleado.  Cuál ha sido nuestra actitud. Si hemos sido humildes, respetuosos, con todos aquellos rivales que aparecían en la senda. Si hemos aprendido de lo que nos ha ido sucediendo y lo hemos interiorizando para ser mejores, para aprender más. Eso es lo realmente importante en la vida.

Al final el sentido de todo no es otro que vivir con un propósito que nos apasione. Darlo todo por conseguirlo, no dejándonos nada en el tintero, siendo capaces de ir aprendiendo de los tropezones que vamos dando, siendo agradecidos con esas personas que vamos encontrando y que de palabra u obra nos van ayudando, incluso en muchos casos marcando, cual maestros que nos enseñan. De aquí nace la fuerza del querer es poder, siempre por supuesto que vaya acompañado del hacer. Al final, como dice un proverbio chino, simplemente se trata de que si nos caemos siete veces, tenemos que levantarnos ocho, y punto.

Para todas aquellas personas que estamos en esa lucha complicada, que nos estamos dejando la piel por conseguir que nuestra pasión siga viva, sólo decirles, que mucha suerte, y que pocas satisfacciones son tan fuertes como la de saber que se ha dado todo, que se ha intentado hasta la extenuación. Así no se fracasa nunca, porque al menos, se aprende. Buena semana y buen nuevo mes.

https://www.youtube.com/watch?v=ii9tpjBr5Lc

Empresari@, para y toma aire.

Empresari@, para y toma aire.

empresario

“Un fracaso dura lo que tardas en olvidarlo, así que tú decides si hacerlo permanente o no”

La vida en una empresa, sobre todo en las pequeñas y en las micros, que para qué nos vamos a engañar, son la mayoría en este país, normalmente es cualquier cosa, menos un remanso de paz y tranquilidad. Al igual pasa con los aguerridos autónomos y autónomas. Ir por la mañana a trabajar se parece mucho a “ir a la batalla”, ya que cada día tenemos que librar una, para al final poder ir ganando la guerra, y ganar la guerra no significa otra cosa que seguir vivos. Seguir abiertos, seguir prestando nuestros servicios, seguir pagando nuestros impuestos, y por supuesto, seguir pagando el “recibo del autónomo”, recordad, que bajo ningún concepto se puede dejar de pagar, o los maleficios del averno caerán sobre quién cometa tal osadía.

Quienes viven en esta pelea continua saben perfectamente de lo que estamos hablando. De lo difícil que es seguir adelante y del poco consuelo que solemos encontrar, entre aquellos que tienen el poder de intentar hacernos las cosas un poco más fáciles y llevaderas. El cambio político que se está produciendo en estos tiempos, esa nueva forma de hacer política que reclamamos la ciudadanía y sobre todo, los nuevos actores que están empezando a tener no ya un papel secundario, sino incluso portagónico en el teatro de nuestras vidas, debería de ser más sensible con la realidad de los valientes y valientas, que pese a todo, cada día salen de sus casas para darlo todo, aún conscientes de que el futuro es incierto y de que si mañana tienen que echar el cierre, probablemente la única recompensa que tengan sea una mano puesta por delante y otra puesta por detrás.

Esta es la realidad, no hay que adoptar una postura autocompasiva que no llevaría a ningún sitio, se trata de ser conscientes de que este es el hábitat en el que nos debemos de mover y prepararse para sobrevivir de la mejor manera posible. Pero mientras estamos luchando contra la marabunta, en muchas ocasiones, nos enredamos en la pelea y eso hace que nos perdamos. Hay una necesidad que muy pocas veces nos paramos a satisfacer, y es precisamente la de detenernos para tomar conciencia de dónde estamos y sobre todo para decidir hacia dónde queremos ir. La vorágine diaria hace que estemos siempre apagando fuegos. Que nuestros días transcurran pendientes de lo urgente. No nos queda otra, porque además, normalmente, autónomos y responsables de pequeñas empresas, hacemos el trabajo de varias personas, y necesitaríamos ser como la diosa hindú Durga, y tener ocho brazos, para poder dar a vasto con todo el trabajo que normalmente se nos suele amontonar. O bien, que los días pasaran de 24 a 48 horas. Esto también ayudaría. Pero como nada de esto es posible, es muy necesario que nos paremos para reflexionar, para tomar aire, y para ver realmente hacia dónde vamos. Lo urgente debe de ser resuelto, es verdad. Pero a veces nos impide dedicarnos a lo importante, y en muchas ocasiones ahí radica el principio del fin. La crónica de una muerte anunciada, empieza precisamente cuando no dejas de apagar fuegos. Cuando el ser bombero de tu propia empresa, se come todo tu tiempo y no puedes pararte a dedicarte de lo realmente importante, que es decidir hacia dónde quieres ir, cómo lo vas a hacer y sobre todo, a ponerte a hacerlo.

Somos conscientes de la dificultad que entraña el día a día. Pero por experiencia propia, hay que pararse, que tomar aire, que mirar dónde se está, y que decidir hacia dónde se quiere ir, y a partir de ahí empezar a andar el camino. Dejarse llevar de un lado a otro, mientras andamos de la ceca a la meca, intentando tapar agujeros, al final nos puede llevar a caer en un inmenso hoyo. Así que hagamos el esfuerzo, y tomemos decisiones, que nos lleven realmente a alcanzar los objetivos que sí o sí debemos marcarnos. Nadie puede encontrar su destino, si no sabe cuál es, sino sabe a dónde va. Así que para, así cogerás fuerzas para llegar a dónde tú quieras, no a dónde te lleven.