por grupo3estudios | Jun 17, 2015 | El Grial de tu Empresa, Política y Políticos
“Todo parece imposible hasta que se ha hecho” – Nelson Mandela
El pasado 13 de junio se constituyeron finalmente los nuevos ayuntamientos. Tras tres semanas de auténtica incertidumbre, de intentos fallidos, incluso en algunos casos de auténticos “coitus interruptus”, cuando parecía el orgasmo del ascenso al poder se iba a alcanzar. Pero eso ya es pasado. Ahora toca hablar de futuro. Ya sabemos quiénes serán los encargados y encargadas de dirigir los designios de los más de ocho mil municipios de este país durante los próximos cuatro años. Tiempo nuevo en muchos sentidos.
Podría parecer que esta nueva situación ha hecho que la calma llegue al fin a la ciudadanía, que debe de centrarse en su día a día, mientras sus representantes, los que nosotros hemos elegido, se encargan de elevar los niveles de bienestar, utilizando esas fórmulas magistrales que cual remedio de botica nos vendieron para el 22 de marzo pasado. La verdad, sería precioso que la tranquilidad se hubiera instalado en la ciudadanía, pero no lo veo tan claro. El martes desayunando con un grupo de compañeros, gente de mediana edad, experiencia profesional importante, alto grado de formación, fue sorprenderte ver el tremendo nivel de expectación, y casi si apuramos de ansiedad que provoca la nueva realidad de la política municipal española. Realmente el desconcierto está asentado en la cabeza de gran parte de la ciudadanía. Lo nuevo, lo desconocido, siempre provoca cierto temor, cierto recelo, y en este caso, hay mucho de esto.
Esta es una realidad, que se puede constatar prestando atención a las conversaciones ajenas (esto es investigación, no cotilleo, que conste) en cualquier cafetería, bar, parada de buses, o cola del pan. Pero hoy querríamos hablar de otro tema, no menos interesante, y que para qué nos vamos a engañar, igualmente “X-file” para la mayoría de nosotros. Y es que de alguna manera hemos de depositar nuestras esperanzas en los programas. Los pactos han sido necesarios en la mayoría de los ayuntamientos españoles. La era de las dictaduras del rodillo de las mayorías absolutas parecen haber encontrado su fin. Ahora se abre una nueva realidad, y es la de gobernar en coalición. La de hacer pactos que supongan que tú y yo, que no vemos la política de la misma manera, e ideológicamente podemos incluso estar enfrentados, necesitamos llegar a un acuerdo, porque los municipios no se gobiernan solos. Me gusta pensar que ahora comienza el tiempo de la política de verdad, incluso de la POLÍTICA con mayúsculas, en el que nuestros representantes dejarán de pensar en clave partidista y comenzarán a hacerlo en clave de lo que realmente es mejor para la ciudadanía. Es el momento en el que la razón se debe de adueñar y en el que aquellos y aquellas que nos gobiernan deben de aprender a ser capaces de ponerse en la piel del que hasta ayer era oponente, pero que ahora es socio de gobierno. Es el tiempo en el que realmente hay que recurrir a la empatía como elemento que domine las relaciones entre los unos y los otros, entre los rojos, los azules, los verdes, los naranjas, los morados, los rosas, los todos…
Quiero pensar en positivo. Quiero creer que esto va a ser así, pese a que nuestra cultura y nuestra historia no hagan que las apuestas estén a favor de este planteamiento. En el ADN de los españoles, por lo que sea, la comprensión, la capacidad de compartir, el altruismo, y la grandeza, deben de estar presentes. Ahora es el momento de saber en qué porcentaje. Así que como no hay que ser derrotista, vamos a pensar que las cosas van a ir a mejor. El tiempo ya nos demostrará lo que es, o lo que no es, y de esta manera, podremos ir comprobando, si los próximos cuatro años realmente son para crecer o se convierte en un tiempo tirado al cubo de la basura de la evolución.
por grupo3estudios | Jun 16, 2015 | El Grial de tu Empresa

“Un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad. Un optimista ve una oportunidad en cada calamidad” – Winston Churchill
Esta semana queremos dirigirnos a todos aquellos emprendedores y emprendedoras, que tienen una idea de negocio que quisieran llevar a la práctica. Queremos contar nuevas posibilidades a los que por sus venas corre el ADN de empresa. Y también, por supuesto, a quiénes no se lo habían planteado antes, pero que hoy vista la situación, ven en el autoempleo la mejor salida para su situación laboral.
Lo cierto es que empezar con un proyecto empresarial es una aventura. Es una experiencia apasionante, que nos llena de excitación y que nos provoca la sensación de “mariposas en el estómago” al estilo de lo que dicen que se siente cuando te enamoras. Todo esto es muy bonito, apetece hacerlo sólo con pensarlo, pero está claro, que antes de enfrascarse en una aventura de semejante tamaño y por muy aventureros y pintureros que seamos, hay que estar preparados para ello. En otras ocasiones hemos hablando de estudios o análisis que era necesario hacerlos para antes de “abrir la persiana”, o también de cómo podíamos conseguir más fácilmente que el banco nos concediera un préstamo. Hoy queremos dar un giro a estas cuestiones, y nos planteamos la posibilidad de tener una experiencia previa en una empresa del sector, con una formación “in situ” y además en otro país, con lo enriquecedor que puede ser este plus de valor añadido. Reconozco que el no haber tenido una formación en el extranjero es una de esas “espinitas” que muchos tenemos clavada. Cierto es que hace unos años las posibilidades eran menores. Pero hoy son muchas las puertas que se abren a los jóvenes para poder conocer el sector en el que quieren trabajar, teniendo una experiencia profesional, de carácter totalmente práctico en una empresa que se dedique a aquello que piensan poner en marcha.
Uno de estos interesantes programas es el “Erasmus Jóvenes Emprendedores”. Sólo oir la palabra Erasmus es cierto que ya nos traslada a una experiencia internacional, ya que de sobra son conocidos los programas que llevan este nombre y que tienen como finalidad el intercambio de estudiantes dentro de Europa. Pues bien, no vamos desencaminados, porque la filosofía es la misma, pero en este caso está destinado a emprendedores y por supuesto también está financiado por la Unión Europea. Este programa ofrece la posibilidad de poder trabajar con un empresario experimentado, en otro país de la Unión, y así que el futuro emprendedor o emprendedora, pueda desarrollar capacidades y habilidades que le permitan a su vuelta, poner en marcha su negocio, llevar a la práctica su idea, con mayores posibilidades de éxito. Qué mejor que poder formarse al lado de alguien que trabaja en el mismo sector en el que se quiere insertar empresarialmente de quién se pueden aprender esos entresijos reales que no están en los libros, pero que son los que a la postre diferencian a la empresa de éxito de la que no lo consigue.
Somos muchos los que cuando decidimos iniciar nuestra aventura empresarial, nos habría gustado poder tener una oportunidad como esta. A este programa se pueden acoger no sólo aquellos residentes europeos que aún no han iniciado su negocio, sino que también quiénes tengan menos de tres años de experiencia profesional, y una gran noticia es que NO EXISTE LÍMITE DE EDAD. Lo importante es no tener una experiencia profesional de más de un trienio.
Os animamos a tener en cuenta esta posibilidad que se abre gracias a Europa, porque además puede servir para conseguir una importante red de contactos, realizando un buen netwoking internacional. La estancia además puede ser desde un mes, hasta un año. Así que para quién se anime. Mucha suerte, y sobre todo, sacad todo lo positivo de esta oportunidad. Los que ya llevamos muchos años en el mercado nos encantaría, pero no podemos.
Si queréis más información al respecto podéis consultar en www.erasmus-entrepreneurs.eu
por grupo3estudios | Jun 15, 2015 | El Grial de tu Empresa

“Para ser irremplazable, uno debe buscar siempre ser diferente” – Coco Chanel
Hay momentos en la vida, en los que por una razón u otra te enfrentas a ti mismo, a lo que eres, confrontando con lo que puedes ser, o con lo que podrías haber sido. Cada uno tenemos una imagen de nosotros mismos, pensamos que somos originales, pensamos que somos buenos, pensamos que somos diferentes… Pero de verdad, ¿qué somos? ¿quién somos?
El otro día tuve ocasión de enfrentarme a esta realidad. Una reunión de antiguos compañeros de estudios puede dar para mucha reflexión. Sirve para pararse un momento, mirar hacia atrás y pensar en qué es lo que querías hacer, y compararlo con lo que has hecho en realidad. Sirve para analizar lo que pensábamos que podían hacer aquellos con los que compartíamos nuestra vida. Aquellos que en momentos se convirtieron en personas muy importantes para nosotros, pero que por unas cosas u otras, terminamos dejando que salieran de nuestra vida. O incluso a los que de una manera u otra, de forma activa, diciéndoles vete, o de forma pasiva, por no haberles dicho quédate, hemos hecho que no estén, hemos perdido su compañía, su aliento.
Ver a tus compañeros y compañeras, a quienes no has visto en veinte años, es enfrentarte a tu yo de entonces. El tiempo para todos se quedó en “pause” en ese momento. Recibes cariño, de quién no lo hubieras esperado, energía positiva que te trasmiten personas a las que injustamente tu ego había borrado. Pero también es el momento de enfrentarte a dar respuestas a preguntas que ni tú te habías atrevido a plantearte. Es ese momento en el que cuando a modo del flashback de película, haces un repaso a lo que ha sido tu vida y de pronto, ves cómo se abren los ojos, y cómo te llega como un puñal la pregunta de alguien ¿pero no hiciste tal? Pero, ¿no hiciste cuál? De pronto ves en el rostro de quién te pregunta, como si de un espejo se tratara, que hubo un momento en el que te perdiste. Hubo un momento en el que te traicionaste. Eras una potencia concreta, que no se materializó en el acto que todos creían. Incluido tú mismo. De pronto te paralizas, y piensas, ¿cuándo dejé de querer ser yo?
Dicho así podría parecer que es una reflexión derrotista, llena de frustración, pero el mensaje que quiero trasmitir es totalmente diferente. Mejor darte cuenta ahora, que dentro de otros veinte años. Este es el mejor momento para darte cuenta de que lo que tú tienes, cualquiera lo puede tener, pero nadie puede ser tú. Por eso tienes que decidir no qué quieres ser, sino quién quieres ser. Y para ello, sólo debemos de mirar dentro de nosotros, y buscar nuestra pasión. No tenemos que compararnos con nadie, no tenemos que pensar en si somos mejor o peor que nadie, no. Sólo tenemos que levantar la cabeza, y recordar que simplemente somos nosotros mismos, y eso nadie lo puede superar.
Nunca es tarde para elegir ser tú. No utilices el tiempo como excusa. Recuerda que es mejor ser raro, ser diferente, a ser una copia, un clon de alguien, sin nada nuevo que aportar. Los condicionantes en nuestra contra pueden ser muchos, pero si realmente estamos seguros de lo que queremos, sólo cabe recordar que morimos cuando dejamos de soñar, porque pasamos a deambular en estado catatónico. Si abandonamos nuestros sueños, sí renunciamos, la vida deja de tener sentido, porque nos olvidamos de porqué luchamos.
Mira hacia atrás por un momento, y recuerda quién querías ser. Después mírate en el espejo y ve quién eres. Si no coincide, y no nos gusta lo que vemos, no hay que desesperar. No, para nada. Simplemente piensa qué hacer para ser quién de verdad quieres. Y cuando lo tengas claro (a ser posible no estar dándole vueltas hasta el día del juicio final) muévete y ponte a hacer todo lo necesario para que suceda
por grupo3estudios | Jun 10, 2015 | El Grial de tu Empresa
Se acerca el día 13 de junio, fecha en la que sí o sí se tendrán que constituir los ayuntamientos en todo nuestro país. 8.122 nuevas corporaciones locales estarán preparadas para comenzar a trabajar por los “intereses de la ciudadanía”, para conseguir que sus vecinos y vecinas vivan mejor. Estamos a menos de 72 horas de que los nuevos alcaldes, alcaldesas, concejales y concejalas se “invistan”. Esta semana hemos estado viendo como poco a poco, todas las corporaciones de nuestro país andan de despedidas. En los medios de comunicación y en las redes, aparecen fotos que nos muestran a políticos y políticas con rostros sonrientes, pareciendo grupos de estudiantes, que se van a graduar. Muchos de los que aparecen en estas instantáneas ya no volverán. Habrá quien esta situación la viva como un alivio, seguro que sí, y habrá quien no sepa que hacer a partir del lunes 15 de junio, ya que hay quien lleva tanto tiempo yendo al Consistorio (a su casa) que ahora va a necesitar terapia “reeducacional”, porque si no, seguramente que alguno o alguna será visto por conserjes y ujieres, intentando entrar en un despacho, que le perteneció, pero que ahora tiene nuevo inquilino, aunque tarde en desaparecer del ambiente del mismo, el aroma de su perfume.
Este es el momento en el que probablemente los que no van a volver se sentarán y reflexionarán. Se preguntarán qué es lo que han podido hacer para que aquellos vecinos y vecinas que un día depositaron su confianza en ellos y en ellas, ahora le hayan vuelto la espalda, en algunos casos “de una manera cruel”. Muchos se sentirán defraudados, incluso traicionados por una ciudadanía que no ha sabido entender sus “desvelos”. Y tal vez tengan razón, no se la vamos a quitar. Pero ¿esta es la pregunta que se deben de hacer? Desde nuestro modesto punto de vista, esta actitud no lleva a ninguna parte. El victimismo y autocomplacencia que estamos viendo en lideres y lideresas que “de pronto” han dejado de serlo, no es bueno, no es sano, y por supuesto no ayuda a la clase política a crecer.
Tal vez el planteamiento debiera ser otro. Las preguntas que tendrían que hacerse obviamente deberían ir por otros derroteros, que no supongan buscar la culpabilidad fuera, sino mirar hacia dentro, para ver qué es lo que realmente se ha hecho mal. Para poder analizar en qué se ha fallado, dónde han estado los errores y a partir de ahí reflexionar en clave de futuro.
La primera pregunta que cualquiera de estos ex representantes públicos debe de hacerse es ¿he hecho realmente todo lo que podía por mi ciudad, por mis vecinos? ¿lo he dado todo? Además, como este debe de ser un ejercicio interior, de autoencuestación, lo lógico sería que las respuestas fueran lo más sinceras posible, porque si no, realmente mejor es estarse quieto y seguir “llorando por las esquinas” al respecto de lo “malos” que son todos, y lo “poco que han comprendido los desvelos”. Si esta pregunta no es afirmativa, es mejor no seguir haciéndose más, pero por si alguien se atreve a pasar la “prueba de la verdad” le recomendamos que además responda a las siguientes cuestiones:
- ¿he puesto por delante los intereses de la ciudadanía a los de mi formación política, o a los míos propios?
- ¿he tomado decisiones en base a la justicia y a mis verdaderos principios, sin tener en cuenta ningún tipo de prejuicio ideológico, cultural, racial, etc.?
- ¿he obrado de tal manera que haya podido beneficiarme personalmente o beneficiar a los míos?
- ¿he actuado con contundencia ante la injusticia, el aprovechamiento, o la sinvergonzonería de propios y extraños, o he preferido mirar para otro lado?
En definitiva, ¿he escuchado a la ciudadanía?, o por el contrario ¿he actuado de forma despótica sintiéndome poseedor de la verdad absoluta, y del conocimiento universal?
Probablemente las respuestas a estas cuestiones servirán para explicar en la mayoría de los casos, qué es lo que ha ocurrido y porqué la ciudadanía ahora ha decidido dar su confianza a otros y a otras, a quienes, por cierto, modestamente les aconsejamos que periódicamente se vayan realizando estas preguntas, para de esta manera, no llevarse un “susto mortal”, en mayo de 2019. Recordadlo, porque quién avisa, no es traidor, como dice el sabio refranero español. Ya que al fin y al cabo, como hemos estado comentado esta semana, cada cual recoge lo que siembra, y por supuesto en el caso de los políticos, esta máxima universal no iba a ser diferente.
Suerte para todos, para los que se van y para los que llegan que no lo tienen nada fácil. Y mientras llega el día 13, en muchos municipios de España seguimos haciendo quinielas, porque realmente no tenemos ni la más remota idea de quién va a ser nuestro alcalde o alcaldesa. Por cierto ¿sabéis si las casas de apuestas están trabajando este tema?
por grupo3estudios | Jun 9, 2015 | El Grial de tu Empresa

“Podemos escoger lo que vamos a sembrar, pero estamos obligados a cosechar aquello que plantamos” – Proverbio chino
Las empresas no podemos existir sin clientes. De hecho, cuando una empresa desaparece lo hace bien porque se quedó sin clientes, o bien porque nunca fue capaz de atraerlos. Sin lugar a dudas, el bien más preciado, la joya de la corona tanto de las grandes marcas, como de los modestos autónomos, no es otra cosa que el contar con consumidores que aseguren nuestra supervivencia.
Las empresas por tanto, independientemente de nuestro tamaño, estamos obligadas a hacer todos los esfuerzos necesarios para conseguir que los clientes nos vean, nos conozcan y sobre todo, que nos elijan. Para ello invertimos en imagen, en publicidad, en personal, en todo lo que sea necesario. Y por supuesto, finalmente encontramos el fruto a nuestro esfuerzo y al trabajo que realizamos para que lleguen hasta nosotros, para que en definitiva, nos compren. Este esfuerzo siempre merece la pena, ya que los clientes llegan y de esta manera la supervivencia de los negocios está asegurada. La inversión en tiempo y en recursos que hacemos puede ser titánica, y además exitosa, pero la cuestión es ¿qué hacemos para mantener a esos clientes que tanto nos ha costado atraer? Una vez que los consumidores nos han elegido ¿nos esforzamos todo lo necesario porque estén satisfechos? ¿hacemos que sean fieles nuestros clientes? La cruda realidad en muchos casos, es que las respuestas a estas preguntas son negativas. Invertimos mucho en atraer, en conseguir, y no invertimos nada o casi nada en mantener, cuando es más fácil que sigan con nosotros aquellos que nos han elegido, a que vengan nuevos. La pregunta lógica que cabe que nos hagamos no puede ser otra que ¿por qué? ¿por qué no mimamos a los que ya tenemos? ¿por qué no los hacemos felices para que de esa manera se conviertan en nuestros mejores vendedores?
Las respuestas a estas preguntas a veces simplemente las encontramos en la falta de conciencia de este hecho por parte de responsables de empresas. Estamos tan plenamente convencidos de lo bueno que es nuestro producto, o de lo buenos profesionales que somos, que creemos que con conocernos, con probarnos, es suficiente, y seguimos esforzándonos por atraer a nuevos clientes, descuidando a los que ya tenemos. Este es un error muy habitual, pero a la vez es fácil de solventar. No podemos olvidar que necesitamos tener clientes satisfechos, ya que ellos serán los mejores agentes comerciales con los que podamos contar, y aquí recordamos esa máxima del marketing que dice que “un cliente satisfecho se lo comunica a tres, mientras que uno insatisfecho a once”. Por lo que el buen hacer se trasmite de forma aritmética, mientras que la “mala fama” lo hace de forma geométrica, exponencial.
Al igual que las personas, mejor dicho, mucho más que en el caso de las personas, las empresas también recogen lo que siembran. De tal manera que si somos capaces de mantener satisfecha, contenta, a nuestra clientela, la inversión a realizar en atraer a nuevos consumidores, cada vez tendrá que ser mucho menor. Ahora bien para poder darle realmente lo que quiere a un cliente, hay que saberlo, hay que conocerlo, hay que tener todos los datos posibles, y ahí es dónde tenemos que esforzarnos. El éxito de los pequeños comercios de proximidad, de los ultramarinos de barrio, radicaba en el conocimiento de lo que su clientela realmente quería. Aún recuerdo llegar a la tienda de la esquina y que el tendero me diera algo que yo no le había pedido, incluso que no tenía para pagarlo, y decir “llévatelo que es lo que le gusta a tu madre, ya me lo paga ella después”, y llegar con cierto miedo a casa, y que mamá dijera: ¡ahhh, qué bien!
Precisamente de eso se trata, de que demos a nuestros clientes lo que quieren, de que los tratemos como les gusta, y para ello nada mejor que establecer algún sistema de recogida de información sobre necesidades y de evaluación de la satisfacción. Hoy en día los medios a nuestro alcance nos lo ponen muy fácil y muy barato. Desde menos de 100 euros al mes (poco más de lo que nos cuesta un café al día) podemos disponer de esta información que haga que nuestros clientes estén satisfechos con nuestros productos o servicios, lo que hará que su nivel de fidelidad aumente, que además se conviertan en nuestros mejores vendedores y que de esta manera, nuestro nivel de clientela vaya creciendo cada vez con un coste menor, con un esfuerzo menor.
Hay muchas maneras de conseguir la fidelidad de los clientes, con posibilidades para todo tipo de empresas, e incluso de autónomos o autónomas, sólo hemos de quererlo y planteárnoslo como una inversión más de las que hacemos, porque realmente no es un gasto, ya que los gastos no generan retorno, mientras que las inversiones sí. Os animamos a preguntar, a informaos y así a crecer cada vez más, y por supuesto a un coste menor.