Hoy hemos asistido al evento de networking «Tendencias TIC para PYMES» organizado por La Cámara Comercio Granada y Negocios y Networking Granada. Ha sido un éxito de participación de empresas. Tras la presentación de la jornada por parte de la Cámara de Comercio, ha habido una interesantísima presentación de la empresa Intelligenia, a cargo de su CEO José Carlos Calvo Tudela, que nos ha hablado de aplicaciones muy útiles para empresas y al alcance de cualquier PYME. Como colofón, una hora de networking para establecer y afianzar relaciones comerciales y un café antes de continuar con la jornada de trabajo.
Programa «Tendencias TIC para PYMES»
08:45 – 9:00hAcreditación de participantes
09:00 – 09:15hPresentación y bienvenida
Cámara de Granada.
Ordoño Vázquez. Negocios & Networking
09:15 – 9:45hTENDENCIAS TIC PARA PYMES
¿En que me ayudaría tener una APP de mi empresa?
Cuando SÍ y cuando NO tiene sentido una APP en mi empresa.
Las claves de una APP empresarial.
Como saber si mi APP está cumpliendo su misión
Ponente y Dinamizador:
José Carlos Calvo Tudela.
CEO & Co-founder de Intelligenia – ingeniería inteligente.
El feedback es el desayuno de los campeones – Rick Tate
En el mundo de los libre profesionales, autónomos, y micropymes de servicios, está claro que una de las principales losas a soportar en la cuenta de ingresos y gastos, es el alquiler de oficina. Es un coste fijo, independiente del número de visitantes que vayan a nuestras instalaciones, o de los trabajos que se hagan o no. En muchos casos, y sobre todo a partir de mediados de la primera década del presente siglo, el hacer frente a este pago, se volvió una misión ardua y complicada, que dificultaba la llegada a fin de mes de muchos profesionales. Y por otro lado, la necesidad de tener un espacio físico en el que poder desarrollar nuestro trabajo, en el que poder recibir a clientes, o mantener reuniones con proveedores o colaboradores, hacía que fuese un gasto imprescindible, pese a que los alquileres se desorbitaban cada vez más. En estos años, en muchos casos auspiciados por administraciones, comenzaron a surgir nuevas fórmulas que hacían más llevadera la situación, sobre todo para aquellas personas que emprendían su andadura empresarial. Esto hizo que surgieran espacios a los que se les denominó semillero, incubadora u otros términos similares, que dejaban claro que la idea era servir de plataforma de despegue y crecimiento para quiénes estaban empezando. Estos espacios, suponían un periodo de tutelaje en el que durante un período que normalmente comprendía desde un año a tres años, se alojaran las incipientes empresas o autónomos, de forma gratuita, sin pagar alquiler, ni tan siquiera en muchos caso, consumos, como luz, agua, teléfono, internet, etc., para ayudarles así a aquellos que emprendían y darles la oportunidad de conseguir una cartera y una estabilidad en el mercado que les permitiera dar el salto.
Este modelo, de buen fundamento, tuvo, o está teniendo, porque aún sigue existiendo, un irregular resultado, ya que en muchos casos, el afán estadístico de determinados responsables políticos, les llevó a estar más pendientes del número de nacimientos, que de la mortandad que luego sobrevino.
Muchos de aquéllos y aquéllas que nacieron al abrigo de estas incubadoras terminando muriendo al tener que abandonarlas, porque sencillamente, eran aventuras que no respondían a proyectos sólidos y finalmente se evaporaron. Otras empresas, afortunadamente cuajaron y hoy siguen siendo exitosas fuentes de riqueza y de creación de empleo.
También por esta época, o tal vez un poco antes, desde finales de los noventa del pasado siglo, hubo otra fórmula que alcanzó muchos adeptos. Se trataba de los centros de negocios. En este caso el alquiler de oficinas y despachos, venía con todo un pack en el que entraba servicio de secretariado, zonas de reunión, aulas de formación, etc. Suponía por un coste muy similar al del alquiler de una oficina tradicional, tener más servicios y sobre todo dar una mejor imagen a nuestros clientes.
Hay que reconocer que el tsunami de la crisis terminó arrasando a muchos centros de empresas, porque hubo quiénes de ninguna manera pudieron aguantar el vendaval. Las incubadoras, soportadas básicamente en dinero público, en muchos casos procedente de Europa también fueron grandes damnificadas de la falta de liquidez de las propias administraciones, y hoy lamentablemente, podemos ver en muchos municipios espacios fantasmas que en los años de vacas gordas, fueron flamantes viveros de empresas.
Ambos modelos cumplieron su cometido, y en muchos casos siguen cumpliéndolo, por supuesto, ya que aunque sean malos tiempos para la lírica empresarial, afortunadamente no han desaparecido, pero hoy se ha evolucionado a un modelo en el que no sólo se comparten espacio, y gastos, sino que además se configura como un entorno colaborativo. La semana pasada hablábamos del networking y este concepto de ayuda mutua, y de ganar + ganar, se ha asociado al inicial del centro de empresas y de la incubadora y ha hecho que surjan, además empujados por la crisis, los coworking. Ya no se trata tan sólo de compartir esos gastos, como decíamos anteriormente, si no que lo que se pretende ahora, es que además de que los diferentes profesionales o micropymes, puedan desarrollar sus proyectos y sus trabajos individuales, además, de alguna manera, se beneficien los unos de los otros, a través de las sinergias que se pueden dar, de una manera más o menos natural, o más o menos trabajada. Los cowoking no dejan de ser un reflejo de la globalización y de la nueva forma de entender y de afrontar los negocios. Además por supuesto de suponer una posibilidad mucho más económica que ha permitido a muchos pequeños emprendedores e incluso micro empresas, dar el salto y “salir del armario”. Es decir, atreverse a lanzarse al mundo de la “visibilidad empresarial” abandonando ciertas situaciones de aislamiento, al trabajar desde casa, o incluso a adquirir un estatus de legalidad, al salir a la luz, dejando atrás situaciones de mayor o menor sumergimiento.
Está claro que esta nueva fórmula, el coworking, está proliferando en nuestras ciudades, y está dando lugar a la aparición de un nuevo perfil empresarial “el o la coworker” que tiene una forma de entender los negocios mucho más colaborativa, mucho más global y con una perspectiva mucho más abierta a las diferentes posibilidades que pueden ofrecernos fórmulas como el networking
Así que para todos aquellos autónomos y autónomas que sientan la necesidad de salir de su aislamiento, recordad que esta fórmula abre todo un abanico de posibilidades de crecimiento e incluso de integración en una comunidad empresarial.
“El networking nada tiene que ver con la caza. Tiene que ver con la agricultura, ya que de lo que se trata es de “cultivar relaciones”, escuchando y averiguando para ver en qué podemos aportar valor”.
Hay una palabra, con tintes de «palabro», que últimamente ha pasado a formar parte de la nueva jerga del mundo empresarial, junto a otras que ya van estando más asentadas como benchmarking, mentoring, management, reporting, target, y otras muchas más. Nos estamos refiriendo al tan traído y llevado últimamente, Networking. La traducción para este anglicismo sería «red de contactos». Realmente no es nada nuevo. Hace años, en los cursos de «técnicas de búsqueda de empleo» tan prolijos en los noventa y en la primera década de este siglo XXI, recuerdo que lo llamábamos directamente «capital relacional». Recuerdo hablarle a los alumnos de este capital, como el más importante y el que más debíamos de cuidar, tanto en lo personal, como en lo profesional.
Así el networking como decíamos, es una práctica que ha existido siempre, ya que forma parte de la misma naturaleza del ser humano. Somos seres sociales que tienden a reunirse, a relacionarse y en muchos momentos a apoyarse, a ayudarse. Desde que puedo recordar cuando he necesitado a un mecánico, a un abogado, a un gestor, a un economista, a un electricista o a un carpintero, he preguntado a conocidos, a personas en las que confías por el nombre, por el teléfono de alguien «de confianza» que pudiera ayudarme al respecto. Creo que todos y todas hemos actuado de esta manera, o mejor dicho, en presente, actuamos de esta manera. El que el profesional o la profesional que llega a nosotros venga «de parte» de alguien en quién confiamos, de alguien a quién conocemos, es el aval suficiente y necesario para directamente poner la solución a nuestro problema, sea el que sea, en manos de esa «persona recomendada». Esta es una práctica a la que no sólo recurrimos en el terreno de lo personal, o de lo doméstico. Incluso en el terreno empresarial y/o profesional, también esta práctica es muy habitual. Aunque en cualquier formación de management te insisten en la necesidad de contar siempre con tres presupuestos, no voy a hablar por boca de otras empresas, pero es cierto que la mayor parte de las veces, la decisión última viene porque es una recomendación de alguien, empresa o conocido, cuyo criterio tiene la validez suficiente, como para servirnos como el criterio de mayor peso en la elección. Pues esto sencillamente es el networking.
En los últimos años están surgiendo empresas que se dedican justo a impulsar de una manera organizada, esta práctica que ya hemos comentado que es tan antigua como la propia humanidad. La filosofía es promover relaciones de confianza y de conocimiento entre empresarios y profesionales de diversos sectores, lo ideal es que cuántos más, mejor, y que todo el mundo trabaje para todo el mundo. Es decir, ampliar las redes de contactos individuales, consiguiendo un efecto multiplicador en el grupo. No se busca la simple suma, la progresión aritmética, sino que lo que se pretende es consolidar una red de relaciones de tal manera, que las relaciones crezcan de forma exponencial, y beneficien a todos y cada uno de los miembros del grupo.
Existen diferentes empresas de networking y algunas de ellas, han alcanzado un grado de consolidación importante, incluso en todo el territorio nacional. Los miembros de los grupos nos obligamos entre nosotros a buscar referencias (recomendaciones y potenciales negocios/trabajo) para los compañeros. Estas referencias se comparten entre los compañeros, y se da puntual información de las mismas. Se contabilizan los negocios que se han cerrado, así como el volumen que se ha generado entre todos los miembros del grupo. La idea es trabajar como un equipo que tiene como objetivo común el beneficio de todos.
Como decíamos antes es lo de siempre, pero ahora de forma organizada y estructurada, y además adquiriendo un compromiso con los miembros del grupo, para que todos generen. Suelen reunirse una vez en semana (en el caso del que GRUPO3 es miembro lo hacemos los martes a las 7 de la mañana), pero además se organizan toda una serie de eventos, en los que se suele entremezclar el carácter empresarial y el social, en los que se da cabida a otras muchas empresas que no forman parte de los grupos cerrados, y que tienen como principal finalidad, el ampliar cada vez más esa red de contactos o capital relacional.
Por cierto en GRUPO3 somos miembros de N&N, Negocios y Networking. Esta empresa tiene delegaciones por toda España, y aunque es de las más recientes, empieza a tener un importante grado de implantación en la península. Para nosotros ha sido una decisión acertada, por las relaciones humanas que estamos generando, y por las sinergias, que pese a llevar sólo un mes empezamos a encontrar. Nuestro planteamiento es que el negocio, ya vendrá. Ahora estamos trabajando en la integración, en la pertinencia, y en conocer bien las posibilidades de todos los miembros del grupo.
Fuere como fuere, de forma organizada, perteneciendo a un grupo, o simplemente a la vieja usanza, las empresas y las personas responsables de las empresas tenemos que tener presencia en todos aquellos fotos en los que podemos generar negocio. Siempre pensando en el futuro y siempre entendiendo que este tipo de relaciones que se establecen son bidireccionales, y hay que buscar el beneficio de todos. Todos sumamos. Así que a invertir un poquito de tiempo en «networkingnear», merece la pena.