Mayte Olalla – Ni nos van a parar, ni nos van a callar

Mayte Olalla – Ni nos van a parar, ni nos van a callar

“Es difícil derrotar a una persona que nunca se rinde” – Babe Ruth

Esta semana nos toca acercarnos al color Magenta. Nos tomamos un café y charlamos con Mayte Olalla, que nos cuenta todo lo que hay que saber de UPyD. Mayte actualmente es concejal del Ayuntamiento de Granada, y cabeza de lista por su formación al Ayuntamiento de la capital nazarí. Esta mujer de ojos claros, que hoy tiene 44 años, fue la única en conseguir representación en un ayuntamiento de capital de provincia en toda Andalucía en las pasadas elecciones municipales. Mucho ha llovido desde entonces, pero esta madre de tres hijos, socióloga de formación y Técnica de Empleo de profesión que nunca había tenido vinculación con la política, sigue siendo hoy la misma que repartía su programa electoral, en la puerta del Estadio de los Cármenes, parándose con la gente que pasaba por allí, mirándola a los ojos con mucho convencimiento, y diciendo: Hola soy Mayte Olalla, candidata de UPyD para el Ayuntamiento de Granada.

Mayte entra en UPyD, movida por la conciencia social que siempre ha tenido. Siempre había tenido claro que quería hacer algo más “desde pequeña creía que cada persona era la pieza de un puzzle, y ella buscaba saber qué pieza era, y dónde encajaba mejor”. Es una mujer convencida de que cada uno de nosotros tiene que poner lo mejor de sí mismo al servicio de la comunidad. Su madre siempre la había animado a entrar en política, diciéndole que cuando llegara, podría cambiar las cosas. Aunque ella estaba muy desencantada con los unos y con los otros. Por su trabajo en el Instituto Municipal de Empelo había trabajado precisamente con los unos y con los otros y todos la habían expedientado. Pero en verano de 2007, todo cambia, por mediación de una prima, se acercó a conocer el proyecto de UPyD, leyó el manifiesto y le encantó. El proyecto le ilusionó, vio que realmente había gente que creía en ello, en que hacer las cosas de otra manera era posible. El primer reto fueron las europeas y fue la primera vez que un partido de ámbito nacional, nacido después de la transición logró obtener en 6 meses una diputada.

Olalla recuerda que UPyD fue el primer partido en hablar de que había que romper con el bipartidismo, que era necesario cambiar la ley electoral, que había que despolitizar la justicia, y las Cajas de Ahorro, así como las diferencias territoriales generadas por no cerrar en su momento el modelo autonómico. De hecho para Mayte, UPyD había puesto sobre la mesa todos los temas básicos que luego sacó a la palestra el Movimiento 15M, y todo lo que este recogió en su manifiesto, ya lo venía diciendo UPyD. Estos movimientos de alguna manera han servido para aupar a las dos nuevas formaciones políticas (PODEMOS y Ciudadanos), pero para Olalla los primeros en sentar a los poderos frente a un juez han sido precisamente su partido. Se han enfrentado a los bancos y eso no se lo perdona nadie. Su partido ha hecho ver dónde estaban los problemas y han sido la principal herramienta que ha hecho que el bipartidismo en España vaya perdiendo fuerza.

Para Mayte el problema que han tenido como formación política es que no han sabido comunicar bien todo lo que estaban haciendo. Para ella en su partido se creía que con trabajar y hacer las cosas bien, era suficiente, y se vería, aunque al final no se ha visto, porque además tampoco han contado con la ayuda de los medios de comunicación para visibilizar lo que estaban haciendo. De hecho la percepción que tiene es que se les ha intentado arrinconar, porque eran molestos, y cambiarlos por otro partido que puede resultar más vendible y más comprable, para ello han querido “matar a Rosa”, pero de lo que no son conscientes es de que aunque no lo crean este partido no es para nada personalista y que hay verdadera democracia interna, y hay muchas “rosas”. Mayte lo tiene clarísimo, no los van a parar, ni los van a callar. De hecho, nos están dando por muertos desde antes de las elecciones andaluzas, pero ni mucho menos. Estamos más vivos que nunca.

Mayte considera que no tienen nada que ver con Ciudadanos, aunque para ella este partido ha copiado muchas de las propuestas de UPyD, que por cierto, piensa que ojalá las lleven a cabo, porque así se harán cosas nuevas y diferentes que es lo que ellos quieren. Un ejemplo concreto, es en la concepción de pactos que tiene Ciudadanos. Sólo se pactará sobre propuestas concretas y programas, y aquí Mayte bromea recordando que la frase de “programa, programa, programa”, realmente fue de Julio Anguita.

Según la edil granadina, las tres palabras que definen lo que es y lo que representa Unión Progreso y Democracia son: transparencia, honestidad y conciencia de servicio público. Partiendo de esta base, lo que aporta este partido cómo diferente lo ha estado demostrando durante estos cuatro años de oposición en el Ayuntamiento de la capital. Han trabajado haciendo ver que la vieja política no tiene sentido, demostrando que es posible hacer política de otra manera, aportando soluciones, haciendo sugerencias, denunciando lo que no debe de ser, demostrando que hay mucho dónde recortar todavía, para que no halla que recortarle nada a los ciudadanos. Olalla cree que es un sinsentido que haya trabajadores/asesores que cobren más que el alcalde, o que los concejales cobren dietas (200.000 euros al año), por asistir a consejos de administración, que en el fondo son sobresueldos encubiertos por hacer algo que forma parte de su trabajo (Mayte no ha cobrado estas dietas, no ha querido). Además de alguna manera, en el ayuntamiento de Granada están incidiendo en hacer la política de otra forma, debatiendo sobre temas reales, no sobre las personas, y mostrando mucho más respeto para con todos. Es una forma de hacer diferente que ha ido calando. Lo importante debe ser que no nos pongamos trabas, hay que colaborar y pensar de verdad en la ciudad.

Mayte considera que las etiquetas de izquierda y derecha, hoy en día no tienen sentido, porque son concepciones del siglo XIX, hoy ya no hay esa lucha de clases que originó esta concepción. Considera que conservadurismo y progresismo son conceptos más acordes al siglo XXI, y por supuesto UPyD es un partido progresista. Si tuvieran que sentarse a negociar o hablar con algún partido, la condición sine qua non es que se comprometan a la trasparencia absoluta del ayuntamiento, y no sólo dejando ver la información, sino generando herramientas que te permitan ordenar, organizar y realmente poder sacar partido a esa información, esto además genera economía, como se ha demostrado en otros países, porque las empresas ven posibilidades que están contrastadas con estudios y con información que debe de estar disponible para toda la ciudadanía. Esto es democracia básica y es algo imparable, que aunque se quiera ralentizar, va a llegar.

UPyD también ve mucho dónde es posible recortar, para que no se recorten en cuestiones sociales, y dentro de sus propuestas está el volver a poner en pie al IMFE, que no es un gasto, es una herramienta de generación de empleo, negocio, desarrollo, etc. Desmantelarlo sólo ha supuesto una pérdida de oportunidades, y a la larga no ha sido ningún ahorro.

Mayte trasmite ganas, positivismo, cree en lo que está diciendo, y pese a haber estado muy “sola ante el peligro” durante toda la legislatura está plenamente convencida de que aún puede aportar mucho al Ayuntamiento de Granada. Tienen muchas ganas de trabajar, y pese a que las encuestas no le sean ahora mismo favorables, cree que UPyD tiene que seguir presente en el consistorio haciendo las cosas de otra manera y como ella dice seguir así “siendo el pepito grillo” que denuncia todo.

Los resultados del 22M en Andalucía ¿sorpresa?

Los resultados del 22M en Andalucía ¿sorpresa?

resultados elecciones

“En política, lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno” – Konrad Adenauer

Han pasado las elecciones andaluzas, el primer gran round al que se enfrentaban las diferentes fuerzas políticas en este año electoral, por antonomasia. Las encuestas pasaban a un segundo plano, y era la ciudadanía quién realmente se manifestaba, y no bajo el anonimato de dar una opinión por teléfono, o en la calle, a personas desconocidas. Era el momento de ser consecuente, de ir a los colegios electorales, de coger una papeleta, pensando en la persona (marca personal) que se prefería para dirigir los designios de la autonomía con mayor nivel de paro, y con unos índices económicos de los más bajos. O si no en la persona, en el partido (marca política) que entendíamos que mejor podría defender los derechos de andaluces y andaluzas y sobre todo, hacer a esta Comunidad Autónoma dar el definitivo salto al siglo XXI. Mucha era la expectación, muchas las elucubraciones que se habían hecho, pero ahora ya sí que tenemos resultados. Y la pregunta que cabe hacerse después del 22M andaluz, es sin lugar a dudas, ¿qué nos ha enseñado Andalucía?

Varias eran las cuestiones que tenía que desvelar este proceso electoral. La primera de ellas, era conocer el destino del bipartidismo en España, ¿ha muerto o sigue vivo? Viendo los resultados, y viendo cómo han entrado nuevas fuerzas políticas en el Parlamento Andaluz podríamos pensar que se ha vencido al “rancio bipartidismo español PP-PSOE”, pero pensar esto hoy por hoy, sería engañarnos. Y ¿por qué? Sencillamente porque los número hablan por sí solos. ¡Cómo podemos decir que el bipartidismo se ha roto, cuando estas dos fuerzas políticas han sido votadas por algo más del 62 por ciento del total de andaluces y andaluzas? El bipartidismo en la comunidad autónoma blanquiverde no se ha roto, sencillamente va a tener un parlamento más acorde a la imagen de los parlamentos, sobre todo de las comunidades históricas (entre las que se cuenta) y de las de mayor tamaño, en el que hay varias fuerzas políticas con representación, aunque en el caso de Andalucía, ninguna sea autonómica. Es cierto que el bipartidismo ha retrocedido, pero retroceder es una cuestión muy diferente a desaparecer. Nuevos procesos electorales tendrán que ir mostrándonos si realmente es tendencia el retroceso, o se convierte en el fruto de un momento histórico (político, económico y social) determinado.

La segunda cuestión importante a analizar es sin lugar a dudas ¿quién ha ganado las elecciones? Evidentemente, si nos vamos a los datos, las ha ganado el PSOE, pero la pregunta tiene un calado mayor. Realmente qué lectura se puede hacer de estos resultados. En primer lugar vayamos a los vencedores. Susana Díaz es la clara vencedora de las elecciones, y hablo de ella con nombre y apellidos, porque aunque respaldada por la marca política (PSOE), que tiene el peso que tiene en Andalucía, ha conseguido imponer su marca personal, y pasar de advenediza a presidenta electa. El trabajo que ha desarrollado esta mujer, para ganar las elecciones en un momento de marejada como el que se está viviendo, nos muestra mucho de los que la “politología” y el mundo de los asesores políticos puede hacer. Sin entrar en ningún tipo de valoraciones, esta mujer, que además es mujer, lo que nos debe hacer pensar que la cuestión de género, al fin se ha superado en Andalucía, ha conseguido hacer que andaluces y andaluzas, se olviden de los ERE´s, de Mercasevilla, de los escándalos de la formación, y que vuelvan a confiar en ella, y en su fuerza política, que además, no olvidemos, lleva dirigiendo el destino de Andalucía desde 1981. Jamás ha habido un cambio de gobierno. Tan sólo en algunas legislaturas (dos concretamente) ha necesitado coaliciones para gobernar, primero fue el Partido Andalucista, que desapareció prácticamente después de esta aventura conjunta, y en esta última legislatura IU, que parece haber pagado caro también este matrimonio de conveniencia.

Pero además del PSOE y Susana Díaz, ha habido otro claro vencedor en Andalucía, y este aunque pareciera que fuera PODEMOS, no, no lo es. En este caso el otro ganador es Ciudadanos, y curiosamente Albert Ribera, aunque no fuera candidato en Andalucía, ha visto cómo su figura salía reforzada. El partido que lidera este joven catalán, ha obtenido finalmente 9 parlamentarios, superando las expectativas de prácticamente todas las encuestas y convirtiéndose en una opción seria a tener en cuenta en los próximos procesos electorales. El naranja parece que ha conseguido finalmente hacerse un importante hueco en el panorama político español, saliendo de su bastión catalán.

Y si nos vamos ahora al otro extremo, los perdedores claramente han sido PP e IU. El descalabro electoral de los populares ha sido monumental, pareciendo que las nuevas fuerzas políticas emergentes casi que se hayan nutrido para conseguir su respaldo de aquellos que en otro momento votaron a este partido que representa al centro derecha español. Los populares han gestionado mal tanto la marca política (el desgaste de las políticas nacionales de austeridad y ajuste desarrolladas por el gobierno de Rajoy, que han incidido especialmente en Andalucía) así como la marca personal, Juanma Moreno, (un candidato muy desconocido, sin presencia mediática importante, y sobre todo con un nivel de notoriedad bajísimo) no han podido con la marca Susana Díaz, omnipresente en el último año sobre todo. El PP que fue el ganador de las pasadas elecciones, en 2012, ha perdido casi el 14 por ciento del electorado, lo que le ha supuesto perder 17 parlamentarios. Toque de atención muy serio, por mucho que desde Génova se quiera hacer ver que no es para nada, extrapolable el proceso electoral andaluz a los próximos que tenemos por delante. Izquierda Unida, ha sido el otro gran perdedor. Ha tenido como enemigos por un lado a PODEMOS, y es que no olvidemos que esta fuerza política se ha nutrido de muchos integrantes de esta formación; y por otro lado, su alianza de gobierno con el PSOE, del que fue “expulsado” para convocar así este proceso electoral. El tira y afloja final con el PSOE ha tenido consecuencias muy negativas para esta formación política, a la que parece que sus electores no le han perdonado el que no hayan “hecho nada más ante los escándalos de corrupción”. UPyD también es otro perdedor. Esta formación política no ha pedido parlamentarios, porque no los tenía. Ha perdido el 40 por ciento de sus votos, y sobre todo, se ha diluido en un momento que les era propicio, ya que ha sido la primera vez que “otras opciones” han entrado en el parlamento andaluz. No han sabido conectar con la ciudadanía en el momento en el que probablemente el caldo de cultivo estaba ahí. También el rosa magenta, tendrá que analizar muy mucho lo que ha pasado en Andalucía y tomar nota ante próximos procesos electorales.

Finalmente está PODEMOS. Está claro que los resultados de esta formación política son un éxito, ya que se consolida como tercera fuerza en Andalucía, y consigue en su primera comparecencia autonómica convencer a casi el 15 por ciento del electorado. Pero no es menos cierto que todos los augurios en forma de sondeos, eran mucho más benévolos con los “morados”.

Fuere como fuere, cada marca debe de sacar sus propias conclusiones y sobre todo, si se quiere mejorar, hacerlo desde un punto de la autocrítica y no desde la autocomplacencia o queriendo encontrar la “culpabilidad” fuera.