Que nadie te diga que no puedes

Que nadie te diga que no puedes

En los últimos post hemos estado hablando de la importancia de conocernos a nosotros mismos, de la necesidad de tener muy claro cuál queremos que sea nuestra marca personal, y por supuesto de algo imprescindible para seguir y poder sacar nuestros proyectos hacia delante como es el encontrar nuestra motivación particular, la que nos haga no desistir pese a lo que pese, y nos cueste lo que nos cueste.

En este proceso de reforzamiento positivo de nosotros mismos, de nuestras ideas (a las que hay que darles forma y no dejar que duerman el sueño de los justos), hay una cuestión primordial que siempre debemos de tener muy en cuenta y es que nadie puede decirte “NO PUEDES”. Debes mirar dentro de ti y preguntarte quién quieres ser, pensar qué es lo que te hace feliz, y a partir de ahí tomar tus decisiones y marcarte tu camino. Da igual lo que te digan los demás, haz tu elección, pero eso sí, sé consecuente con ella. Piensa que en la mayoría de los casos los límites que vemos, no son tales. Los límites casi siempre, son una ilusión, no son una realidad. Son la plasmación de nuestros miedos. Preferimos decir no puedo, a decir no lo conseguí. Pero cuando lo intentas, están haciéndolo, y si la primera vez no lo consigues, tendrás que seguir intentándolo. Desde pequeños hemos oído muchas veces, por ejemplo, “a mí las matemáticas se me dan muy mal”, y aquí la pregunta sería, pero ¿has estudiado lo suficiente? ¿te has esforzado por comprenderlas? Esa es la auténtica cuestión.

Hay miles de frases que se vienen a la cabeza para darle cuerpo a lo que estamos hablando. Aquí hay un montón que os podrán ayudar; leer frases . Sin lugar a dudas, tú eres quien debe de ponerte tus límites, tú eres quien debe de querer llegar. No llores por rendirte, cuando llores que sea porque no puedes más, pero pese a eso sigues ahí.

Florece y prospera y si quieres algo VE Y CONSÍGUELO. Nuca dejes que nadie te diga que no puedes.

Emprender comienza por “sacártela” de la cabeza.

Emprender comienza por “sacártela” de la cabeza.

El primer paso cuando tienes una idea de negocio es convertirlo en un proyecto. Las ideas cuando están en nuestra cabeza pueden sonar genial, y además pueden tener una estructura muy lógica, pero el primer paso para que se conviertan en una realidad es “sacarlas fuera”. ¿Qué significa sacar las ideas? Pues es tan fácil como sentarse delante de un ordenador, de una Tablet, o incluso los más románticos, con un papel y un lápiz e intentar darle cuerpo, plasmarla por escrito, de tal forma que pase a ser el embrión de lo que más tarde será el Proyecto como tal, que será un documento que nos servirá mucho en el proceso de búsqueda de financiación, tanto pública como privada, en el caso de que tengamos que buscar socios, etc. Ahora no nos vamos a centrar en el Proyecto, del que más adelante hablaremos, ahora estamos generando el embrión.

Son muchas las ideas que nunca se realizaron, son muchos los proyectos que murieron porque nunca nacieron, son muchas las personas que dicen “eso se me había ocurrido a mí”, y en todos estos casos hay algo en común. NO SE HIZO NADA. Por ello es muy importante que el primer paso del apasionante proceso que supone sacar un proyecto empresarial o profesional propio hacia adelante, sea “contar la idea”. A veces no es fácil, pero eso no significa que haya que desistir. Por experiencia podemos dar algunas pistas de cómo conseguirlo de una manera más fácil y más estructurada, lo que luego nos será de gran ayuda para convertirlo en ese documento, ese Proyecto, del que hablábamos antes y que se convertirá en nuestra primera herramienta de venta.

El primer paso es ponerse sencilla y llanamente a escribir, a contarlo tal y como lo sentimos dentro de nosotros mismos, sin importarnos las expresiones o las palabras, porque lo más importante es que realmente salga, que empiece a tomar cuerpo. Una vez que ya existe, que ya ha salido y que no es simplemente algo que está en nuestra cabeza, es el momento de empezar a darle el primer barniz de realidad. Para ello es necesario ahora sí tener en cuenta algunos aspectos fundamentales y que se han de plasmar. Para que sea más fácil os contamos cuáles son:

  1. La idea: redactarla de forma que quede clara, y sobre todo, algo esencial, trasmitiendo ilusión y la firmeza de que es realizable.
  2. Los promotores: contar brevemente quién o quiénes son las personas que están tras ese proyecto, tras esa idea, exponiendo la motivación que les lleva a querer llevarla a cabo.
  3. El entorno: hacer referencia al momento temporal y espacial en el que se va a poner en marcha. Al fin y al cabo se trata de enmarcarla geográficamente, dándole el tinte socioeconómico que se pueda.
  4. La clientela: hay que hacer referencia a quiénes van a ser los clientes, y por supuesto esto supone la primera gran decisión. No todo el mercado es nuestro cliente, hay que decidir quién es quién más nos interesa.
  5. La competencia: brevemente demostrar que la hemos tenido en cuenta. ¿Quiénes son? ¿Dónde están?. Estas dos preguntas al menos tienen que haber sido respondidas.
  6. La producción: ¿cómo lo vamos a hacer realmente? Este es el momento de explicarlo. Da igual que se trate de un producto (hablaremos de proceso de producción) o de un servicio (en este caso será proceso de servucción).
  7. Las personas: además de quién lo promueva, es necesario hacer un breve ejercicio para contar si vamos a necesitar a más personas o no, y si las vamos a necesitar, cuál será el perfil que busquemos.
  8. Los recursos: hacer una primera aproximación a los recursos que son necesarios para la puesta en marcha, y analizar las posibilidades tanto públicas como privadas.

Una vez que hayamos conseguido redactar un documento en el que partiendo de esa idea inicial que escribíamos sin importarnos el formato, demos respuesta a estas ocho cuestiones, ya sí que estamos en condiciones de ponernos a trabajar en el Proyecto de verdad. Es decir en ese documento que ya comentábamos que será nuestra primera herramienta de venta, por lo que tendremos que dotarlo de todos aquellos atributos que hagan que sea atractivo y por supuesto vendible. Del proyecto y sus diferentes partes hablaremos más adelante. Recordad que para cualquier cosa que necesitéis GRUPO3 está a vuestra disposición.

¿De qué está hecho un emprendedor?

¿De qué está hecho un emprendedor?

Una de las cosas más complicadas en la vida es saber qué es lo que se quiere. Normalmente el primer paso, el que es más fácil es al menos ser conscientes de lo que no se quiere, y así tener un punto de partida. Tal vez no sepamos dónde queremos ir, pero al menos sí debemos de tener claro, el lugar al que no queremos llegar.

Este es un proceso esencial en el mundo de la empresa. Si hace unos días hablábamos de la importancia de tener una marca personal y de saber venderse, o de la necesidad de hacer un análisis DAFO sobre nosotros mismos como profesionales con el que tomar conciencia de cuáles son nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles, así como de las oportunidades que nos brinda el entorno, conociendo por supuesto las zancadillas que nos puede poner, está claro que lo mismo hay que hacer con la empresa si ya existe, o con nuestro proyecto, si es que estamos en proceso de emprendimiento.

La situación general en la que nos encontramos sobre todo las pequeñas empresas, las micropymes y los autónomos, es muy complicada, no vamos a decir lo contrario, pero también es cierto que esta es la realidad en la que estamos y es el partido que nos ha tocado jugar. Tal vez el césped no esté en su mejor momento, encima llueve, y además tenemos lesiones, pero es aquí y ahora cuando tenemos que jugar. Es como el torneo del K.O., tienes una oportunidad, y lo tienes que dar todo, te tienes que vaciar en el intento porque si no, volverás a casa con las manos vacías, y siempre recordarás que una vez estuviste a punto de hacerlo, y echarás la culpa a la mala suerte, o al arbitraje, pero en lo más profundo de ti, sabrás que podías haber corrido más, que podías haber dado ese último pase, que no tenías que haberte parado, pero que no lo hiciste. Tal vez te faltó motivación  o no la supiste encontrar, o simplemente te faltó decisión, o lo que es peor, no creíste en que pudieras hacerlo y dejaste de intentarlo.

Sacar adelante un proyecto empresarial es muy, muy duro. Si alguien espera hacerse de oro en dos días, o dar un pelotazo, que se dedique a jugar al póker, pero que no monte una empresa. La persona que es de verdad emprendedora, lo primero que tiene que tener claro es que con tu proyecto pasa como con los hijos, que una vez que nacen, ya dejas de ser tú para pasar a ser el papá o la mamá de “alguien”. Cuando montas una empresa, ocurre lo mismo, dejas de ser tú mismo, y te conviertes en la persona responsable de sacar ese proyecto adelante, y al igual que no existen días y noches, ni festivos y diarios, cuando un bebé viene a este mundo, no existen tampoco para seguir adelante. Creer en el proyecto, y estar dispuesto a dejarse la piel por sacarlo adelante es condición sine qua non, para meterse en esta aventura. Si no se está en disposición de ponerlo en la cima de nuestra escala de prioridades, entonces es mejor que nos dediquemos a otra cosa.

Pero si lo hacemos, si lo damos todo, el nivel de satisfacción que tendremos al ver que las cosas van saliendo, no se puede comparar con nada, y por supuesto, no nos estamos refiriendo tan sólo al tema económico. Además, cuando se da todo por un proyecto, si no sale como esperamos, siempre sabremos que lo hemos dado todo, aprenderemos de los errores y nos levantaremos para volver a intentarlo. Esa es la materia prima de la que están hechas las personas emprendedoras. Evidentemente en ese proceso se pueden buscar aliados y se puede buscar ayuda, tampoco hay que ser Gary Cooper en “Sólo ante el peligro”. Ahí es dónde desde GRUPO3 siempre estaremos, para acompañaros en ese camino, que conocemos perfectamente, porque al igual que vosotros, lo estamos recorriendo, y en él llevamos ya más de 20 años. No es fácil, pero aquí seguimos, porque cuando se quiere, se puede.

La motivación está en hacer y en sentir

La motivación está en hacer y en sentir

Motivación es una palabra que forma parte de nuestro día a día. Si nos vamos al diccionario a buscar el significado formal de la palabra, nos encontramos con que la Real Academia de la Lengua la define como “Ensayo mental preparatorio de una acción para animar o animarse a ejecutarla con interés y diligencia”. Esta es una definición muy teórica, pero a la que podríamos denominar “poco motivante”. Si seguimos indagando, nos encontramos con que se considera motivación a la “cosa que anima a una persona a actuar o a realizar algo”. Esta concepción al menos, es más práctica. Pero si estuvieras en una entrevista de trabajo, o con un cliente, y te preguntaran ¿qué motivación tienes para seguir con este proyecto?, os habéis parado a pensar, ¿qué es lo que diríais?

Tal vez alguien que lea este post, no tenga que ponerse en situación, porque ya se haya tenido que enfrentar a responder a esta pregunta, pero sí que podría pensar en qué fue lo que respondió, y analizarlo.

Si los coches andan con combustible, las Tablets con baterías de litio, las batidoras con electricidad, los seres humanos funcionamos con motivación. Por eso es tan importante que tengamos claro qué es lo que realmente nos motiva, qué es lo que hace que merezca la pena un trabajo, qué es lo que hace que no nos importe el tiempo que tengamos que dedicarle a un proyecto. La respuesta obvia sería la motivación. Pero realmente la motivación, es saber el porqué, el para qué, el por quién, o incluso, siendo sinceros, el por cuánto. Es importante que seamos capaces de responder a estas preguntas para nosotros mismos. Que tengamos el valor de saber y de aceptar qué es lo que realmente nos motiva, para así saber dónde hemos de buscar.

Por si puede servir de punto de partida, y sin ánimo de ser retóricos, ni de dar consejos a nadie, pero sí de ayudar en ese proceso de autoconocimiento que debe de llevarnos a mejorar nuestro branding personal y a conseguir nuestros objetivos profesionales, hablaremos de nuestra concepción de la motivación.

La auténtica motivación, la que te lleva a hacer lo que haga falta por conseguir algo, lo que sea, se sustenta en dos columnas hercúleas, el hacer y el sentir. Nos tiene que poner lo que hacemos, y nos tiene que poner lo que sentimos, mientras lo hacemos. Tenemos que buscar qué es lo que en el caso particular de cada uno de nosotros hace que seamos capaces de generar dopamina (hormona responsable del placer) y endorfina (hormona responsable de la felicidad). No hay fórmulas magistrales, no hay varitas mágicas, hay proceso de búsqueda y de conocimiento de nosotros mismos, por supuesto, de forma honesta. Asumiendo qué es lo que realmente nos motiva, aceptándolo y después buscándolo. Es un proceso en el que hay que invertir tiempo, pero en el que la recompensa por supuesto, merece la pena.

Al final, siempre debemos de recordar que la mayor de las satisfacciones que tiene el ser humano, independientemente de lo que le guste o le deje de gustar, es la emocional, a la que ojo, no hay porqué llegar de forma “espiritual”, no confundamos, a esta recompensa emocional, también se puede llegar, de forma “material”. Sólo tenemos que atrevernos a reconocer qué es lo que nos lleva a esa recompensa emocional, que hace que lo que cueste llegar, merezca la pena. En ese momento tendremos muy claro, qué es lo que nos motiva.

El movimiento se demuestra andando, y una imagen vale más que mil palabras. Esperamos que lo disfrutéis y sobre todo que reflexionéis.

¿Qué dicen de nosotros los avatares que utilizamos en las Redes Sociales?

¿Qué dicen de nosotros los avatares que utilizamos en las Redes Sociales?

Ya sabemos que la marca personal es una cuestión muy importante, tanto en el terreno profesional, como incluso en el personal. Trabajar en la construcción de esta, para que trasmita lo que realmente queremos, no es una cuestión baladí. Como decíamos en otra entrada de este blog: “Este es un proceso complejo, que debemos de ir construyendo poco a poco, siendo conscientes de una gran realidad y es que nuestra marca personal, nos acompañará durante toda nuestra vida.”

El hecho de que nos acompañe durante toda nuestra vida, nos debe hacer reflexionar sobre lo que estamos trasmitiendo en las Redes Sociales, siendo conscientes de que en este mundo digital, todo deja huella y todo tiene que guardar coherencia. Desde GRUPO3, recomendábamos hacer un DAFO personal que nos ayudara a conocernos mejor, y a saber de esta manera qué podíamos explotar sobre nosotros mismos y qué podíamos o necesitábamos mejorar, para poder alcanzar los objetivos que nos marcásemos.

Como comentábamos más arriba, hoy vamos a centrarnos en lo que trasladamos con nuestros avatares. Es decir, con esa imagen que elegimos para que sea la que nos represente y la que nos visibilice en la Red. A lo largo de la semana en nuestro Twitter (@GRUPO3Estudios) vamos a ir dándo claves e indicaciones muy prácticas, que seguro que os hacen pensar, e incluso hasta reir.

Como adelanto sí que nos gustaría dar algunas claves que no se deben de descuidar acerca de la foto o imagen que elijamos para que nos represente en las redes:

1º Tiene que haber imagen (nada de dejar el famoso “huevo” de Twitter, por ejemplo)

2º No poner fotos en las que no se identifique a la persona, bien por estar demasiado lejos, bien por estar borrosa, bien por haber más de una persona en la imagen.

3º Si queremos utilizar fotos de animales, que sea porque realmente va con nuestra idiosincrasia, pero recordad que es poco serio y profesional, a no ser que tengamos algo que ver con el mundo de los animales.

4º Si se utilizan marcas, carteles, logotipos, etc., hay que asegurarse de que se identifican claramente y se ven bien.

5º Los avatares de cómic, dibujos, etc., tampoco es que sean muy serios, serviría la indicación de los animales. Dependerá mucho de lo que queramos transmitir con nuestra marca, pero lo que sí es importante, es que al menos lo trabajemos y lo personalicemos, para que nos represente a nosotros y no a cualquiera.

6º Recordemos que las mejores fotos son de cara, a ser posible con fondo neutro, e incluso en blanco y negro, esbozando una sonrisa y sin utilizar gafas de sol, gorras u otros elementos similares. Además probablemente la foto en blanco y negro de nuestro rostro sea la que trasmita una mejor imagen de seriedad, profesionalidad y responsabilidad.

Ahora es el momento de revisar cómo son nuestras fotos en las redes y de estar atentos y atentas durante toda la semana a las indicaciones que os iremos dando por twitter (@GRUPO3Estudios).