“No podemos reflexionar a fondo sobre nosotros mismos, sin alcanzar por ese camino a los demás. Un hombre no conoce de los demás hombres, sino lo que ha aprendido a conocer de sí mismo y de sus semejanzas y desemejanzas con los diversos tipos humanos” – Victoria Ocampo
Hoy se abre un tiempo nuevo, comenzamos una nueva etapa que debe de estar regida por la capacidad para dialogar, para poner los intereses comunes por encima de los particulares, y para aprender a pensar en nosotros y en lo nuestro, antes de que en lo mío y lo tuyo. Esta afirmación que es una realidad, nos debe de hacer reflexionar. Hoy todos vemos muy claro que los resultados electorales, suponen un toque de atención a la clase política, en particular a los que están y sobre todo a los que han tenido poder. Desde luego que es así, pero ¿y la ciudadanía? ¿Nosotros no tenemos ninguna reflexión que hacer?
Hay una realidad que tal vez no queramos ver, pero que es una verdad absoluta. Los responsables políticos que hemos tenido, al igual que los que han llegado nuevos, para estar en la vida pública a partir de ahora, son el fruto de nuestra decisión. Son el resultado de nuestra acción o en algunos casos, incluso de nuestra inacción. Así que las críticas que les queramos hacer a ellos y ellas, primero nos las tenemos que hacer a nosotros mismos, porque somos quiénes lo hemos querido y lo hemos permitido.
A veces no somos conscientes del poder de un voto, y de lo que realmente puede suponer, o lo que es peor, en ocasiones nos creemos que con ejercer ese derecho, y «meter el sobrecito en la urna» cada cuatro años ya hemos cumplido. Estamos viviendo tiempos compulsos, momentos de cambio, nuevos modelos económicos y sociales, incluso de participación, quieren abrirse paso, y dejar definitivamente atrás al siglo XIX, y la ciudadanía hemos de participar, cada cual desde su “trinchera” en ese nuevo orden que se está gestando. Es más fácil quedarse en la comodidad de mi sofá, de mi casa, de mi oficina, de mi trabajo, y sólo tener una postura proactiva cuando nos emocionamos en el bar, o en el mercado, o en el despacho, y en ese momento queremos arreglar el mundo, aunque al llegar a casa se nos olvide. O lo que aún es más doloroso, no reaccionar hasta que no escarmientas en carnes propias al respecto de lo duro que es luchar con los bancos, con la administración, no poder hacer frente a los pagos, y ver cómo tu mundo se derrumba bajo tus pies. En ese momento nos acordamos de todo lo que no hemos hecho, en ese momento miramos hacia los lados buscando una mano que nos ayude a no caer en el hoyo. A la desesperada tomamos consciencia de la ceguera absoluta en la que vivíamos y de lo cómoda y egoísta que era nuestra posición. Es en ese momento en el que nos acordamos de aquellas otras manos que quisieron agarrarse a nosotros y a las que no hicimos caso porque era más fácil mirar hacia otro lado. A fin de cuentas, si este nuevo tiempo nos está enseñando algo, es que nadie está libre de caer en desgracia. Así que tal vez deberíamos empezar a hacer y no sólo a ver hacer.
Desde la ciudadanía esta es la reflexión que podemos hacer, pero desde el lado de la política y los responsables públicos, modestamente también tendrían que hacer un profundo examen de conciencia, analizando qué han hecho bien y qué mal. Probablemente sea el momento de tener claro que los votantes son ciudadanos, son clientes y no administrados. Que en el siglo XXI no se puede gobernar para la gente, sino que hay que hacerlo con la gente. Y algo absolutamente imprescindible, en política hay que predicar con el ejemplo. No vale decir. Hay que hacer, y sólo después de hacer y de demostrar, entonces se podrá pedir.
Por tanto, se abre un nuevo tiempo, lleno de retos tanto para la ciudadanía como para aquellas personas que quieren dedicarse, ojo, no a la política, sino que al servicio público. Este nuevo orden se debe basar en el principio de la acción, no en el de la «expectación». Ojalá esta crisis y este tsunami económico, social y político, al menos nos haya dejado esa enseñanza.
“Una cosa no es justa por ser ley, debe ser ley porque es justa” – Montesquieu
El concejal de Deportes de esta última legislatura, amante de Montequieu y del “Espíritu de las Leyes” entra en política, casi a la vez que ingresa en la Universidad (es licenciado en Derecho) y lo hace como una reacción universitaria a un momento político en el que en España dominaban “rodillos y mayorías absolutas”. Esta reacción le lleva a acercarse al partido que en ese momento estaba en la oposición, el Partido Popular, que se acababa de refundar posicionándose en el panorama político de nuestro país, como un partido moderno, de centro-derecha. Su primera etapa en la vida política la vive dentro de Nuevas Generaciones, dónde poco va ocupando puestos cada vez de mayor responsabilidad, así “le fue picando el gusanillo, y se fue metiendo cada vez más de lleno”. Para Antonio, la política es sin lugar a dudas algo vocacional, (el haber sido delegado de curso desde tercero de EGB, hasta finalizar la carrera universitaria, daba pistas de que para nuestro edil de Deportes, la política estaba en sus genes). El planteamiento participativo y de implicación social siempre lo había tenido presente, y era el momento de que tomara cuerpo. Además en esa época, principios de los noventa, era importante aportar un aire nuevo y fresco, en un momento en el que España necesitaba asentarse más en una democracia que había que consolidar. Una de sus primeras luchas fue por ejemplo, reivindicar la desaparición del Servicio Militar, logro que llegaría con Aznar. En aquella guerra estuvo acompañado de Juanma Moreno, el actual número uno de los populares de Andalucía.
Tras pasar por la Diputación Provincial (2003-2011) donde estuvo en la oposición, finalmente llega al Ayuntamiento de Granada, tras formar parte de la lista del Partido Popular para las anteriores elecciones municipales. Una vez conseguida su acta como concejal, Pepe Torres, el Alcalde, decide que por su perfil, la responsabilidad que mejor le encaja es la del área de Deportes, en una legislatura en la que además de ser terriblemente austera, había que enfrentarse y asumir grandes retos en forma de macro eventos deportivos internacionales como el Mundial de Basket o la Universiada. Esto ha hecho que durante estos cuatro años, haya habido que hacer una labor muy escrupulosa de gestión y no sólo económica. Granados se siente especialmente contento con el trabajo que se ha hecho en todo lo que tiene que ver con deporte adaptado, deporte de integración, y con deportes minoritarios que necesitan un mimo particular, y alguien que los apoye, escuche y en muchos momentos los arrope. Actualmente Granada cuenta con unos 85.000 usuarios de instalaciones deportivas municipales, disfrutando de una programación continuada los doce meses del año. Le gusta destacar también lo mucho que ha mejorado Granada en lo que a instalaciones deportivas, distribuidas por todos los barrios.
Para Granados las tres palabras que definen perfectamente lo que supone la elección de los populares, para que vuelvan a dirigir los designios de los granadinos cuatro años más, son las que se han elegido como eslogan para esta campaña: Trabajar, Hacer y Crecer. Además, quiere añadir la apuesta por la honradez, con la que se ha trabajado desde que Pepe Torres es el alcalde; la ilusión de trabajar por todos los granadinos, haciendo proyectos y situando a Granada dentro del marco internacional con nuestra principal industria, que no es otra que el turismo y el sector servicios (oferta cultural, deportiva, mantener limpia la ciudad), aunque es cierto que ha sido necesario priorizar, ya que los presupuestos en los últimos años cada vez han ido siendo más austeros, lo que ha impedido hacer todo lo que se quería; y finalmente la humildad, porque ante todo hay que tener vocación de servicio público y estar dispuesto a trabajar mínimo doce horas al día, de lunes a lunes, olvidándose del “relumbrón” que puede tener el cargo.
Antonio es consciente que después de que el Partido Popular lleve doce años gobernando en Granada, con Pepe Torres a la cabeza, no es fácil volver a pedir el voto, y más en un momento compulso políticamente hablando, como el que se está viviendo ahora mismo. No obstante, considera que la mejor campaña que puede hacer es que los vecinos de la capital miren lo que se ha hecho y lo que se está haciendo. Los grandes problemas de infraestructuras se han ido resolviendo; la calidad de vida en la ciudad ha mejorado mucho y prueba de ello es que Granada se haya consolidado como la segunda o tercera ciudad de España, tras Madrid y Barcelona en lo que a número absoluto de turistas en fin de semana se refiere, recordando que el principal aporte del PIB en la capital viene precisamente de la industria turística, y del sector turístico. Otra cuestión que no quiere que pase desapercibida, es haber conseguido que Granada haya sido reconocida por la UNESCO, como Ciudad de la Literatura, y que haya entrado a formar parte de la Red de Ciudades Creativas de la Literatura. En este proyecto se ha trabajado durante años y es la primera ciudad española en conseguirlo, teniendo en cuenta que en el mundo son muy pocas las que disfrutan de esta consideración. Evidentemente también destaca los logros conseguidos desde su área, la de deportes. El ejemplo más reciente es el de la Universiada (que ha sido valorada por la FITSU con un 9 en organización), que ha dejado en la ciudad más de 6 millones de euros de forma directa, llegando al bolsillo de los granadinos, y que los impactos mediáticos se han valorado en 10 millones de euros, cuando la inversión en la ejecución, ha sido tan sólo de 4, se quiera o no reconocer por parte del resto de fuerzas políticas, es un éxito, y la ciudadanía debe verlo. Por supuesto, tampoco nos podemos olvidar del Mundial de Basket, que fue todo un éxito, pese al desastre de la actuación de la selección española.
Una de las grandes propuestas que hace el Partido Popular para esta nueva legislatura es que la Alhambra deje dinero en la ciudad, para ello lo primero es el proyecto del Atrio, que no puede ser como se ha configurado, porque de esta manera si sigue adelante, va a hacer que aún menos el turista baje a la ciudad, ya que todo lo va a tener allí y no va a necesitar nada más. A lo que se une el que una pequeña parte del precio de la entrada del monumento nazarí sea para mejorar exclusivamente el Barrio del Albaicin, que es tan Patrimonio de la Humanidad como la Alhambra. Tan sólo dos euros por entrada harían que las mejoras en el barrio morisco fueran espectaculares. Granados considera que por parte del gobierno de la Junta de Andalucía ahora mismo no hay ningún tipo de voluntad política para poder dar una respuesta a esta cuestión, ya que es una necesidad que tiene esta ciudad, y es justo que al menos una parte de los beneficios que genera la Alhambra se quede en Granada.
Los grandes eventos deportivos internacionales van a seguir siendo una apuesta para el PP en el caso de que vuelva a gobernar, ya que además del beneficio económico directo que dejan en la ciudad, también se convierten en la mejor manera de vender Granada, lo que hace que tengan una repercusión mayor aún, de forma indirecta y a medio plazo. A esta apuesta, se le une la cultural y musical, absolutamente de lo más variada, que va a seguir siendo otro de los grandes ejes de trabajo. Y por supuesto seguir apostando seriamente por la industria turística y el sector servicios que son los principales sustentadores de la economía granadina. Nos adelanta la ampliación de una segunda línea LAC para mejorar la nueva configuración del transporte público de la ciudad.
Con respecto a la posibilidad de poder hacer pactos de gobierno, ante la incertidumbre de los previsibles resultados electorales, Granados confiesa que ahora mismo no se habla de este tema. Personalmente se considera muy optimista por naturaleza, lo que le lleva a estar convencido de que van a volver a tener una mayoría que les permita gobernar y sacar adelante sus propuestas, para seguir construyendo el modelo de ciudad por el que se apuesta desde el Partido Popular. Antonio confía en que los vecinos y vecinas de Granada van a volver a confiar en su partido, porque el trabajo bien hecho, y una ciudad como pocas en el mundo para vivir, son el mejor aval que pueden presentar.
“El cambio en Granada pivota en torno a mi” – Paco Cuenca
El candidato del Partido Socialista Obrero Español, por segunda vez consecutiva a la Alcaldía de Granada, callando a muchas bocas que creían que haría como gran parte de sus antecesores, y que no terminaría ni siquiera la legislatura en la oposición, llega a la política de una forma natural, ya que viene de una familia comprometida, implicada en participar, en intentar mejorar las cosas. Además este “chanero” profesor de Educación Física que está a punto de cumplir los 46 años, lo hará el próximo agosto, es un hombre plenamente convencido de que lo que no te gusta, hay que cambiarlo, y eso en política, sólo se puede hacer desde dentro. Esto le llevó a entrar de adolescente prácticamente, en Juventudes Socialistas, con apenas 16 años. Se dio de baja al poco tiempo, para pasados algunos años, inscribirse directamente en el PSOE, con 22 años, empezando a trabajar y a “echar una mano en todo lo posible” dentro del partido, lo que le llevó a ir ocupando primero puestos orgánicos de responsabilidad dentro de la formación política, y posteriormente dar el salto a la vida institucional, llegando a ser por ejemplo Delegado de Innovación de la Junta de Andalucía en Granada, puesto al que renunció para presentarse hace cuatro años, por primera vez a las elecciones municipales, encabezando la candidatura socialista para el Ayuntamiento de Granada, presentándose como la única opción real a Pepe Torres.
Paco cree firmemente que puede ser un buen alcalde para Granada, que puede liderar un cambio necesario en la ciudad. Hacer las cosas de otra manera, darle un aire diferente, otro dinamismo, y esta convicción es la que le lleva a volver a renovar su compromiso con la ciudadanía, tras haber estado cuatro años haciendo oposición, ya que sigue creyendo que tiene que ser el Primer Edil de esta ciudad.
Para Cuenca las tres palabras, o expresiones clave sobre las que se sustentaría su elección, son en primer lugar Igualdad (para Paco el PSOE es el partido que más ha peleado por la igualdad en este país y que más logros al respecto ha conseguido); en segundo lugar Proyecto de Ciudad (se considera el único candidato con un proyecto de ciudad real, con una visión que quiere sacar adelante); y la tercera, Tiempo Nuevo (Cuenca se ve asimismo como el representante de una etapa nueva, cree que el momento de Pepe Torres ya ha pasado, ahora es el momento de una nueva generación que debe transformar Granada y que de alguna manera él la representa).
Ese proyecto nuevo de ciudad que parece tan claro en el planteamiento de Cuenca, se sustenta primero en la necesidad de modernizar una metrópoli tan importante como Granada, que ahora mismo tiene una cara muy similar a la de los años 80-90 del pasado siglo. Ha cambiado muy poco, como ciudad, prácticamente no ha evolucionado, y si nos comparamos con otras capitales de España, e incluso de Andalucía, la sensación de ostracismo en aún mayor. En Granada parece que se hubiera parado el tiempo. Es necesario hacer una apuesta decidida que nos lleve a realizar la verdadera transición al siglo XXI que la capital del reino nazarí aún no ha hecho. Los pilares de este cambio deben de sostenerse, primero en el tema cultural. Granada es culturalmente una de las ciudades más importantes del Sur de Europa (por patrimonio, por historia, por cultura, por creatividad… por todo), pero ese marchamo de alguna manera se ha perdido porque no ha habido una visión de ciudad que lo potencie, y que además haya sabido aliarse con la producción de talento, que está tanto en la Universidad de Granada, como en muchas pequeñas empresas, emprendedores, etc., Granada es además una ciudad del conocimiento y de las ciencias, y este aspecto tampoco se ha sabido poner en valor, cosa que sí tiene una presencia muy importante en la visión de ciudad de la que nos habla Paco Cuenca. En tercer lugar, al ser una ciudad metropolitana, necesita convertirse en un modelo en lo que a gestión de los servicios se refiere, lo que lleva a que la ciudad hay que plateársela como el centro de un área metropolitana, no se puede entender Granada de forma independiente sin ser conscientes de la realidad y es que aunque sea una ciudad de 250.000 habitantes, realmente está dando servicio a 500.000.
De esta manera, la nueva Granada según Paco Cuenca debe ser una ciudad del conocimiento y de las ciencias, que suponga un espacio de oportunidad para aquellos sectores y emprendedores que generan crecimiento económico, por ejemplo todo lo que tiene que ver son el sector de la biotecnología y de las TiC´s, a lo que se une la oportunidad que supone el ser una ciudad que realmente abastece a medio millón de habitantes, ya que así es como se debe de plantear y no como un problema, porque aunque la mitad de estos no tributen en Granada, sí que realizan gastos en la ciudad que ayudan a sustentar la economía capitalina.
Otra de las cuestiones que para el cabeza de lista socialista es absolutamente fundamental es el trabajar por la creación de empleo, porque aunque el actual alcalde diga que desde el consistorio no se puede hacer nada, esto es absolutamente incierto. Para Cuenca el partido que gobierna en la actualidad, con Torres a la cabeza, actual alcalde lo único que sí ha hecho ha sido dar a la marca Granada una importante connotación negativa sumándole muchos valores que generan rechazo: Granada es la ciudad del botellón, es la ciudad en la que más multas se ponen, y además, últimamente se añade el ser la “ciudad de las despedidas de solteros y solteras”. Paco se niega a que esta sea su ciudad, y precisamente porque su proyecto es diferente y propiciador de otro modelo de urbe, ha querido volver a encabezar la lista de su partido, convencido de que es la única alternativa real al alcalde actual.
En cuanto a las medidas prioritarias que Paco Cuenca tomaría en el caso de ser elegido alcalde, tiene clarísimo que lo primero sería encargar una auditoría económica al Ayuntamiento, porque no se sabe ni en qué se gasta el dinero, ya que es uno de los consistorios menos transparentes de España. Esta auditoría sería la que daría el estado actual y real de la situación, que ahora mismo es desconocido y serviría para establecer el modelo de gestión a implantar en Granda para los cuatro próximos años. Una vez encargada esta autoriía la siguiente acción prioritaria sería recuperar la teleasistencia, ya que hay 3500 personas a las que se les ha privado del botón de la teleasistencia que les permitía conectarse con un servicio profesional de ayuda, para su tranquilidad, e incluso en muchas ocasiones, directamente era su conexión con el mundo. Otra cosas importante sería reabrir la biblioteca de Las Palomas del Zaidín.
Cuenca al referirse a los posibles pactos electorales, deja claro que aún no se ha planteado nada al respecto, aunque sí está convencido de que el cambio en Granada, que la alternativa al actual alcalde, pivota en torno a él, lo que le hace pensar que son “otros” los que deben de estar pendientes de qué hacer con respecto a los pactos. No obstante, tiene muy claro que no piensa gobernar a toda costa, y pactando lo que sea y con quién sea para sumar el número de “síes” suficiente. Él tiene unos compromisos con la ciudadanía que son premisas que se convierten en condición sine qua non para poder sentarse a pactar. No obstante, está convencido de que la aparición de estas nuevas formaciones políticas es un revulsivo para la vida política y algo positivo, aunque cree que se sustentan más en un enfado colectivo, que en un planteamiento común de crear algo, de ser una alternativa.
Paco quiere terminar recordándonos que hay que retomar el proyecto de los Centros Comerciales Abiertos de los barrios (Doctores, Zaidín), que ha quedado olvidado; dar un salto de calidad en la oferta turística (alejarse de las despedidas de solter@s y de la baja media de pernoctación), para incrementar el número de turistas, así como el gasto que realizan en la ciudad, retomar el acuerdo con las compañías internacionales de vuelos de bajo coste, y además recuperar una conexión competitiva en precio con Madrid; generar oportunidades reales para generar empleo y para facilitar el emprendimiento (bajar impuestos, revisar el callejero fiscal, que las concesiones municipales sean para empresas locales…), con un alcalde que se convierta en líder que busque alternativas para Granada y los granadinos y granadinas; es fundamental además que se cree una oficina técnica que sirva para orientar a empresas y a trabajadores y trabajadoras, que de alguna manera sea la que vaya marcando el ritmo de hacia dónde vamos, y que además esté coordinada con la Oficina de Trasferencia de la Universidad de Granada, de la OTRI, porque en el nuevo proyecto de ciudad, está claro que la Universidad tiene que tener un papel determinante.
“Lo útil es votar a quien defiende tus valores” – eslogan de la candidatura de VOX a nivel nacional.
Ignacio Noguera, licenciado en derecho, con experiencia más que sobrada en el mundo de la empresa, con una vida hecha y asentada reconoce que entra en política, sencilla y llanamente porque se “cabrea”, y se plantea que es el momento de hacer algo al respecto, aunque siempre había creído que existían dos mundos, el de la política y el de la vida real de la ciudadanía. Pero oye hablar sobre VOX, se informa, lee el manifiesto fundacional y se siente reflejado.
VOX es una de las nuevas formaciones que entra en liza por la Alcaldía de Granada, y de otras muchas ciudades de España. Aunque a muchos el nombre de esta formación nos recuerde a nuestra época de escolares, y a los diccionarios que manejábamos (particularmente me recuerda el diccionario de latín que utilizaba en 2º de BUP), es una palabra procedente del latín que significa HABLA, y de alguna manera esta es la idea que hay tras esta formación, dar voz a toda una parte de la ciudadanía que se encontraba huérfana, políticamente hablando. Nace el 16 de enero de 2014 (por lo que tan sólo PODEMOS, es más “joven”) con ámbito nacional, y según Ignacio, es un partido en el que cabe todo, menos la izquierda, pero sí es una formación en la que pueden convivir perfectamente la gente “puramente de derechas”, con demócratas cristianos, neoliberales… aunque con una salvedad, que quiere especialmente remarcar Nogueras y es que “el liberalismo salvaje es tan malo como el comunismo”. Además del firme posicionamiento ideológico, sin complejos, VOX se asienta sobre la intención de realizar una regeneración política, en la idea de la eliminación del estado autonómico (para esta formación política ha sido fuente de corrupción y de multiplicar los gastos de una manera incomprensible e inaceptable, además de haber generado grandes diferencias en cuestiones fundamentales como por ejemplo la educación), realizando una recentralización del Estado español, que volvería a tener todas las competencias. No habría nivel intermedio, para VOX sólo tendría que existir el nivel local (ayuntamientos + diputaciones) y el estatal.
Nogueras, tiene una concepción de la política, como auténtico servicio público. Los políticos deben estar realmente a las órdenes de los ciudadanos. Además, manifiesta que no va a dejar su trabajo en el caso de que salga elegido, porque es a dónde después tiene que volver, porque en su concepción bajo ningún concepto entra el estar en política más de ocho años. Él es consciente de que debe de compaginar trabajo y política, reconociendo que es muy difícil, pero haciéndolo con honradez, desde su punto de vista no tiene que haber ningún problema. Lo que es más, para Ignacio todas las personas que entran en política tendrían que tener una experiencia real previa laboral, a ser posible con responsabilidades, para que así sepan de verdad de qué hablan, y puedan predicar con el ejemplo. Además los cargos públicos, no deberían de tener los privilegios que tienen, porque así se alejan de la ciudadanía y de la realidad de su vida cotidiana y de sus problemas.
Según el cabeza de lista de VOX en Granada, las tres palabras que definirían lo que representa su partido serían: honradez (si no eres honrado no entres en política); esfuerzo (entendido como valor, las cosas que cuestan son las que valen); y finalmente capacidad (en la política debe de haber gente con la preparación necesaria). Su convencimiento es que VOX supone “la forma honrada de hacer política”, basándose en estos tres pilares básicos. Además Ignacio considera que la primera cuestión por la que hay que votar a VOX es por el hartazgo con lo viejo, con los partidos viejos, que son prácticamente todos los que hay.
En cuanto a la posibilidad de realizar pactos para la próxima legislatura ante la posibilidad de que no haya una mayoría absoluta, Nogueras nos confiesa que personalmente le cuesta mucho creer en los pactos. Su partido no entraría a formar parte del gobierno porque cree que el pequeño además de actuar hipotecando al grande, se diluye en él, y pierde sus propias señas de identidad. En todo caso, sí estarían dispuestos a pactar determinados contenidos, actuaciones, políticas concretas, pero nunca entrar en el gobierno municipal.
Para VOX, lo más importante en la política municipal es manejar con racionalidad el presupuesto, y no endeudar más a la ciudad. Además como puntos importantes dentro de su programa está reclamar la gestión de la Alhambra y de Sierra Nevada para Granada, para la ciudad, además volvería a sacar a la palestra el proyecto del Teleférico a Sierra Nevada, porque según Nogueras, hay empresas y dinero para hacerlo. Desde su perspectiva Granada capital, sería parte de la propia estación de esquí, integrándola en la oferta, de la misma manera que negaría el proyecto del Atrio de la Alhambra y obligaría a que los visitantes del monumento nazarí se implicaran más con la ciudad, y sobre todo con el comercio y la oferta hostelera de Granada. Cree que es necesario reducir las tasas que pagan los establecimientos de restauración (restaurantes, bares y cafeterías), sobre todo en lo que a terrazas se refiere, para que así los negocios de hostelería generen más empleo. Cree necesario además que hay que mejorar la limpieza de la ciudad, y sobre todo mejorar el aspecto general de Granada, y no “ponerse a asfaltar justo antes de las elecciones”. Las empresas públicas municipales deben desaparecer, porque hacen competencia a las empresas privadas, que son las que tienen que realmente ofrecer los servicios. La administración está para vigilar la igualdad de oportunidades y hacer que se cumpla la legalidad. No tiene porqué entrar a competir con la iniciativa privada, porque no lo hace en igualdad de condiciones, y encima su mala gestión o sus pérdidas es algo que “pagamos entre todos”. En esta línea, desde VOX además, se propone que desaparezca la financiación pública a partidos, sindicatos y organizaciones empresariales.
Para Ignacio Nogueras, su candidatura supone el estar en contacto con la realidad, el tener los pies en la tierra y el haber tenido experiencia previa a nivel de gestión de empresa, lo que hace que tenga una visión mucho más profesionalizada y real de cómo hay que gestionar la vida pública desde un ayuntamiento.
“Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores” – Benjamín Franklin
Errar es humano, esta es una gran verdad, y un principio que debemos asumir, tanto con respecto a nosotros mismos, como con respecto al resto. Ahora bien, esto no significa que sea una «patente de corso» que nos sirva para justificar cualquier situación, o cualquier actuación.
Si no nos equivocáramos seríamos seres perfectos, y la perfección no existe, además, particularmente creo que sería muy aburrida. Así que centrémosnos en los errores. En primer lugar hay que ser consciente de que lo más importante en el momento en el que cometemos un error, es simplemente reconocerlo. Lo peor que se puede hacer es intentar ocultarlo a base de excusas, o lo que es peor, de mentiras. Lamentablemente es lo que tendemos a hacer. Es lo más fácil. Buscar excusas, buscar culpables y no asumir que hemos sido nosotros, y ya está. Siempre he creído que reconocer un error, reconocer que nos hemos equivocado en algo, o simplemente que hay cuestiones que no conocemos, es un acto de valentía, e incluso de grandeza. Pero porqué nos cuesta tanto reconocer un error. En primer lugar está la cuestión de dejar al descubierto nuestras propias miserias e imperfecciones. Y a nadie le gusta mostrar sus vergüenzas, y descubrir al resto sus vulnerabilidades. Y ¿por qué? Básicamente por nuestro orgullo, por nuestro ego, que de forma mal entendida nos hace ver que pareceremos débiles mostrando al resto que nos hemos equivocado. Cuándo más bien es todo lo contrario, sobre todo por una cuestión muy importante. Podremos disimular y hasta engañar al mundo, pero no podremos automentirnos. Nosotros siempre sabremos que hemos hecho mal, que hemos errado, y esa sensación de fracaso estará ahí. La única forma realmente de liberarnos es reconocerlo. Equivocarse es humano, ya lo hemos dicho. Nadie es perfecto y a todos nos pasa. Por eso hemos de tener la valentía de reconocerlo. El efecto inmediato será que podremos ser más nosotros mismos, que aprenderemos a ser más tolerantes con el resto del mundo, y por tanto, que eso nos llevará a ser mejores personas y mejores profesionales.
¿Qué es más digno de respeto el profesor que se equivoca y que cuando es «descubierto» por su alumnado busca mil excusas o articula técnicas más o menos rebuscadas, para salir indemne, del tipo, «es que quería pillaros», o aquel que simplemente reconoce su error y pide disculpas, sin histrionismos, y sin dramas? Decir me he equivocado, lo siento, es un acto de valentía, ya lo hemos dicho, y también de liberación, parecer perfecto o perfecta las 24 horas del día, es tremendamente agotador.
Por tanto, el primer paso es reconocerlo, pero este reconocimiento, si es sincero, implica necesariamente un segundo paso, que es aceptar las consecuencias. Hay que tener el coraje suficiente para asumir las consecuencias de las equivocaciones. Podrán ser más o menos duras, dolernos o no, pero lo cierto es que hay que tener la suficiente gallardía como para asumirlas. En este momento es cuando realmente empezamos a forjar nuestro cambio y nuestra evolución, cuando lo aceptamos, interiorizando, por supuesto el aprendizaje que lleva implícito. Es como cuando eres adolescente y llegas tarde a casa y te castigan sin salir en un tiempo. Probablemente la próxima vez estarás más pendiente de la hora. Es importante aprender de nuestras equivocaciones, para que no vuelva a ocurrir, o para mejorar. Al fin y al cabo esa es la forma en la que la humanidad ha ido evolucionando y progresando, a través del proceso de «ensayo-error». Es una concepción absolutamente empirista del desarrollo del conocimiento, y a la vez totalmente válida.
Pese a que el «hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra», los errores nos deben de servir para aprender y para evolucionar. Y por supuesto, tampoco lo que podemos hacer es abandonar el propósito de enmienda, es decir, acostumbrarnos a pedir perdón o disculpas, reconociendo el error y a no hacer nada para que no vuelva a suceder. Esto es lo que pasa cuando realmente ese reconocimiento no es interno, sino que simplemente lo hacemos de cara a la galería, motivados por nuestro orgullo y por nuestra egolatría. Actuar de esta manera, sólo de cara a los demás, nos hará seguir siendo pequeños, y mezquinos, y además nos obligará a tener que seguir viviendo con la losa de la mentira y la falsedad, tanto en nuestros planteamientos, como en nuestras actuaciones, y sinceramente ¿merece la pena vivir así? ¿Merece la pena renunciar a ser nosotros mismos, en pos de un ideal que lo único que hace es esclavizarnos ante el qué dirán?
Errar es una forma de crecer, una forma de evolucionar, y así hay que tomárselo, sencilla y llanamente como un elemento más que forma parte en el proceso de evolución y desarrollo de cada uno de nosotros, tanto a nivel personal, como a nivel profesional. Tras nuestros errores, siempre tiene que haber una intención real de mejorar, de evolucionar, y así es como nos podrán ayudar a convertirnos en mejores personas, en mejores profesionales.
Por tanto ante un error, primero reconozcámoslo; segundo, pidamos disculpas sí fuera necesario; tercero, intentemos aprender lo máximo posible; y finalmente, en cuarto lugar, hagamos lo posible, para no volver q cometer el mismo error. Cuatro pasos muy útiles para crecer, para evolucionar, y muy sencillos sí estamos dispuestos realmente a crecer y a mejorar. Para ello la humildad será nuestra mejor aliada, acompañada de las ganas de evolucionar.
Y después de todo este análisis, responde ¿reconocemos de verdad nuestros errores? Y tú, ¿eres capaz de asumir las consecuencias de tus errores?